Sin miedo a las consecuencias
No Compromise: El FBI te buscó durante siete años. ¿Qué le condujo a tu arresto?
Peter Young: Mi único “fallo” fue manipular varias copias de un mismo CD en una de las cafeterías de la cadena Starbucks, mientras un policía fuera de servicio me observaba desde fuera. Ni por asomo estaba cometiendo un “robo”, pero a veces cualquier asunto puede convertirse en motivo de sospecha, tal como llevar un libro titulado “Evasión”, o llevar algo que el policía pensó que era la llave de unas esposas atadas a la trabilla del cinturón. Entonces, sin ninguna excusa, decidieron arrestarme. Quince minutos después de que los policías tomaran mis huellas dactilares, la orden de búsqueda y captura de 1998 resurgió y comenzó este nuevo capítulo de mi vida.
NC: Los medios contaron tu caso de formas muy diferentes; pero cuéntanos una versión resumida de lo que ocurrió, desde las acciones hasta las recientes peticiones de acuerdo.
PY: Fue en 1997, justo antes de la época de despellejar a los animales, a menos de un mes para que murieran todos los visones de las granjas de pieles de América. Una vez dado el golpe en el Noroeste, donde se informó de algunas liberaciones de visones, tanto exitosas como fallidas, así como de nuestra visibilidad como activistas de Seattle, nuestro objetivo se centró en la zona de los Grandes Llanos. Cuando la situación se despejó dos semanas después, ya habíamos visitado seis granjas de pieles para liberar a ocho mil visones y cien zorros.
Nos salvamos por los pelos varias veces, como aquélla en que Tom Fasset (el granjero) se nos apareció cuando abríamos una de las 2000 jaulas (siempre me pregunté si habrían cogido a aquel visón, y encontré la respuesta en las evidencias que presentó el FBI el mes siguiente: se escapó).
No hay duda de que nos saltamos los límites de seguridad —trasladándonos de una granja a otra, incluso golpeando dos granjas en una noche. Y mientras se constataban las pruebas de que estábamos implicados, puedo decir que me di cuenta de la gravedad del tema y de que esto nos llevaría tiempo. La cárcel puede ser mala, pero siempre me había sentido peor por el hecho de no hacer nada. Once meses después fuimos acusados de cuatro cargos de extorsión (con un máximo de 20 años de sentencia por cada uno) y de dos cargos de terrorismo contra empresas de animales (con un máximo de un año de sentencia por cada uno). Siete años después fui arrestado.
En el caso de que el jurado tomase una severa decisión, me dijeron que si me encontraban culpable me caerían, con suerte, de ocho a diez años. El caso en mi contra fue bastante circunstancial, teniendo en cuenta que me encontraron una lista con direcciones de granjas de pieles, cizallas, además del testimonio de Justin Samuel (un compañero también detenido que para minimizar su pena delató a Peter).
Fui trasladado de California a Wisconsin, donde se hizo evidente que estaban más interesados en saber quiénes habían sido mis amigos durante los últimos siete años que en un viejo caso, incluso ofreciéndome un acuerdo de un año si les contaba algo sobre ellos. Su acusación quedó a un lado cuando mi abogado archivó una moción citando una Corte Suprema de 2003 según la cual aquella “extorsión” no era aplicable a casos políticos.
Aquellos casos se descartaron, y mi máxima sentencia bajó de 82 años a 2. Los agentes del FBI perdieron interés, y al final establecí un acuerdo de dos años por las liberaciones de visones y un cargo por obtener el carné de conducir con documentos falsos.
NC: ¿Por qué os centrasteis en la industria de las pieles? ¿Qué efecto tuvieron vuestras acciones?
PY: Golpeamos la industria de las pieles porque, en lo que se refiere a efectos inmediatos, sabíamos que ninguna acción conseguía un resultado tan alto como una liberación de visones. La crítica más común hacia las liberaciones de animales —que dice que los animales liberados son reemplazados— no cuenta. Cuando una granja de cría de animales cierra significa que sus animales se han salvado, y la granja está perdida. Atacamos granjas de pieles principalmente porque no teníamos ninguna excusa para no atacarlas. Es muy sencillo. Dos personas pueden liberar 1000 visones en quince minutos. Creo que si más gente supiese la simplicidad de estas acciones pasarían menos tiempo sentados en el messenger y más tiempo cortando las vallas. El plan era golpear todas las granjas que pudiéramos en el menor tiempo posible.
