XIX.5. El alzhéimer y el momento oportuno para decidir poner fin a la propia vida
Lo dejamos ir. Respetando su valiente decisión de adelantarse a la enfermedad de la memoria que sufría, nos despedimos de nuestro obstinado y cariñoso compañero, padre, suegro, abuelo, amigo y padre de mis hijos.
NECROLÓGICA, HET PAROOL, 20 DE MARZO DE 2010
La tarde del martes 11 de noviembre de 2008, en la abarrotada sala del Rode Hoed de Ámsterdam, se celebró un debate sobre la impresionante película Voor ik vergeet («Antes de que olvide») de Jan Rosens. Había mucho público, porque poner fin a la propia vida está de moda. En la película, Paul van Eerde cuenta que no desear enfrentarse a la humillación y la pérdida de dignidad causadas por la enfermedad de Alzheimer. Su mujer y sus hijos apoyan entrañablemente esa difícil decisión y la familia disfruta del tiempo que les queda para estar juntos. El único que no respalda la elección de Paul es su médico de cabecera. Paul no era el único que desconocía la opinión de su médico acerca de esta cuestión. Mientras que la gran mayoría de la población holandesa reacciona de forma favorable ante la eutanasia, el suicidio asistido / autoeutanasia, o «la píldora de la última voluntad», el 91% de los holandeses desconoce la opinión que sus médicos de cabecera tienen al respecto, mientras que son ellos los que deben dar cumplimiento a nuestra petición de ayuda. Aunque las cosas pueden hacerse de otro modo. Conozco a un emprendedor de ochenta años que tuvo que trasladarse. Fue a ver a su nuevo médico de cabecera y le dijo: «Querría saber dos cosas sobre usted, una me corre más prisa que la otra: ¿qué opina sobre el aborto y sobre la eutanasia?». Por desgracia hay pocas personas tan asertivas.
La segunda lección que se extrae de la película es que el médico no sólo se niega a colaborar, sino que tampoco quiere remitir a Paul a algún colega que se avenga a aceptar su petición de ayuda. La nueva y combativa directora de la NVVE quiere llevar ante un comité disciplinario a los médicos que no faciliten la información adecuada. Algo de presión no les vendrá mal, pero podríamos empezar por instruirlos y formarlos adecuadamente. La cuestión de la eutanasia siempre resulta difícil para un médico. Es esencial entablar una relación estrecha y duradera con el médico de cabecera para poder decidir juntos cuándo es el mejor momento para poner fin a la vida. Nunca es pronto para empezar en ese sentido, y tantear la postura que el médico tiene ante la eutanasia antes de padecer ningún síntoma puede ser un buen punto de partida para decidir si se consolida esa relación o se busca otro médico.
En un estadio temprano de la enfermedad, un diagnóstico de demencia sólo es del todo fiable si se realiza en una clínica de memoria. De modo que es ahí adonde hay que acudir si una persona o su pareja está preocupada por su memoria. Si el diagnóstico es «principio de demencia» es importante saber elegir el momento oportuno. Algunos quieren disfrutar lo máximo posible de una buena vida, pero si se espera demasiado, puede que ya no se esté en condiciones de confirmar la elección de la eutanasia y al médico le resultará imposible proceder con la petición. En un estadio temprano del alzhéimer, el paciente aún es capaz de expresar su voluntad, con el tiempo aún tiene momentos de lucidez durante los que puede valorar bien las cosas, pero llega un momento en que eso también desaparece. La profesora Els Borst-Eilers, exministra de Sanidad, dijo en su día que querría poner fin a su vida el día que ya no reconociera a sus hijos o a sus nietos. Eso sucede en un momento tan avanzado de la enfermedad que le plantea un dilema al médico. El momento adecuado para despedirse de la vida es distinto para cada persona y debe ponerse en común acuerdo con el médico que se haya elegido. Hay que comprender que para el médico en cuestión resulta una tarea extremadamente difícil. El pionero en este terreno, el doctor Sytske van der Meer, comentó que en tales casos prefería suministrar una bebida, porque el paciente la tomaba voluntariamente y de ese modo demostraba en el último momento que actuaba por propia iniciativa. Otros prefieren recurrir a una inyección porque la muerte es más rápida. La elección del método también debe ser consensuada con el médico. Durante el debate en el Rode Hoed se dijo también que la actual ley de la eutanasia ofrece más espacio del que a menudo se cree para la muerte asistida en casos de demencia precoz. Hasta el momento se han examinado treinta y cinco casos de eutanasia / suicidio asistido para pacientes de demencia y en todos ellos se ha procedido con la máxima escrupulosidad. Eso demuestra que la ley ampara también al médico, algo que afortunadamente se reconoce cada vez más.