Sofía:

 

Pequeña, ya no llores, tú nuca lloras a menos de que las cosas de verdad sean devastadoras. Y antes que cualquier cosa suceda, existen dos palabras que necesito que queden grabadas en esta hoja: Te amo y gracias.

Quiero que sepas que desde que nos conocimos te volviste una persona indispensable en mi vida. Eres mi hermana y mi mejor amiga, hemos pasado tantas cosas juntas que me es imposible mencionarlas todas, y justo por eso me alegra saber que no me iré con el sentimiento atorado en el pecho por no haberte dicho lo mucho que tú significas en mi historia.

Siempre habrá una persona que sufra más que tú, siempre habrá alguien cercano a nosotros que se tenga que ir, siempre nos quedaremos con la duda de lo que alguna vez pudo haber pasado si ella o él se hubieran quedado, pero la vida siempre está llena de detalles y de incógnitas. Las personas vienen y se van, pero es nuestra decisión el tiempo que aprovecharemos con ellos.

Siempre me ha encantado tu vitalidad, tu rebeldía, tu sentido del humor. Eres una mujer increíble y a pesar de todas las adversidades, has logrado cumplir tus sueños. Gracias por ser mi amiga, mi consejera, mi cómplice, mi pañuelo de lágrimas; gracias por dejarme estar en tu vida.

Juntas, las dos fuimos un desastre andante. No nos importó lo que la gente dijera de nosotras, irradiábamos felicidad y demostrábamos el sentimiento de una verdadera y pura amistad. Hicimos todo tipo de locuras, nos pusimos en ridículo y nos defendimos las una a las otra, pero sobre todos nos divertimos y disfrutamos la vida al máximo. Esa vida que nos pone trabas, y donde existen algunas que nos es imposible superar. Ésta es una de ellas.

No me he rendido, sigo luchando, pero lo cierto es, que soy consciente de que voy a morir. Es extraño que yo lo diga, ustedes mejor que nadie saben que la muerte me aterra y la palabra morir no está en mi vocabulario, pero el amor hacia tus hijos te hace olvidar todos tus miedos. Se llama sacrificio. Espero de corazón, que algún día puedas comprender este sentimiento.

Soy más feliz que nunca, Sofí. Conservé una extraordinaria amistad con ustedes durante muchos años, bailé todo lo que quería bailar, tuve mi primer amor pero me casé con el amor de mi vida y también tuve unos padres asombrosos. Amo infinitamente a Óscar y tengo dos maravillosos hijos; mi hermosa Valentina y el pequeño Darío que viene en camino.  Por todo esto y más, culminaré mi vida con una gran sonrisa.

Ahora mira a Mariel, se casó con su verdadero amor, cocinar es lo que más le fascina, tiene un precioso hijo y nos tiene a nosotras. Míranos a ambas, no te digo que compares tu vida con la nuestra, ni que un hombre, matrimonio o hijos es lo que necesitas para ser feliz. Sólo te exijo que busques tu felicidad, no se puede ir por la vida en soledad; lucha por encontrar esa razón que te haga sonreír todos los días.

Creo que mi carta ha perdido coherencia y sé que faltan muchas cosas por decir, pero este nudo en la garganta que tengo no me permite continuar; así que seca esas lágrimas, Sofía, yo haré lo mismo con las mías. Te voy a extrañar mucho, hazle caso a Mariel y sigue sus consejos, ella sabe porque te dice las cosas.

Nunca dejes de sonreírles a las personas y jamás dejes de retar al mundo, porque el mundo junto con la vida te pondrá pruebas que deberás superas. A mí me puso muchas,  pero no soy invencible. Por primera vez perdí la batalla.

Aunque no nos volvamos a ver, te aseguro que siempre estaré a tu lado. Te amo, y por favor recuerda: La vida sigue.

Solíamos decir que nuestra amistad era como el matrimonio: Hasta que la muerte nos separe, pero olvida eso. ¡JUNTAS POR SIEMPRE!

 

Andy.

Hasta que el sol se congele
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