ESPECIE DOMINANTE
Aquí estamos: en la cumbre, la especie dominante sobre este planeta, tercero del sistema solar. Nos hemos estado diciendo esto a nosotros mismos durante mucho tiempo, desde el Génesis en la Biblia hasta Linneo, el hombre que intentó por primera vez clasificar a todos los seres de la tierra y establecer sus parentescos. Ralp W. Dexter nos da un ejemplo gráfico de cómo funcionan esos parentescos con su "Pirámide Eltoniana".
Una mirada a esa pirámide ha de producirnos un sentimiento de satisfacción. En la parte inferior puede haber una lucha de garras-y-colmillos, pero en la cima se encuentra el hombre guisando, comiendo o vistiendo los cuerpos y las pieles de todos los seres de los niveles más bajos. Pero, tal como Robert A. Heinlein se pregunta, ¿no es posible que estemos un peldaño más abajo de lo que creemos, que exista un nivel oculto en la pirámide por encima del hombre sin que tengamos conocimiento de ello? "Una pecera con peces de colores" propone una respuesta estremecedora a esa pregunta.
Damon Knight se plantea el mismo problema en "El ciudadano de segunda clase". Los humanos estamos en la cima de la pirámide, desde luego, pero el terreno es allí resbaladizo e inseguro. Si nos empujaran fuera de él, ¿podríamos competir con los animales de los peldaños inferiores?
Quizás la propia tierra no es más que un peldaño en una pirámide mayor, cósmica... Cuando un antropólogo habla de cultura se refiere a las conductas aprendidas por el hombre. "Cultura" es el título del relato de Jerry Shelton, y en él, con pinceladas ásperas y oscuras, nos describe un lejano planeta visitado por primera vez por el hombre. ¿Es posible, se pregunta, que la cultura humana sea algo cultivado en algún inimaginable terreno galáctico?