5
Mike atendió el teléfono.
—¿Allison?
—La misma. Hola, Mike.
—Qué gusto oírte.
—Espero no ser inoportuna. Busqué tu número en la guía.
—No eres inoportuna, en realidad…
—¿Qué ocurre?
—Nada, nada para alarmarse. Han pasado varios días desde la búsqueda en el bosque; sin embargo, hoy he estado pensando en llamarte.
—¿De veras?
—Sí.
—Mike, la oficial Dufresne me dijo que te vio fuera de la comisaría hoy.
Silencio.
—¿Mike?
—Allison, en cuanto a eso, yo…
—Está bien. En realidad estuve ocupada con un trabajo para Harrison. Más tarde, Dufresne mencionó tu nombre y en cierta medida está relacionado contigo. Ha sido una gran coincidencia. No entiendes nada, ¿verdad?
—La verdad es que no, ¿quieres hablarme de ello?
—Preferiría no hacerlo por teléfono.
—¿Te parece que cenemos juntos? Me han recomendado un sitio nuevo…
—Sería perfecto. Sólo debo comprobar que mi hermana pueda hacerse cargo de Tom.
—¿Cómo está él?
—Bien, dentro de lo que se puede esperar. Trata de seguir adelante, de mostrarse fuerte, pero sé que por dentro está sufriendo muchísimo. Estoy muy preocupada por él.
—Allison, si crees que no es conveniente que nos veamos hoy…
—No, Mike, no es eso. A Tom le gusta estar con su tía; habla con ella de cosas que no habla conmigo.
—¿Te parece que te recoja a las ocho?
—Perfecto, eso me da una hora para prepararme y hablar con mi hermana. Respecto a ese lugar…
—Un vestido estará bien.
Allison rió y se despidieron. Mike permaneció junto al teléfono, observándolo con incredulidad. ¿Había sido real aquella conversación con Allison Gordon? Ese mismo día la había esperado en la puerta de su trabajo, había hecho el ridículo ante una oficial de policía y ahora, mágicamente, ella lo llamaba y aceptaba gustosa una invitación para ir a cenar. Se le iluminó el rostro. Reemplazaría una cena de microondas por una salida con una mujer que le gustaba. Increíble, pero cierto.