La mujer loba
En las aldeas orensanas de la sierra del Eje, y en las lucenses de la sierra del Caurel, fronterizas con El Bierzo, se cuenta que por allí anduvo, hace años, una muchacha leonesa que, por haber sido maldecida por su padre, se había vuelto loba. Al parecer, a la muchacha le gustaba mucho la carne, y tanta comía que una vez su padre le deseó que se fuese con los lobos del monte para hartarse de carne.
Hechizada por aquel voto malintencionado, la muchacha se escapó al monte aquella misma noche y, tras revolcarse en el suelo, se volvió loba. Unas veces en forma de loba, y otras en forma de mujer, llegó hasta las tierras gallegas. En forma de loba, fue durante mucho tiempo en aquellos montes jefa de una cuadrilla de lobos que hizo mucho daño al ganado y a las personas, aunque se cuenta que, cuando recuperaba su forma de mujer, encendía una hoguera y congregaba a sus compañeros lobos a su alrededor, impidiéndoles hacer daño a nadie. Un ejemplo de su actitud humana, bien conocido, fue la ocasión en que, en figura de mujer, impidió que los lobos atacasen a unos portugueses que pasaban sal de contrabando.
Su hechizo fue deshecho casualmente por un molinero. La mujer loba acostumbraba a entrar furtivamente en su molino, arrastrándose por la abertura que había bajo la puerta, para comer harina. En una de las ocasiones el molinero estaba durmiendo allí, y al ver las patas de lobo que empezaban a asomar por debajo de la puerta, echó mano de su navaja y la clavó con fuerza en una de ellas, causando la caída del pellejo de lobo y devolviendo a la mujer su figura humana de manera definitiva.
La muchacha no sabía dónde estaba, y todos se admiraron mucho de conocer su historia y saber de dónde procedía. Regresó a su tierra y fue recibida en su casa con mucha alegría. Cuando en la temporada llegaban hasta allí los segadores gallegos de los lugares que había conocido de loba, ella recordaba muy bien los parajes donde, hechizada, había cometido tantas fechorías y, sobre todo, a un chico muy guapo al que había matado y devorado con gula en lo profundo del bosque.