Capítulo 38
-Vamos allá… - Carraspea - No sé por dónde empezar, creo que necesitaré más de cinco minutos, pero lo intentaré. - Sube una de sus rodillas a la cama para poder girarse hacia mí.-
Como ya habrás podido imaginar… Tenía algo con Erika, antes de que tú y yo nos conociéramos… - Asiento de mala gana, solo para que continúe - En realidad, no era nada serio. Lo hubo, no te voy a engañar…
Durante años, Erika formó parte de mi vida, convirtiéndose en alguien importante para mí.
Un pilar vital más bien, al que me agarré con todas mis fuerzas, en una época, en la que mi vida, se tambaleó bastante… - Esa frase, activa mi cerebro
- Pero puedo asegurarte, que jamás la llegué a amar. Razón por la que decidí dejarla. No quería ataduras… No sentía lo que estaba haciendo. Ya sabes cuál era hasta hace poco, mi idea del “amor”. -Sonríe - Erika, no llevó demasiado bien en aquel entonces nuestra ruptura, lo pasó realmente mal, y como me sentía en deuda con ella, la ofrecí este absurdo “convenio”… Y como has podido comprobar, aceptó.
Desde entonces, simplemente hemos mantenido algo pasajero entre nosotros, y solo para pasar el rato… -Mi estómago arde. ¿Estoy celosa? .-
Viene regularmente a España por viajes de negocios… La empresa de su padre, tiene varias sucursales aquí, y ya sabes donde se ha estado alojando… - Asiento pesarosa - Una vez que volvía a su país, ella seguía con su vida y yo con la mía. - Escucho atenta. Es la primera vez que habla de su pasado conmigo.
Hace unas semanas. Cuando pasó aquello entre vosotras… y te hizo creer que yo la envié para pedirte que te fueras… Un golpe de rabia se desató dentro de mí, y de malas maneras la aparté de mi vida, y por supuesto, la eché del hotel.
Realmente se lo merecía.
Durante los días siguientes, estuvo llamándome llorando, pidiéndome perdón…
diciendo que estaba arrepentida, y que la diera otra oportunidad…. Por supuesto, me negué.
Realmente me sentí aliviado cuando terminé con ella por fin.
Con su comportamiento, me dio la excusa que necesitaba, para hacer algo, que debía haber hecho hacía mucho tiempo, y que por lástima, y su manera de manipularme, no fui capaz…
-No hace falta que sigas - Le digo - Entiendo que has vuelto a aceptarla por lástima - Me pongo en pie para irme, pero César me sujeta para que no lo haga.
-No he acabado - Me dice seriamente. - Ahora viene la mejor parte.- Tira de mi brazo hacia abajo y poco a poco vuelvo a sentarme en la cama.
-La semana pasada, cuando estábamos en el pueblo de tus padres, y recibí aquella llamada que me hizo salir a toda prisa… - Acaba de captar toda mi atención. -
Fue por ella… Me llamaron del hospital. La encontraron tirada en un baño público. Se había tomado una gran cantidad de pastillas y estaba inconsciente…
-¡Oh Dios mío! - Digo impactada. Una de mis manos cubre mi boca.
-Por la zona donde se encontraba, la llevaron al hospital donde trabajo. - Que casualidad…
Pienso - Una de mis compañeras la reconoció, y decidió llamarme.
-¿Por qué no me lo dijiste entonces? - Frunzo mi ceño en señal de protesta.
-Porque te conozco demasiado bien… - Dice retirando un mechón de cabello de mi cara - Te hubieras sentido culpable al instante… - Bajo la mirada. Ahí tiene razón… - Como ya sabes, lo que pasó entre vosotras, fue lo que inició lo demás… y últimamente, estás sufriendo grandes cambios en tu vida. Si ya de por sí, es difícil afrontarlos… lo que menos pretendía, era que también cargaras con esto. Bastante responsable me siento yo ya… - Ahora quien baja su mirada es él - Siento no habértelo contado antes, pero necesitaba que estuvieras aquí para hacerlo. De lo contrario, te hubieras negado a venir. -Vuelve a tener razón.
-No deberíamos sentirnos culpable ninguno… - Digo mirándolo fijamente - Ella fue quien tomó la decisión de hacer eso. No nosotros… Nadie la obligó. Nadie la puso una pistola en el pecho.
