- Ítaca
siempre en tu mente, es tu destino-
Cavafis le dice a Odiseo que morir es el destino y fin último de su
viaje por la vida ergo es el fin del
viaje de la vida de cada uno de nosotros. Depende del camino que
elijamos para llegar a Ítaca y lo que lo disfrutemos será la
esencia de lo que vivamos. Eso sí, sin olvidar que un día
llegaremos a Ítaca y habremos de rendir cuentas (vamos a morir). Y
es un destino inexorable, por lo que Cavafis afirma tajantemente
que es el destino de Odiseo (de todos nosotros), no hay otro más,
ese es seguro al cien por cien.
- Ítaca te brindó tan hermoso viaje, sin ella no habrías emprendido el camino.- El conocer que nos vamos a morir (Ítaca) nos brinda el hermoso viaje de vivir, sin tener conocimiento de nuestra muerte no viviríamos la vida de igual manera. El saber que tenemos un fin y que ese fin es ineludible hace que la muerte, lo opuesto a la vida, sea lo que nos empuje a vivir, nuestra motivación. Cavafis así lo refleja.
- Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla.- Cavafis aconseja a todo aquel que le lea que no tenga prisa por vivir, que la vida dure muchos años y la muerte se venga ya viejo, atracado en Ítaca. Es decir, llega a la muerte habiendo vivido durante muchos años y viejo, ya no tienes nada que perder sino yacer en la tierra.
- Sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas.- Efectivamente, solo la sabiduría recogida durante el viaje de la vida hacia la muerte (hacía Ítaca) y la experiencia vivida nos hará entender qué es la muerte, quizá un punto necesario en la vida de una persona cuando ya ha experimentado y vivido y cuya vejez impida caminar más. Y con ello, no tener miedo a morir, pues esa experiencia y sabiduría harán que no lo tengamos y nos otorgarán paz interior.
Quizá haya algún filólogo, escritor, literato que pueda discutir conmigo esta afirmación tan sencilla de que este poema habla de la vida y especialmente la muerte, en forma de recurso literario y utilizando Ítaca, esa isla a la que parece que Odiseo nunca llegaba pues estaba viviendo. Estaré encantada, pues como he dicho, cada vez que lo veo son nuevos parámetros lo que me hacen verlo más claro.