NC: Es importante evaluar no sólo nuestras victorias, sino también nuestros fallos. ¿Podrías ofrecernos un análisis de los errores que condujeron a tu acusación?
PY: Después de la segunda liberación en Sioux City, fue evidente que la comunidad de granjeros de pieles del medio Oeste estaba alerta. Comenzaron a esperarnos, y nos siguieron varias veces en los días siguientes. El primer error fue no admitir que éramos demasiado visibles como para continuar.
No tenía nada que ofrecer en mi defensa, excepto que estábamos muy enfadados y decididos a hacer aquello. El segundo error fue trabajar con un pacifista dogmático emocionalmente inestable (se refiere obviamente a Justin Samuel). Aun no entiendo cómo esta persona que dice seguir las ideas de la no violencia de Gandhi, no considera violencia colaborar con el FBI y enviar a sus compañeros a la cárcel.
Nuestra campaña de dos semanas terminó cuando una granjera nos siguió cuando pasamos por la granja de visones Timbal en Oostburg, Wisconsin. Llamó a la policía desde su teléfono móvil y en unos minutos estábamos acorralados. Después de rechazar el consentimiento para un registro confiscaron nuestro vehículo. Sobre todo lamenté no haber cortado más la valla del ataque en Sheboygan aquella noche, así como haberme desecho de las evidencias de nuestro coche. Esto hubiera solucionado muchos de mis problemas.
NC: Cuéntanos algunos hitos de tu historia como activista.
PY: Hacerme vegano en 1994 fue lo más importante, sin duda. Mis comienzos en el activismo estuvieron inspirados por la escena straight edge de mediados de los noventa. Grupos de música como Abnegation me llevaron de la fase de “vegano autosuficiente” a la fase de acción, y a entender que éste no era otro de esos “asuntos propios”, sino algo mucho más urgente de lo que yo pensaba. Escuchábamos las letras de Earth Crisis todas las noches antes de encapucharnos y atacar aquellas granjas en 1997. Soy vegano y straight edge desde hace once años. Supe que la guerra había llegado cuando descubrimos un matadero de pollos en un edificio a las afueras de Seattle. De repente, la liberación animal pasó de ser una lucha abstracta a una lucha por la cual había que actuar en mi propio vecindario. Nos agachamos entre los arbustos, y mirando a través de una ventana rota vimos la masacre. Ésta era la imagen: pájaros agitados colgados por los pies y conducidos hacia su sangriento final. Aquello marcó en mi conciencia una promesa: dedicaría el resto de mi vida a ver el final de esta realidad. Finalmente, un hito crucial apareció a finales de aquel año cuando apareció en el periódico que activistas anónimos de Seattle habían entrado en un matadero de cerdos y se habían llevado la pistola que utilizaban para matarlos. Poco después apareció un segundo artículo que informaba de que otro matadero de la misma zona había sido saqueado y se habían rescatado tres gallinas. Fueron artículos de acciones sencillas que habían conseguido salvar vidas y que me transmitieron un profundo mensaje: a pesar de que no ganemos en toda nuestra vida, sí puede haber muchas pequeñas victorias en el camino.
NC: Desgraciadamente, tu coacusado, Justin Samuel, se convirtió en un informador. ¿Qué sientes hacia él?
PY: Es un desgraciado y le deseo lo peor.
NC: Como víctima de un chivato, supongo que tendrás una opinión acerca de cómo hay que intervenir en esta situación, ¿con compasión, desterrándole, o un punto intermedio?
PY: Cualquier persona que encuentra una excusa para ser un informador debería preguntarse a sí mismo cuántas disculpas haría si la víctima del chivatazo fuese un amigo cercano, querido, o incluso él o ella misma. El primer paso es enfocarlo desde un punto no distante. Espero que cualquier chivato que se dedique a encerrar en prisión a un activista por la liberación animal sepa que ya no tiene sitio en nuestro movimiento. Por supuesto. Lo que me duele es que siempre hay una persona deseando trabajar con el chivato. En el caso de Justin Samuel había unos cuantos. No espero recuperar la confianza de aquellas personas de nuestro movimiento que permiten a Justin actuar sin problemas, aquellos que apartan su mirada del bien y aquellos que permiten a Justin formar parte de grandes grupos de activistas (como la boda de David Agranoff) sin decirle donde estaba la puerta para que se fuera. Mi preocupación es tanto para mí mismo como para el mensaje que se envía, para la cultura del chivateo que alimenta y para que sirva a las futuras víctimas.
