30 años de acción directa
Es difícil, pero no imposible, decir cuándo empezó el movimiento por la liberación animal o de la Tierra. Si hiciésemos un estudio literal del tema tendríamos que remontarnos miles de años atrás, hasta el 200 a. C., cuando gente como Pitágoras adoptaron el vegetarianismo y la compasión por los animales en el terreno espiritual, y al siglo primero a. C., cuando Plutarco hizo lo que formalmente se conoce como los primeros escritos por la liberación animal. De todas maneras, te gustará saber que no voy a aburrirte con un rollo de hace 2000 años. En lugar de eso voy a contar lo que ha ocurrido estos últimos 30. Pero antes, para poder comprender los últimos 30 años, tendremos que ir un poco más atrás en el tiempo, hasta 1964.
Durante los siglos XIX y XX, Gran Bretaña vivió un incremento de los grupos por los derechos de los animales y de la preocupación por el bienestar animal. Estos grupos se basaban única y exclusivamente en métodos legales para lograr sus objetivos. El proceso era increíblemente lento y las victorias escasas. Incluso el artículo de Protección Animal de 1911 trataba a los animales como una propiedad y no ofrecía protección alguna a las criaturas salvajes. A mediados de los años 60 la gente empezó a buscar otras formas de lucha, y en 1964 John Prestidge creó un nuevo estilo. Formó un grupo en Brixham, Devon, Inglaterra, que se opondría activamente a los deportes sangrientos. Lejos de hacer campañas reformistas, el grupo de John se había preparado para ir directamente a los terrenos salvajes de Gran Bretaña y hacer todo lo posible, dentro de la ley, para evitar el asesinato de la vida salvaje. John había creado la Hunt Saboteurs Association (Asociación de Saboteadores de la Caza).
La fama de esta forma de lucha fue instantánea. Sólo un año después de que la HSA fuese fundada, los saboteadores de la caza ya actuaban por la región oeste de Inglaterra, en Devon, Somerset y Bristol. También empezaron a aparecer grupos fuera de la zona oeste en lugares como Birmingham, Hampshire y Surrey. Partiendo sólo de un grupo de Devon, la HSA pronto se convertiría en una red nacional de activistas que usaban métodos legales para frenar a la gente que disfrutaba intoxicándose de sangre, y para evitar que los terrenos verdes y tranquilos se convirtiesen, literalmente, en campos de exterminio.
Como parte de la red de la HSA, que no paraba de crecer, en 1971 se creó un nuevo grupo de saboteadores en Luton. Este grupo había sido fundado por un estudiante de derecho llamado Ronie Lee. Los saboteadores de la caza de Luton, como muchos otros grupos, pronto fueron muy eficaces a la hora de salvar vidas. Muchos cazadores enseguida vieron su sádica diversión arruinada por la banda de Luton. En cualquier caso, a pesar del éxito de los saboteadores de Luton en el campo, pronto hubo gente que empezó a poner en duda los métodos exclusivamente legales de la HSA. El problema era que si se permitía actuar a los cazadores, indistintamente de lo eficaz que pueda ser el grupo de sabotaje, había posibilidades de que algún animal fuera dañado o asesinado.
