VII.2. XTC: daños cerebrales después del placer
Tómame, soy una droga, tómame, te daré alucinaciones.
SALVADOR DALÍ
El éxtasis o XTC se conoce hoy en día como la «droga del amor» o «droga del abrazo», pero originariamente fue patentado en 1914 como un inhibidor del apetito. Muchos de los que frecuentan las discotecas o las fiestas house se toman una pastilla, pero el uso recreativo del éxtasis puede resultar muy peligroso. En 2009, una estudiante de enfermería iba a escribir una tesis sobre el XTC, pero no quería hacerlo sin haberlo experimentado personalmente, de modo que el Día de la Reina lo probó por primera vez. Como medida preventiva tomó también cuatro litros de agua. Estuvo cuatro días en coma y aún ahora, al cabo de varios años, sigue padeciendo daños neurológicos, sobre todo en la corteza cerebral.
Tomar éxtasis causa bastantes daños en el cerebro, como Liesbeth Reneman, radióloga del AMC y pionera en este campo, constató hace años, y conlleva además grandes riesgos. Unos veinte minutos después de tomar una pastilla de éxtasis, se liberan en el cerebro una gran cantidad extra de neurotransmisores (serotonina, oxitocina y vasopresina). El cansancio desaparece, uno se siente feliz y con ganas de abrazar a todo el mundo. La sensación placentera del amor y de las interacciones sociales gratificantes dura aproximadamente una hora. Tomar una buena dosis de éxtasis cada fin de semana destruye las células cerebrales que producen serotonina. La producción de ese neurotransmisor se ve reducida y la persona rinde menos. Cada vez necesita una dosis mayor de XTC para experimentar los mismos efectos placenteros. Quienes consumen esta sustancia corren mayor riesgo de tener problemas psiquiátricos y neurológicos, como trastornos de estado de ánimo, agresividad, impulsividad y trastornos de memoria. Efectivamente, en los escáneres de personas que toman éxtasis se observó que la actividad iba disminuyendo en estructuras que suelen estar relacionadas con esos problemas, como la amígdala, el hipocampo, el tálamo y la corteza cerebral. En un estudio de seguimiento más reciente se ha advertido que incluso un consumo de éxtasis muy bajo de un par de pastillas en un lapso de año y medio provocaba una disminución de la capacidad de memoria y una menor irrigación sanguínea del tálamo y de la corteza cerebral. Asimismo, la resonancia magnética mostró que con el éxtasis los vasos sanguíneos pueden contraerse durante un tiempo prolongado o, al contrario, ensancharse. Las consecuencias neurológicas que se derivan de ello son ictus o hemorragias con daños neurológicos graves e irreversibles.
Tomar éxtasis cuando hace calor y uno bebe poco puede causar deshidratación y hacer que se detenga repentinamente la actividad de algunos órganos. A veces se producen arritmias e incluso una parada cardíaca súbita. Unity, una sección de Jellinek Preventie, una organización neerlandesa para prevenir las adicciones, aconseja acertadamente a quienes toman éxtasis: «Bebe cada hora un vaso de agua o una bebida isotónica para evitar la deshidratación y el sobrecalentamiento». Pero al parecer habría que añadir explícitamente que beber mucha agua en combinación con el XTC puede ser peligroso. Durante algunas horas, el éxtasis provoca una intensa segregación de vasopresina (la hormona antidiurética, VI.1) en la hipófisis, de manera que el riñón conserva todo el líquido que uno bebe. De ese modo, al beber mucho puede producirse una hiperhidratación que cause graves daños cerebrales.
Eso es precisamente lo que le sucedió a la joven estudiante de enfermería que quería escribir su tesis sobre el XTC: edema cerebral, problemas vasculares y graves daños neurológicos. Al cabo de tres días fue recuperándose lentamente del coma y sufrió un par de ataques epilépticos. En la resonancia magnética, el cerebro se veía muy inflamado, sobre todo el hemisferio izquierdo. Las primeras semanas no podía hablar (por lesiones en el área de Broca, situada abajo a la izquierda de la corteza frontal, figura 7), ni andar (por lesiones en la corteza motora, figura 21), y su campo visual se había reducido de un lado (por lesiones en la corteza visual, situada en la parte posterior del cerebro, figura 21). Sigue haciendo rehabilitación, al principio a diario, ahora dos veces por semana. No puede leer y le cuesta mucho escribir. Durante las conversaciones necesita tiempo para pensar las palabras. Su trastorno del habla va mejorando lentamente. Todo esto le cuesta mucha energía y está permanentemente cansada. No se sabe con exactitud cuáles serán las funciones que pueda haber perdido irremisiblemente tras su aventura con el éxtasis, pero la resonancia magnética funcional muestra claramente daños en la corteza cerebral. En lugar de escribir una tesis sobre el XTC, ahora quiere ir a las escuelas para advertir a los niños de lo peligroso de su consumo y más combinándolo con mucha agua. Para ella, la fiesta con éxtasis ha acabado para siempre.