De quáles armas se debe armar lado christiano para vençer el mundo, e la carne
Señores, acordadvos de bien, si vos lo digo,
non fiedes en tregua de vuestro enemigo,
ca non ve la hora que vos lieve consigo,
si vedes que vos miento, non me preçiedes un figo.
Devemos estar çiertos, non seguros de muerte,
ca nuestra enemiga es natural et fuerte,
por ende cada uno de nos sus armas puerte,
non podemos, amigos, d'ella fuir por suerte.
Si qualquier de nosotros oviese cras de lidiar,
con algund enemigo en el campo entrar,
cada qual buscaría armas para se armar,
sin armas non querría en tal peligro entrar.
Pues si esto faríamos por omes como nos vivos,
muy más devemos faserlo por tantos e tan esquivos
enemigos que nos quieren faser siervos captivos,
et para siempre jamás disen: «¡Al infierno idvos!»
Los mortales pecados ya los avedes oídos,
aquestos de cada día nos traen muy combatidos,
las almas quieren matar, pues los cuerpos an feridos,
por aquesto debemos estar de armas bien guarnidos.
Lidian otrosí con estos otros tres más prinçipales
la carne, el diablo, el mundo: d'éstos nasçen los mortales,
d'éstos tres vienen aquéllos, tomemos armas atales,
que vençamos nos a ellos, quiero vos desir quáles.
Obras de misericordia, et de mucho bien obrar,
dones del Espíritu Santo que nos quiera alumbrar
las obras de piedat, de virtudes nos membrar,
con siete sacramentos estos enemigos sobrar.
Contra la grand cobdiçia el bautismo porfía,
dono de Spíritu Santo de buena sabidoría,
sabernos guardar de lo ageno, non desir esto querría,
la virtud de la justiçia judgando nuestra folía.
Vestir los pobles desnudos con santa esperança,
que Dios, por quien lo faremos, nos dará buenandanca,
con tal loriga podremos la cobdiçia, que nos trança,
et Dios guardarnos ha de cobdiçia malandança.
Sobrar a la grand soberbia, desir mucha homildat,
debdo es temer a Dios e a la su Magestad,
virtud de temperamiento, de mesura, e honestad,
con esta espada fuerte seguramente golpad.
Con mucha misericordia dar a los pobres posada,
tener fe, que santa cosa es de Dios gualardonada,
non robar cosas agenas, non forçar muger nin nada,
con esta confirmaçión la soberbia es arrancada.
Ayamos contra avariçia spíritu de piedat,
dando limosna a pobles, doliéndonos de su pobridat,
virtud de natural justiçia judgando con homildat,
con tal mata al avarisia bien largamente dad.
El santo sacramento de orden saçerdotal
con fe santa escogida más clara que cristal,
casando huérfanas pobres, e nos con esto aral,
vençeremos a avariçia con la graçia spiritual.
Ligeramente podremos a la loxuria enfrenar,
con castidat et con conçiençia podernos emos escusar,
spíritu de fortaleza que nos quiera ayudar,
con estas brafoneras la podremos bien matar.
Quixotes et cañilleras de santo sacramento,
que Dios fiso en paraíso matrimonio et casamiento,
casar los pobres menguados, dar a beber al sediento,
ansí contra la luxuria avremos vençimiento.
Ira, que es enemiga e mata muchos ayna,
con don de entendimiento e con caridad dina,
entendiendo su grand dapno fasiendo blanda farina.
Con paçiençia bien podremos lidiar con tal capelona.
Con vertud de esperança et con mucha paçiençia,
visitando los dolientes e fasiendo penitençia,
aborresçer los denuestros, e amar buena avenençia,
con esto vençeremos ira, et avremos de Dios querençia.
Grand pecado es la gula, puede a muchos matar,
abstinençia et ayuno puédelo de nos quitar,
con spíritu de çiençia sabiendo mesura catar,
comer tanto, que podamos para pobres apartar.
Otrosí rogar a Dios con santo sacrifiçio,
que es de cuerpo de Dios sacramento e ofiçio,
con fe en su memoria lidiando por su serviçio,
con tal graçia podremos vençer gula, que es viçio.
La envidia mató muchos de los profetas;
contra esta enemiga, que nos fiere con saetas,
tomemos escudo fuerte pintado con tabletas,
spíritu de buen consejo encordado de estas letras.
Sacramento de unçión meternos, e soterremos,
aviendo por Dios compasión, con caridat non erremos,
non fasiendo mal, a los simples pobres non denostemos,
con estas armas de Dios a envidia desterraremos.
Armados estemos mucho contra açidia mala cosa,
ésta es de los siete pecados más sotil e engañosa.
Ésta cada día pare doquier qu'el diablo posa,
más fijos malos tiene que la alana rabiosa.
Contra ésta e sus fijos, que ansí nos devallen,
nos andemos romerías e las horas non se callen,
et pensemos pensamientos que de buenas obras salen,
ansí que con santas obras a Dios valdíos non fallen.
De todos buenos deseos e de todo bien obrar
fagamos asta de lança, e non queramos cansar,
con fierro de buenas obras los pecados amatar,
con estas armas lidiando podémoslos amansar.
Contra los tres prinçipales, que no se ayunten de consuno,
al mundo con caridad, a la carne con ayuno,
con coraçón al diablo, todos tres irán de yuso,
nin de padres, nin de fijos con esto non finca uno.
Todos los otros pecados mortales et veniales
d'éstos nasçen como ríos de las fuentes perenales,
estos dichos son comienço, e suma de todos males,
de padres, fijos, nietos, Dios nos guarde de sus males.
Denos Dios atal esfuerço, tal ayuda, et tal ardid,
que vençamos los pecados, e arranquemos la lid,
porque el día del juisio sea fecho a nos convid,
que nos diga Jesu Christo: «¡Benditos, a mí venid!»