AGRADECIMIENTOS

 

Antes que nada, empezaré diciendo que esta historia significa para mí más de lo que cualquier persona pueda imaginar. No daré motivos, esos me los guardo para mí, así que sólo lo mencionaré porque creo que merece ser mencionado.

En cada página que escribí, Andrea fue mi títere, fue mi enemiga, mi interlocutor, mi espejo.  Debo confesar, aunque suene extraño, que ella y yo logramos madurar juntas. Los dos años que me costó escribir este libro me hizo cambiar para mejor; y después de tantas tardes escribiendo, tantas pláticas y discusiones con mi cabeza, tantos días corrigiendo una y otra y otra vez, puedo decir que estoy orgullosa de lo que he logrado.

Quisiera agradecerles a mis papás. Primero a ellos porque desde muy pequeña me introdujeron al mundo de la lectura y la escritura. Son mis héroes, los villanos, mis confidentes y mis protectores.

Mami, gracias por no regañarme tanto cuando me desvelaba escribiendo y por hacer la primera de las revisiones. Papi, gracias por tomarte un espacio para mí y poder leer los fragmentos que yo te ofrecía cuando necesitaba tu opinión sobre lo que acababa de escribir, gracias también por solucionarme la vida al prestarme el diccionario y el libro sobre las reglas de la escritura. Los amo demasiado. A mi hermano, que soportó todos estos meses en los que yo hablaba con él sobre mis personajes y sus historias como si fueran reales y se tratara de mis mejores amigos. Alex, jamás me dijiste que te hartaba escucharme, y no sabes cómo te lo agradezco.

A mi familia. Toda mi familia. Aquellos que se fueron y a los que llegaron. Los que están aquí, y a los que se encuentran hasta el otro lado del mundo. A todos ustedes, gracias por su cariño.

A mi madre putativa, Regina. Que no pasa un día sin que yo la extrañe. Espero que leas este libro. Te adoro madrina.

A los que amé, y a los que me amaron.

Gracias también a mi “Sofía” y mi “Mariel”.

Tal vez las cosas no terminaron como las tres hubiésemos deseado. Pero Miroslava, si lees esto, deseo que sepas que te quiero y que a pesar de todo, tú estuviste ahí para mí cuando empezaba a escribir estas líneas. Y te lo agradezco con el corazón. Gracias por eso hermosos momentos, serán por siempre bellos recuerdos.

Por último y no menos importante, ya que siempre dicen que se deja lo mejor para el final, quiero decirle gracias infinitas a mi persona favorita. Mayte.

Una vez leí por ahí que si un escritor se enamoraba de ti, entonces nunca morirías. Puedo decir que te amo con todo mi corazón. Eres mi mejor amiga.

Gracias por estar aquí cuando te necesito y  por estar ahí cuando te necesité. Gracias por soportarme cuando tuve mis pequeños bloqueos y cuando necesitaba ayuda para poder escribir correctamente lo que deseaba expresar. May, gracias por ponerte frente al teclado y esperar a que te dictara lo que seguía en el capítulo porque yo estaba muy cansada y tú muy aburrida de verme pegada a la pantalla. Eres afortunada, ¿lo sabías? Fuiste la única que leyó todos y cada uno de los borradores que existieron. Creo que después de mí, eres la que mejor conoce la historia. Y sí, no importó lo mucho o poco que pudo haber cambiado la trama, Andrea murió de todas formas y sólo yo sé por qué decidí que fuera así. Sofía y toda su historia no sería lo mismo sin ti. Estaría muy lindo decir que la escribí por ti y para ti, en realidad sí, pero la verdad es que mi Andrea necesitaba una mejor amiga, una amiga real. Con defectos y virtudes, con mañas y problemas. No las típicas amigas perfectas y divertidas que leemos en los libros. No, necesitaba a alguien única y con tu ayuda la hicimos más humana, la hicimos real. Me parece que ya te lo he dicho bastante, pero gracias por llegar a mi vida y a la de Andrea en el momento justo. Y porque quiero suponer, quieres tanto a esta historia como yo lo hago.

Finalmente, a todas y cada una de las personas que me ha tocado conocer y a las cuales su vida pude cambiar de una u otra manera. El haber chocado con ustedes en este universo no fue casualidad, fue el destino. Lo sé, lo sé a pesar de que todo en ésta vida es impredecible.

Una vez más, gracias.

 

Ale.

Hasta que el sol se congele
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