Capítulo 57

César:

-Este horrible dolor de cabeza va a acabar conmigo - Me digo mientras masajeo mis sienes con las yemas de mis dedos. Ayer me pasé con la bebida, pero necesitaba anestesiar mi alma…

Todas las malditas imágenes de aquel día, volvieron a mi mente, cuando descubrí que el recorte no estaba en la página correcta. Eran tan frescas, que parecía que todo estaba ocurriendo en ese momento…

Tomo mi teléfono y marco el número de Laura.

Estoy intranquilo.

-Hola bomboncito, me acabo de romper el coxis, ¿Cuándo podrás atenderme?. - Esta mujer está como una cabra, pero me cae bien.

-Hola Laura. Mi consulta está llena, pero el Doctor Maldonado, que está a punto de jubilarse, estará encantado de atenderte.

-¡Uh! ¡Que milagro! Acaba de soldarse solo…

Creo que fue bueno tomar calcio en el desayuno.

- No tengo más remedio que reírme. Es la comedia en persona.

-¿Cuánto te queda para llegar a casa? - Tuve que salir antes de que Laura llegara, y no me gusta la idea de que Natalia esté sola.

-Estoy cerca, ya estoy saliendo del atasco.

-De acuerdo. Déjame una perdida para saber que ya estas con ella.

-Lo haré. - Cuelga.

Mi cabeza vuelve a torturarme. Cierro fuertemente los ojos y mi ceja protesta.

Toco despacio mi herida. No sé con qué diablos me golpee ayer, pero debió ser con algo muy duro, me duele hasta el hueso. Tengo inflamación alrededor, y está comenzando a ponerse morado. Mis pacientes no paran de mirar mi ojo y preguntarme preocupados por lo ocurrido. A todos les digo lo mismo. “Me di con el pico de la mesilla, al darme la vuelta en la cama”. La misma excusa que usaba mi pobre madre… Si alguien sabía como esconder los malos tratos, era ella.

Pobrecita… lo que tuvo que pasar con ese loco. Y que ahora estén pensando en sacarlo de la cárcel… no me lo explico…

Erika me ha pasado el teléfono de los abogados que trabajan para su padre, es uno de los bufetes más importantes de la zona. Habló con ellos por mí, y parece que están dispuestos a quedarse con el caso. Últimamente, se está portando genial conmigo, y me está ayudando mucho. Después de todo, no es mala persona.

Solo un poco egoísta.

Espero que esos abogados, consigan revocar la decisión del juzgado, y descubran que es lo que pasó. Según me informaron, alguien pagó una gran suma de dinero para que soltaran a mi padre, y necesito saber quién fue. No entiendo que haya una sola persona en este mundo que lo esté ayudando, después de lo que hizo.

Una llamada perdida de Laura, me saca de mis pensamientos. Ya está con ella y eso me relaja.

La puerta se abre mientras estoy guardando mi teléfono, y una de mis pacientes entra en la consulta.

-Buenos días Doctor Engel - Sonríe tímidamente.

-Buenos días Marta. ¿Cómo estás hoy?

-Algo mejor, pero todavía duele. - Dice con su mirada baja.

La semana pasada también vino. Tiene más o menos la misma edad que Natalia. Hay varios moretones en su cara y marcas nuevas en su cuello. Su muñeca está rota, y voy a tener que derivarla a rehabilitación cuando le quitemos su escayola. La fractura que tiene es muy fea, y está en mal sitio.

Por lo poco que he tratado con ella, sé que no es una persona conflictiva, más bien asustadiza. Lo que me hace saber, que no se va metiendo en peleas por ahí… Estoy seguro, por desgracia, de que es otra víctima de malos tratos…

Tengo un radar interno muy desarrollado para estos casos, y cuando se dispara, casi siempre acierto.

-¿Te has vuelto a caer, Marta? - Soy directo, no me ando con rodeos para que no les dé tiempo a pensar. Necesito que ellas mismas se den cuenta de que no tienen excusa.

-Si… si… - Su cara esta roja - Con una sola mano, pues… pues a veces no-no… me puedo sujetar bien cuando me tropiezo… y me caigo -

Cuando empiezan a tartamudear así… mal asunto.

-¿Tu novio te golpea? - Intento buscar su mirada pero no levanta su cabeza.

-No…

-Marta. ¿Me estás mintiendo? - Siento a veces ser tan duro, pero ellas necesitan un poco de esta presión para admitirlo. Es el primer paso y el más importante.

- … - Llora.

Me levanto de mi asiento y tengo la necesidad de consolar su dolor. Voy hacia ella y me coloco a su lado.

-Está bien Marta… Se por lo que estás pasando.

¿Necesitas ayuda? - Niega con su cabeza, todavía no puede hablar.

