1.000.000 (D. DE J.)
Lo que será el Genus Humanum dentro de un millón de años
es una cuestión realmente peliaguda;
sin embargo, un profeta nos ha visto en aquella época
tal como seremos.
El Hombre, modificado por la implacable Evolución,
desarrollará un cráneo "cupulado, calvo, cilindrico";
y su boca no tendrá mandíbulas, ni encías, ni dientes:
para él se habrá terminado el comer y beber.
Se sumergirá en un cristalino baño de pepsina
(Confiemos en que para entonces no habrá sobrevivido ningún ROBERT),
y andará apoyándose sobre las manos y los pies:
¡un porte casi querubínico!
No explorará ya la tierra ni el mar;
el mundo será una extensión desolada, muerta.
Y en vez de mirar hacia el cielo
se hundirá cada vez más en las entrañas de la tierra.
Si la Pall Mall Gazette nos ha dado
una anticipación exacta de ese enorme cambio,
agradezcamos a nuestra estrella el que no estemos vivos
dentro de un millón de años.