NC: A mediados de los 90, hubo un resurgimiento del activismo y de la acción directa. ¿Qué recuerdas de aquella época tan variada?
PY: Recuerdo el uso liberal de la palabra “revolución vegana”. Recuerdo letras hardcore, con frases como “esto es un aviso para aquellos que violan el orden natural”. Había un clima de militancia que quizás carecía de una buena estrategia. A mediados de los 90, hubo una oleada de acciones directas pero muy dispersas, la mayoría eran de bajo nivel. Se consiguió hacer una llamada de atención, pero realmente no estoy seguro de cuántas vidas se salvaron. Ahora sólo vemos unas cuantas acciones significantes cada año, pero a mí me impresiona más una acción grande con una buena estrategia que otra con un ladrillo y un spray.
NC: Durante estos años, ¿has seguido las noticias sobre acción directa? ¿Cuáles consideras que han sido las acciones más significativas?
PY: La primera, el asalto en 1999 a la Universidad de Minnesota. La habilidad de los activistas para liberar a los animales causó unos daños valorados en tres millones de dólares y dejó al FBI sin idea alguna de cómo habían entrado allí de una forma tan extraordinaria. No había ocurrido nada como eso en diez años. Si tenemos en cuenta que aquellas personas no eran activas en los años 80, podemos aprender una lección de este grupo, que empezó de cero, aprendieron solos las tácticas y se hicieron fuertes. Y la acción en Ellsworth, en la que se vació dos veces en una misma semana una granja de pieles en Iowa, que después acabó cerrando. Esta acción fue para mí algo muy especial, ya que yo sé lo que es escuchar que a aquellos que has liberado han vuelto a ser capturados, y no tienes el coraje de volver al mismo lugar para ajustar cuentas.
NC: ¿Cuál es tu análisis de la acción directa hoy en día? ¿Qué le falta a la estrategia del ALF?
PY: Lo primero, no confiar en aquel que diga ser un experto del ALF. Lo que yo digo no es un análisis autoritario, sólo una opinión personal. Lo segundo es quitarle importancia a la típica estructura de grupo de “dos a cinco personas” y reconsiderar el poder de lo individual. Una persona en bici con una mochila puede potencialmente hacer mucho más daño que varias personas, sin la carga del consenso ni la amenaza de un chivato.
La mayor limitación de la acción directa siempre será la falta de gente sólida con la que trabajar. Una persona no será capaz de hacer grandes liberaciones, pero las acciones en silencio en las que no hace falta un vigilante, tales como entrar en un lugar para confiscar datos, ocurrirían más a menudo si la gente se plantease las células unipersonales. Además, se debería revisar la forma que se usaba en los años 80 para mostrar las atrocidades a través de grabaciones. Ahora hay un valor que el FLA tiene que recuperar —como una imagen de Robin Hood desastrado. Recuerdo dos ejemplos de liberaciones de gallinas cuyas imágenes se mostraron en las noticias de la tarde, dando al público una ligera visión de lo que hay dentro de una granja, una mezcla de educación y liberación. Eliminar objetivos cuya labor no puede ser desempeñada por otras empresas es una buena estrategia. Es fácil que una persona se de cuenta de un Kentucky Fried Chicken destruido en la calle, pero también existen muchos laboratorios que están haciendo ingeniería genética en gallinas sin piernas.
Considero que con lo que más se lograría un aumento de la acción directa es facilitando a la gente más nombres y direcciones. Esto es lo que hizo que los últimos años de la década de los 90 fuesen tan exitosos, y es lo que ha hecho que la campaña en contra de HLS sea tan exitosa hoy. Se conseguiría así hacer del abuso animal no sólo algo abstracto, sino también algo con una localización física exacta, eliminando la excusa más común de la gente para darse la vuelta. El conocimiento implica responsabilidad. Me gustaría ver el fin de los laboratorios. Esto, en mi opinión, haría que la cosa se pusiese en marcha. Y no ganaré ningún amigo con esto, pero creo que limitar nuestro uso de agentes estupefacientes como el alcohol, las drogas, los ordenadores, el correo electrónico o la televisión sería un paso importante para eliminar distracciones y mantenernos motivados para actuar.
