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Extasiado, Oviedo el Oscuro olió en sus dedos el perfume de una mujer reciente.
—Tiempo de fantasmas —dijo, relamiéndose, animal gozoso—. Teresa Barajas volvió y te está buscando, Antonio.
—Pero yo no —dije—. ¿Y el chofer?
—Ya no la maneja.
—¿Cuándo la viste?
—Arregla ese lío antes de ilusionar a Renata.