VI. El hipotálamo: supervivencia, hormonas y emociones
Ahí, en esa recóndita zona, minúscula como la uña de un pulgar, se halla la fuente de nuestra existencia primitiva –vegetativa, emocional, reproductiva– que el hombre se ha esforzado en recubrir, con mayor o menor éxito, de una corteza de inhibiciones.
HARVEY CUSHING (1932)