A la luz de todo lo que antecede, el lector cuenta ahora con la información necesaria para adentrarse en los vericuetos entretenidos de la fórmula del amor y, sobre todo, para descubrir y medir por sí mismo su propia capacidad de amar. En el diseño de esta autoevaluación han intervenido diversos grupos de psicólogos experimentados y especialistas de mercado que, a su vez, contrastaron sus planteamientos con grupos de lectores potenciales. El autor -no quería dejar de la mano a mis lectores en una tarea tan sensible e innovadora- aceptó coordinar el proyecto más amplio de una encuesta sobre la felicidad que incluía, lógicamente, la capacidad de amar. El trabajo ha sido dirigido y realizado, con tanto empeño como inteligencia, por la multinacional Coca-Cola, cuya sede está en Atlanta.
Sin prejuzgar la bondad de los resultados -eso incumbe al lector que realice su propia autoevaluación-, el hecho es que nunca se habían puesto tantos esfuerzos profesionales y académicos en medir una variable tan olvidada y, al mismo tiempo, tan presente en la vida emocional de las personas como la capacidad de amar. De eso trata el siguiente y último capítulo del libro.