había procurado el autor del Cántico disfrazar su inflamación, éxtasis y arrebatos con un cendal teológico y comentarios apaciguadores y mansos destinados a eludir el anatema del Santo Oficio y encarnizamiento obtuso de los Calzados?, o trataba quizá de adensar y profundizar al extremo el enigma de sus versos ciñéndolos en un halo de ambigüedad y misterio imposible de traspasar?, qué correlación trazar al efecto entre en la interior bodega de mi Amado bebí y las glosas que en vez de aclarar su sentido conforme a una interpretación ortodoxa lo envuelven en una compleja red hermenéutica redundante y contradictoria?, el toque de centella, adobado vino, emisiones de bálsamo divino explicados por el reformador, no remiten acaso a un universo de irremediable imprecisión de lenguaje en el que cada vocablo asume una aleatoria pluralidad de acepciones? Ben Sida lleva consigo el códice del Elogio del vino y apunta con el dedo al sibilino verso de Ibn al Farid diversamente parafraseado por sus expositores, uno dice que el vino cifraría no hay más Dios que Dios y la saliva Mohamed profeta de Dios, otro que si mezclas la existencia verdadera (vino) con formas de cosas perecederas, no debes apartarte de Quien amas pues su savia (saliva) emana directamente de aquélla!
(cómo ha podido llegar a su habitación? las visitas no han sido estrictamente vedadas incluso a los familiares más íntimos?, ha vencido el terror colectivo al contagio o se halla infectado también?)
han dicho: bebiéndolo has pecado, mas en verdad no he probado sino aquello de cuya privación habría sido culpable!
(las palabras de Ben Sida, son versos de Ibn al Farid o reproducen de forma incomprensible sus propios y ocultos sentimientos?)
la celda está otra vez vacía, un hueco de unos seis pies de ancho y diez de largo empotrado en la pared de piedra berroqueña, con una única y avariciosa aspillera abierta a la penumbra del corredor
lecho de tablas, manta desgarrada y sucia, cuenco de ceniza, zamarra que no le cubre ni las rodillas, frío, temblores, convulsiones, fiebre
habla, habla aún?
soy de una gente que, cuando ama, muere