Incluso si los saboteadores consiguen guiar a un animal para evitar que se le mate, el miedo que siente éste durante la huida es enorme. Diversos artículos veterinarios demostraron a finales del siglo XX que los animales padecen un tremendo estrés cuando son perseguidos en las cacerías. Habiéndose dado cuenta de que los métodos estrictamente legales de sabotaje de la caza no podían evitar por completo el sufrimiento animal, Ronnie Lee y unos pocos amigos de confianza empezaron a buscar otras estrategias. Se dieron cuenta de que la única manera de que no hubiese ningún tipo de sufrimiento es impidiendo que los cazadores puedan empezar a actuar. Tan pronto como un animal es perseguido, ya está sufriendo psicológicamente porque teme por su vida. Es por eso que tenemos que asegurarles que no vamos a permitir ni tan siquiera que la persecución comience. Con este compromiso en la cabeza, Ronnie Lee, Cliff Goodman y posiblemente dos o tres personas más decidieron formar en 1972 la Band of Mercy (la Banda de la Misericordia). Este nombre fue elegido porque antes había sido el de un grupo anterior de acción directa por la liberación animal. En el siglo XIX una activista contra la esclavitud, llamada Catherine Smithies, proporcionó unas jóvenes alas al RSPCA[**] llamadas “Band of Mercy”. Se trataba de grupos que solían estar formados por jóvenes del RSPCA que se dedicaban a contar heroicas historias sobre animales. Estos activistas de Victoria por los derechos de los animales tenían algo más de energía que el resto y empezaron a destruir escopetas de caza. Las acciones de la Band of Mercy de Victoria crecieron tanto que se llegó a escribir una obra de teatro en la que un grupo de jóvenes saboteaba una escopeta de caza.
Para Ronnie Lee y sus compañeros, la Victorian Band of Mercy fue un excelente ejemplo de acción directa a seguir, así que decidieron adoptar sus métodos no estrictamente legales para salvar vidas. En un principio, la Band of Mercy se centró en pequeñas acciones dirigidas contra las cacerías en la temporada de caza del cachorro de zorro. Ésta consiste en enseñar a los perros jóvenes de caza a destrozar a los cachorros de zorro para que el perro empiece a saborear pronto la muerte. Las primeras acciones de la Band of Mercy eran muy sencillas y estaban pensadas en torno a la idea de inutilizar los coches de caza para retrasar o incluso impedir las actividades asesinas de los cazadores.
Desde el primer momento estaba claro que la Band of Mercy no llevaba a cabo actos de vandalismo contra aquéllos a los que se oponía, sino que sus acciones estaban relacionadas con la idea de compasión activa. Por esta razón, la Banda de la Misericordia, siempre dejaba mensajes a los cazadores explicándoles por qué habían hecho lo que hubiesen hecho, las ideas de la liberación animal y que no había nada personal contra nadie en particular. El éxito de la Band of Mercy era más que patente. Al realizar acciones directas ilegales eran capaces de poner fin a las cacerías. Impidiendo que las cacerías llegasen a empezar, la Banda de la Misericordia se encontraba tranquila de saber que no sólo habían salvado vidas inocentes, sino que además habían evitado el sufrimiento psicológico de la persecución.
Una vez constatado su potencial para frenar el sufrimiento animal, la Banda empezó a pensar en otras formas de llevar a cabo y expandir sus campañas. A raíz de sus éxitos conseguidos, la Band of Mercy empezó a ser mucho más atrevida. A finales de 1973 la Banda se enteró de la construcción de un nuevo centro de vivisección. El laboratorio de investigación estaba siendo construido cerca de Milton Keynes para una compañía llamada Hoechst Pharmaceutical.
Enterados de la existencia de este lugar, dos de los activistas de la Banda visitaron el laboratorio unas pocas veces para decidir cuál era la mejor manera de llevar a cabo la acción. Estos activistas se dieron cuenta de que si impedían que se acabase de construir el edificio, impedirían también el sufrimiento de los animales destinados a ser torturados entre esas cuatro paredes. La Band of Mercy quería asegurarse de que el edificio nunca se acabaría de construir y decidió que la mejor forma de destruir el laboratorio era por medio del fuego.
Destruyendo el edificio, impedirían que los vivisectores ni siquiera fuesen capaces de empezar a practicar su sádica ciencia, e incluso si los daños causados por el fuego se podían reparar, el trabajo de la restauración supondría un dinero que tendría que ser pagado por Hoechst Pharmaceutical (y eso significaba menos dinero para torturar animales).
