Jean-François de Bastide

Jean-François de Bastide (1724-1798), oriundo de Marsella, ya tenía en su familia aficionados al arte: su tío, el abate Pellegrin, había colgado los hábitos para dedicarse a la ópera. No tarda en llegar a París, donde se relaciona con los autores libertinos de moda: el abate Voisenon, Crébillon hijo, Dorat, etcétera; a sus dos primeras obras, la novela Las confesiones de un fatuo y la recopilación de cuentos El tribunal del amor, aparecidas en 1749, le seguirán casi cada año nuevos títulos que convierten a Bastide en uno de los polígrafos más activos de esa segunda mitad del siglo. Comedias morales y novelas filosóficas del mismo cariz, a veces en varios volúmenes, recopilaciones de anécdotas, relatos, colaboraciones en la Bibliothèque universelle des romans, que sirve a los lectores resúmenes de obras antiguas y modernas, publicaciones en revistas, etcétera, llenan una existencia dedicada a la escritura. De todo ello sólo La petite maison ha sobrevivido, especialmente porque explica y describe como no había hecho hasta entonces la literatura el fenómeno social de las petites maisons.