Capitulo 58

Sábado, 31 de julio de 1999,3:56 AM

Un estudio en Red Hook, Brooklyn

Ciudad de Nueva York

Elizabeth Dimitros estaba sentada en el centro exacto de su apartamento, esperando. Dejaba pasar el rato recordando. No podía siquiera imaginar cuánta luz sería demasiada... el crepúsculo, o el resplandor previo al amanecer, o los rayos del mediodía... pero no tardaría en saber cuánta hacía falta para matar a un vampiro... lo mortífero que era Ra para el cuerpo de una recién nacida Hija de Set.

De vez en cuando oía pisadas en el corredor. Si alguno de los otros ocupantes pasaba cerca, podría gritar e intentar encontrar un refugio antes del amanecer. Antonio empezaba sus rondas a veces a las cinco de la mañana... ¿sería eso demasiado tarde? Si Hesha iba a volver (Hesha no va a volver, pensó con amargura) usaría la puerta, como había hecho para salir.

El cielo se iba aclarando.

Quizá fuera mejor así...

* * *

Pisadas... acercándose. El corazón de Elizabeth dio un brinco. ¿Debía gritar? No, quien fuese ya se estaba acercando a ella... no había nada más a aquel extremo del corredor. Se dio la vuelta en la silla y miró desesperadamente la puerta que se abría.

No le reconoció al principio... sólo supo que no era Hesha.

El hombre sonrió, la miró de arriba abajo, lentamente, contempló los grilletes y se lamió los labios curvados.

—Hola, dulzura —dijo Khalil Ravana con una sonrisa perversa—. ¿Me has echado de menos?