Casi todas las mujeres víctimas de malos tratos, niegan cuando les hago esa pregunta. Pero sé que dentro de su cerebro, creo una importante lucha interna con esas dos palabras, haciendo que se lo planteen.

-Perdóneme Doctor, no sé que me ha pasado… - Dice mientras levanta su cara y seca sus lágrimas.

- Creo tener la respuesta… - Digo con ternura -Sin palabras, has admitido la realidad.

Minutos después, Marta se viene abajo y comienza a contarme por todo lo que está pasando. Su novio le pega desde hace años, y cree no tener salida. Teme que lleve a cabo sus amenazas, y acabe con su vida si se aparta de él.

Cuando admite porfin que necesita ayuda, lo preparamos todo. Se queda conmigo en la consulta, hasta que las chicas de la casa de acogida, vienen a recogerla.

Ellas le ayudarán a poner la denuncia, y a empezar una nueva vida, lejos de su maltratador.

Por desgracia, no siempre es tan fácil como con Marta. La mayoría de las veces, vuelven a casa con su agresor, negando la verdad.

Ojalá hubiera podido hacer algo más por mi madre y hermana. La culpabilidad me mata… Si no hubiese salido a jugar, tal vez todo habría sido distinto. Me hubiera golpeado a mí, en vez de a ellas, y así calmado su furia.

Lo único que suaviza mi dolor, es mi trabajo y el poder ayudar a estas personas.

Siento que estoy haciendo lo correcto, y a su vez, algo por ellas… No pude salvar sus vidas aquel día, pero si puedo salvar las de otras en su misma situación… y aunque no necesito trabajar, porque económicamente estoy en buena posición, me gusta hacerlo. Cada vez que consigo que una de ellas admita su problema, y permite que le ayude, contradigo las últimas palabras que me dedicó mi padre. De ninguna manera las mujeres son basura…

El día transcurre sin más problemas. Todos mis demás pacientes son fracturas, contracturas, desgastes por edad, y golpes de diversas consideraciones.

No logro sacarme a Natalia de mi cabeza en ningún momento, estoy resentido con ella todavía, por su poca paciencia conmigo, y el haberme hecho daño. Pero mi amor por ella puede con todo esto y más. Entiendo que es una persona llena de inseguridades, que necesita ahondar más para sentirse segura, y que mis demonios no se lo ponen fácil… pero yo también necesito que entienda, que tampoco estoy preparado para algunas cosas. Sabe que también cargo con inseguridades…

Presiento que vamos a chocar en esa parte, pero si logro mantener la calma, todo podrá arreglarse.

Espero no haberla liado mucho anoche, y todavía estar a tiempo de arreglarlo.

Cuando desperté esta mañana, estaba dormida a mi lado. Entiendo que mi exagerada reacción, pueda haberle asustado de nuevo, pero ahí estaba… no salió

corriendo. Ojalá pudiera controlar estas malditas crisis. Todo sería más fácil…

Pensar en ella, me hace recordar que hay varias pruebas suyas pendientes de informe. Tecleo en mi ordenador su historial médico. Con suerte, podré ver algún resultado, y no tendré que esperar a la consulta de la Doctora Nova. Me está preocupando demasiado su estado de salud. No remonta, y no hay mejoría.

Cuando se abre, hay una nota del laboratorio: “Por problemas con el ordenador central, no habrá informes hasta esta tarde. Si son urgentes, bajad directamente a por ellos”.

No veo conveniente molestarles, podré esperar un rato más. Lo volveré a intentar en el ordenador de casa. Ha llegado la hora de volver, y arreglar las cosas con Natalia.

Cuando voy a cerrar el historial, veo que llegan varios documentos. - Que suerte - Me digo. Ya deben de haber resuelto el problema.

Abro el primero, y puedo ver que es el análisis de sangre. Reviso los valores buscando anomalías sanguíneas.

Hematíes bien… Hematocrito bien… Linfocitos…

- Sigo la lista - Hierro por debajo de lo normal.

Tendrá que tomar un suplemento, es posible que de aquí pueda venir su agotamiento físico - Continúo - Colesterol bien… Calcio bien…

El azúcar por los suelos como ya sabía… Lo demás parece estar bien. - Cierro el documento y abro el siguiente.

Es el análisis de orina.

-Albúmina bien… Células epiteliales bien…

Cilindros bien… Cristales nada… Cuerpos cetónicos alterados… - Cada vez cobra más sentido que Natalia pueda estar desarrollando una diabetes. Paso al siguiente documento.

-¿Test de embarazo? - Me digo. - Al final la Doctora Nova se ha empeñado en hacérselo. - Compruebo el resultado estando muy seguro de lo que pondrá en el, y lo abro.

Mi corazón se dispara y mis ojos se abren de par en par - ¿¿¿¡ ¡ RESULTADO POSITIVO!!!???