ARQUEOLOGÍA
No existe ninguna emoción que pueda compararse a la de pasar los dedos por encima de los símbolos cincelados en la Piedra Rosetta que se conserva en el Museo Británico, tocando el fragmento de historia viviente. El misterio de los jeroglíficos egipcios no fue desvelado hasta que se descubrió aquella increíble piedra con sus jeroglíficos... más unos textos idénticos en demótico y en griego. Con aquella única clave pudieron iniciarse las tareas de traducción. Pero ¿qué sucedería si en algún lejano planeta se encontraran los archivos de una cultura completamente alienígena? ¿Cómo podríamos traducir una palabra de su escritura, siendo físicamente imposible la existencia de un eslabón con cualquier lenguaje o sistema de escritura terrestres? Esta es la pregunta que H. Beam Piper formula en "Omnilingual"... y que él mismo contesta de un modo muy ingenioso y lógico.
Seguramente, mientras extraía los diminutos fragmentos de un cacharro roto, más de un arqueólogo habrá deseado descubrir alguna versión prehistórica de las dos cápsulas del tiempo enterradas en los terrenos de la Feria Mundial, en Nueva York. Dean McLaughlin imagina esa clase de posibilidad en "Para los que Vengan Detrás".
Charles W. Ward y Timothy J. O'Leary se permiten un comentario humorístico acerca de los trabajos de investigación arqueológica en su delicioso relato "Una Investigación Preliminar de un Solar de un Hombre Primitivo en el Valle del Delaware".