El 10 de noviembre de 1973 la Band of Mercy llevó a cabo su primera acción contra el negocio de la vivisección. Dos activistas consiguieron entrar al edificio, que estaba a medio construir, en Milton Keynes. Una vez dentro los activistas le prendieron fuego. Esta acción fue especialmente trascendental por dos motivos: no sólo era la primera acción contra el negocio de la vivisección, también era la primera vez que usaban el fuego.
En ese primer incendio se consiguieron unos fantásticos daños valorados en 26.000 libras. Más sorprendente fue que seis días más tarde la Band of Mercy regresó al lugar causando con otro incendio unas pérdidas de más de 20.000 libras.
Para asegurarse de que todo el mundo supiese por qué se había prendido fuego al edificio, la Band of Mercy mandó un mensaje a la prensa. El comunicado decía: “El edificio ha sido incendiado para impedir la tortura y el asesinato de nuestras hermanas y hermanos animales por medio de experimentos infernales. Somos una organización de guerrilla no violenta con el objetivo de liberar a los animales de cualquier forma de crueldad y persecución por parte de las manos del hombre. Las acciones seguirán adelante hasta que hayamos logrado nuestros objetivos”.
Después del incendio de Milton Keynes, la siguiente acción más importante se llevó a cabo en 1974, cuando la Banda fijó su atención en la sangrienta cacería de focas en la costa de Norfolk. La matanza de focas era un acontecimiento anual en el que los cazadores salían en dos barcos con licencia para matar focas. Esta matanza era un ataque sanguinario en el que las focas no tienen posibilidad alguna de escapar. Sabiendo lo horrible que era la caza de focas, obviamente, la Band of Mercy intentaría impedir que este acontecimiento empezase. Con el objetivo de evitar que la masacre llegase a empezar y sin olvidar la efectividad del uso de incendios en las acciones de noviembre del 73, la Banda, una vez más, utilizó el fuego como instrumento para destruir las herramientas para asesinar animales.
En junio del 1974, la Band of Mercy llevó a cabo su segunda mayor acción. Bajo la protección de la noche dos activistas buscaron los barcos. Una vez encontrados, estos medios de transporte de muerte fueron incendiados. Por desgracia, uno de los barcos tan sólo sufrió pequeños daños, pero el otro quedó completamente calcinado.
Después de haber llevado a cabo esta última acción, la Band of Mercy decidió no dejar ningún mensaje responsabilizándose. Preferían dejar a los asesinos de focas con la duda de qué es lo que había pasado, si los responsables regresarían y que si alguien traía dos barcos nuevos éstos acabarían de la misma manera.
Aquel año no hubo matanza de focas, sin ninguna duda, gracias a la Band of Mercy. Además de haber detenido por completo la matanza de focas de aquel año, se consiguió otro golpe de efecto. El fuego hizo que el propietario de los barcos cerrase la empresa, y habiendo visto cómo se hundía un negocio por la acción de unos pirómanos anónimos, nadie estaba dispuesto a invertir su dinero en un negocio que fácilmente podía correr la misma suerte. Este miedo ha hecho que nadie se atreva a empezar un negocio de caza de focas y no ha vuelto a haber matanza de focas en la bahía de Wash desde entonces. Gracias a la acción de dos activistas se han salvado innumerables focas.
Si volvemos a la acción de junio de 1974, es evidente para todo el mundo que lo que ocurrió fue un suceso muy importante. No sólo se salvaron focas en el momento, sino que se salvaron también las generaciones venideras. Desgraciadamente, a pesar de que la Band of Mercy estaba salvando vidas e impidiendo el sufrimiento, no todo el mundo en el movimiento por la liberación animal aprobaba sus métodos.
En julio de 1974 un miembro del HSA ofreció una recompensa de 250 libras por una información que les llevase hasta la Band of Mercy. El portavoz, en nombre del grupo local de saboteadores dijo a la prensa “estamos de acuerdo con sus ideas pero nos oponemos a sus métodos”.