Fue solo decisión suya…
-No lo entiendes Natalia… -Niega con la cabeza y cierra fuertemente sus ojos - Si lo llega a conseguir… si consiguiera quitarse la vida, no podria vivir con ello. Ella sabe que eso, es mi talón de Aquiles… - Definitivamente, hay algo más, que todavía no me ha contado.
Por esa razón, estoy ayudándola. -Dice sinceramente - Necesito estar tranquilo, y esta es la única manera que se me ocurre para conseguirlo. He contactado con un amigo psicólogo para que la trate, y está siendo vigilada de día y de noche, por una asistenta que tiene a su cargo. Por lo menos, hasta que consiga aceptar, que todo ha terminado entre nosotros. No quiero correr ningún riesgo.
Pero quiero que sepas, que la única persona que me importa en este mundo, está delante de mí ahora mismo. -Me sonríe - Si Erika está aquí, es porque cuando yo estuve mal, ella estuvo conmigo, pero no hay nada más… Quiero pagar mi deuda de una vez por todas, para que jamás vuelva a aprovecharse de ello… y así tener por fin mi conciencia tranquila.
-¿Dónde dormirá? - Por nada del mundo me gustaría cruzármela en el hotel… y espero que no sea en su piso…
-¿Recuerdas la casa a las afueras, que te dije que estaba reformando?. - Asiento - Hoy solo vino a saludarme. Pero está instalada allí. - Eso me alivia.
-Te oí decir que podría quedarse el tiempo que necesitara…
-Exacto. En aquella casa. Y no oíste lo demás.
¿Verdad? - Sonríe - Puede quedarse todo el tiempo que necesite… siempre y cuando, respete las normas de convivencia. Y la primera es: No invadir mí espacio, ni el tuyo. Ya está al tanto de que has vuelto.
-Me gusta eso - Le digo casi sonriendo.
-Natalia… - Pone su mano en mi mejilla - Necesito que confíes en mí. Sé que es algo muy difícil para ti, y que nos va a costar mucho trabajo a los dos… Sé que estás muy herida y que desconfías de todo y de todos, y no te culpo por ello. Puedo hacerme una idea de lo difícil que ha tenido que ser tu vida, y por todo lo que has tenido que pasar… Pero confiar, es el primer paso para ser feliz. ¿De acuerdo?. No todas las personas son iguales… - Asiento mientras muerdo mi labio inferior. Es un hombre tan paciente, como inteligente. Siempre consigue dejarme sin palabras - De otra forma, solo verás cosas donde no las hay, y sufrirás por ellas, cuando la mayoría de las veces, ni siquiera serán como crees… Y eso cariño, a la larga, acabará dañándonos a los dos.
-No sé que decir - Digo avergonzada. - Siento mucho lo que ha pasado antes… y sobre todo lo que te he dicho…
-No te preocupes… - Sonríe - Ha sido error mío. Por querer protegerte tanto, he acabado haciéndote más daño. Debí contártelo desde el principio…
-Gracias - Le digo mientras le abrazo sin que lo espere.
-Mmm… Me gusta este “gracias” - Ríe - Si cada vez que tengamos una pelea, me abrazas así, podremos pelearnos todos los días - Río con él.
-Ahora en serio, César - Le libero de mi abrazo, para poder mirarle a los ojos - Gracias por tus palabras, siempre son acertadas. Sabes bien dónde ponerlas… y son como un bálsamo para mí. Pero sobre todo, gracias por tu tiempo y tu paciencia conmigo…
Sé que a veces, puedo llegar a ser demasiado irritante. No sé que es lo que me pasa, yo no era así… De un tiempo a esta parte, todo parece molestarme, todo parece ser horrible siempre, y vivo en una constante nube de negatividad.
Huyo de todo lo que creo que pueda complicarse, en vez de afrontarlo. Y lo peor, es que no soy consciente de ello, hasta que me sereno, y casi siempre suele ocurrir, después de haber metido la pata…
-Shhh - Dice mientras pone su dedo sobre mis labios. -No te machaques más con eso. De aquí en adelante, todo esto va a cambiar. Esa nube de negatividad de la que hablas, desaparecerá, y no tendrás motivos por los que irritarte, ni cabrearte, espero no dártelos… Y ahora dame un beso, que desde esta mañana en la ducha, me tienes abandonado…
Mi corazón da un vuelco, es un hombre tan irresistible… que no me puedo negar, y sin dudarlo ni un instante, me lanzo sobre él, y le beso con todo el cariño del mundo.
Deberían ponerle en un pedestal…