Mi confianza en la acción directa no ha cambiado, sólo ha aumentado mi deseo de que el FLA crezca y de golpear donde más duele.
NC: Corre el rumor de que el FBI piensa que escribiste un libro, ¿podrías comentar algo al respecto?
PY: La alegación es que yo firmé un fancine, que después imprimió una publicación radical fuera de Olimpia con un autor anónimo, una colección de historias cortas, bastante conocida en algunos círculos. Es una teoría interesante.
NC: ¿Cómo te sientes con tu acuerdo pactado?
PY: Diré esto: ayer por la noche leí el archivo del FBI, sumé el número de animales que nunca fueron recapturados y los dividí entre mi sentencia. Salía a cerca de doce horas por visón.
NC: ¿Has recibido el apoyo adecuado en la cárcel? ¿Cómo podría mejorar?
PY: Adecuado es poco. Pocos días después de mi arresto se puso en marcha una página web para conseguir apoyo económico, y hubo un colapso en las líneas telefónicas de prisión para conseguirme comida vegana, dinero y muchas cartas. Ha sido increíble. A cualquier persona con cargos le recomiendo un arresto en esta zona costera. La gente local cuidará de ti. Cuando fui extraditado a Wisconsin, una persona generosa incluso desarraigó su vida y se mudó a Madison para dedicarse a tiempo completo a apoyarme en prisión. A pesar de lo aplastante que ha sido todo esto, el mejor gesto de apoyo vino diez días después, cuando 58 zorros fueron liberados de una granja de pieles en Illinois, y la acción decía hacerse en solidaridad conmigo. Sobre mi visión de mejorar el apoyo en la cárcel diría que prefiero la liberación de un animal a una carta.
NC: ¿Qué planes tienes para cuando salgas de la cárcel?
PY: Salir inmediatamente ahí fuera y hacer mi tarea. Nunca me encontrarás entre aquellos que dejaron de luchar por cambiar.
La declaración de Peter Young en el juicio
Éste es el momento que el acusado utiliza para expresar su arrepentimiento por los crímenes cometidos, así que permitidme hacer esto porque yo también me arrepiento de algo. Estoy aquí para ser juzgado por mi participación en la liberación de visones en seis granjas de piel. Me arrepiento de que fuesen sólo seis. También me encuentro aquí por liberar 8000 visones de esas granjas. Me arrepiento de que fuesen sólo 8000. Según tengo entendido, de esas seis granjas sólo dos cerraron tras la acción. Me arrepiento de que sólo fuesen dos.
Más que nada me arrepiento de mi moderación, porque por mucho daño que hiciésemos a esos negocios, si las granjas siguieron adelante, o si dejamos atrás un sólo animal, entonces no hicimos lo suficiente.
No pretendo librarme de las consecuencias de estos actos suplicando misericordia o apelando a la conciencia de la sala, porque sé que si este sistema tuviese conciencia yo no estaría aquí, y en mi lugar estarían todos los carniceros, vivisectores y granjeros de pieles del mundo.
Pienso seguir con la cabeza bien alta en esta sala, que me verá enjaulado por un acto de conciencia. Tampoco daré a los granjeros de pieles que hay en este juzgado el placer de verme cabizbajo delante de ellos. Todas esas personas cuyas granjas visité en 1997, dejadme deciros esto a la cara por primera vez, fue un placer atacar vuestras propiedades y liberar a esos animales que tenéis enjaulados. Es a esos animales a los que tengo que responder, no a vosotros o a esta sala. Siempre recordaré esas noches en vuestra propiedad como la mejor experiencia de mi vida.
Y a los granjeros u otros sádicos que lean mis palabras en el futuro y se rían de mi suerte, recordad: nosotros hemos puesto a más de los vuestros en bancarrota que vosotros activistas en la cárcel. No os olvidéis de esto.
Dejadme dar las gracias a todas las personas que han venido a apoyarme en este juicio. Mi mayor deseo antes de volver a la cárcel es que cada uno de vosotros se dirija a una granja de pieles esta noche, tiren abajo las vallas y abran todas las jaulas.
Eso es todo.