Cómo alguien es capaz de estar de acuerdo con las ideas de una persona y después ofrece una recompensa por su captura. Afortunadamente, a pesar de este acto de traición, la Banda era consciente de su importancia. Llevando a cabo acciones ilegales eran capaces de salvar vidas destruyendo las máquinas de muerte y tortura. Aunque las personas más influyentes del movimiento rechazasen las ideas de la Banda, éstos se daban cuenta de que tenían que seguir adelante. Parar sería dar la espalda a los animales.
Después de la acción contra la caza de focas la Band of Mercy se embarcó en su primera ola de acciones intensivas contra la industria vivisectora. En los meses anteriores a la acción en Wash, la Band of Mercy pudo reunir cierta información interna sobre proveedores de laboratorios de vivisección. Toda esta información fue recogida y almacenada en espera del mejor día para ser usada. Así se hizo, después de la acción de Wash, la Banda era capaz de meterse de lleno en una oleada de acciones contra la vivisección.
Entre junio y agosto de 1974 la Band of Mercy realizó ocho acciones contra los suministradores de animales de estos laboratorios. Las acciones se centraron en causar daños económicos, saboteando tanto edificios como vehículos. Pero la Banda marcó otro acontecimiento importante en su historia al llevar a cabo su primer rescate de animales en este periodo.
El primer rescate fue en Wiltshire, en la región oeste de Inglaterra. El objetivo era una granja de cobayas, consiguieron sacar media docena de animales. Además de ser un acontecimiento importante por ser su primer rescate, la acción también produjo unas inesperadas pero bienvenidas consecuencias. La dueña de la granja estaba histérica por la liberación y temía que volviesen más activistas por la noche. El pánico que le producía pensar en unos extraños enmascarados entrando en su casa hizo que cerrase el negocio.
Además de atacar la industria de la vivisección, la Band of Mercy seguía practicando acciones contra la caza, pero no queriendo limitar su lucha contra dos formas de abuso, la Banda también atacó criadores de gallinas y el lobby de las armas de fuego. En julio de 1974 una tienda de armas de Malborough fue atacada. La Band of Mercy de Victoria estaría orgullosa de saber que sus grandes actos estaban siendo y serían un ejemplo a seguir para muchos grupos del siglo XX.
A partir de menos de media docena de amigos, la Band of Mercy había sido capaz de hacer un tremendo impacto contra los explotadores de animales, además de ser muy escurridizos. Por desgracia, la suerte de la Banda acabó en agosto de 1974.
En 1974 atacaron el laboratorio Oxford Laboratory Animal Colonies en Bicester. La primera acción fue un éxito, pero después cometieron el error de regresar a OLAC dos días más tarde (tengo que aclarar que es muy fácil decir ahora que fue un error regresar, pero en esos momentos era perfectamente lógico). Fue en este segundo ataque cuando los activistas Ronnie Lee y Cliff Goodman fueron descubiertos por un guardia de seguridad. Después de advertir su presencia llamó a la policía y Ronnie y Cliff pronto fueron arrestados.
Si la policía pensaba que el arresto traería el fin de la Banda, estaban muy equivocados. La detención de Ronnie Lee y Cliff Goodman supuso una buena y amplia publicidad para la Banda. Lejos de identificarlos como terroristas, mucha gente les vio como héroes. Estos dos jóvenes hombres fueron vistos como una versión de Robin Hood de los animales. Ronnie y Cliff pronto fueron canonizados como los Dos de Bicester. Las manifestaciones diarias que tenían lugar fuera de las Cortes se hicieron oír. El apoyo a los Dos de Bicester era muy fuerte y venía de todas partes. El ministro de la Iglesia, Ivor Clemitson, también se unió a la campaña para que los soltasen.
