Tercera variable: sexualidad y resistencia metabólica
Los restantes factores de la fórmula para medir la capacidad de amar tienen que ver con la vida emotiva del individuo, su nivel de resistencia biológica, psicológica o su entereza y, sorprendentemente, su actitud frente a la emoción negativa del desprecio.
Si un miembro de la pareja abriga un mínimo desprecio hacia el otro, el amor no tiene cabida. Muy a menudo, este sentimiento está conectado al autoengaño inconsciente que impide ser evaluado en su justo valor. En la medida en que aflora ese desprecio es imposible que sobreviva cualquier atisbo de amor.
En cuanto a la vida emotiva propiamente dicha, está condicionada por el grado de estabilidad de los flujos hormonales; muy particularmente, con la vasopresina por una parte, y por otra la oxitocina y la dopamina, conectadas con los circuitos cerebrales del placer y la recompensa que, también, modulan el sentimiento amoroso.