A pesar de todo el apoyo que los Dos de Bicester recibieron por parte del público, tanto Ronnie Lee como Cliff Goodman fueron condenados a tres años de cárcel. Una carta publicada en el Daily Telegraph reflejaba el sentimiento de enfado por la sentencia del primer juicio por la liberación animal:
Muchos estarán de acuerdo con las absolutamente diabólicas y completamente innecesarias formas de crueldad que comprende la experimentación animal. Estos jóvenes hombres, desafiando la ley, demuestran un gran coraje, y las sentencias de tres años de cárcel resultan increíbles y crueles.
Ahora se dice que es imposible derribar a un buen activista por la liberación animal o de la Tierra. Esto es absolutamente cierto en el caso de Ronnie Lee. Después de la sentencia, Ronnie y Cliff fueron separados. Ronnie fue enviado a la cárcel de Winchester y Cliff regresaba a la de Oxford (mientras que durante la detención ambos estuvieron juntos en la de Oxford).
En la cárcel de Winchester, Ronnie descubrió que los artículos para veganos eran menos de los necesarios. Así que en Winchester, para tratar de conseguir una comida digna y una ropa vegana adecuada, Ronnie empezó una huelga de hambre. La huelga atrajo consigo la atención de los medios de comunicación. Una vez más, el tema de la liberación animal estaba siendo debatido abiertamente. Con la atención dirigida sobre nuestra lucha, Ronnie Lee decidió ampliar las demandas de la huelga de hambre incluyendo peticiones acerca de Porton Down, el centro militar de investigaciones químicas y biológicas del gobierno en el que se llevaban a cabo horribles experimentos.
La atención prestada por parte de los medios a la huelga de hambre era espectacular. Con toda esa atención no deseada, la cárcel de Winchester pronto se vio obligada a proporcionar a Ronnie sus artículos veganos, pero no ocurrió lo mismo en Porton Down. Para que la atención de los medios no pusiese en un aprieto al Ministerio de Defensa, se decidió utilizar la táctica de la manipulación, la atención de los medios se centró en la persona de Ronnie Lee, y eso no era lo que él quería. Al ver que los medios estaban cambiando el debate de la explotación animal al de la huelga de hambre, Ronnie decidió finalizar su protesta.
Por desgracia, mientras Ronnie daba buen ejemplo desde la cárcel, los otros activistas de la Band of Mercy llevaron a la Banda a un periodo de inactividad. El único suceso llevado a cabo durante el periodo en el que los Dos de Bicester estaban en prisión fue en 1975. Ese año Mike Huskisson organizó el rescate de dos beagles del ICI. Los beagles se estaban usando en experimentos relacionados con el uso del tabaco, motivo por el cual se les puso el acertado nombre de “los Beagles fumadores”. Mike fue arrestado y juzgado por allanamiento de morada. Pero sabiendo el apoyo del público que habían recibido los Dos de Bicester, ICI dejó el caso por miedo a la mala publicidad que le podía dar su enemigo. Esto significaba que Mike era absuelto de sus cargos, se reveló que ICI llevaba acabo experimentos inútiles con animales y los Dos de Bicester habían recibido un apoyo psicológico con la acción de Mike.
Tanto Cliff como Ronnie sólo cumplieron una tercera parte de sus condenas y ambos salieron en libertad bajo palabra tras doce meses, en la primavera de 1976. La estancia en la cárcel afectó a los Dos de Bicester, pero de forma totalmente distinta. Cliff salió con una sola cosa en la cabeza: que no quería volver a entrar. Decidió que no era ningún revolucionario y quiso ceñirse a formas de protesta estrictamente legales para el futuro. Desgraciadamente, en la cárcel se convirtió en un chivato y proporcionó a la policía mucha información sobre cómo usaban los walkie talkies la Banda de la Misericordia. Este acto de traición le costó a Cliff el título de ser el primer chivato del movimiento.
Ronnie, por otro lado, había adquirido más determinación y se dio cuenta de lo que se había extendido el apoyo a la acción directa por la liberación animal. En la cárcel, Ronnie leyó mucho sobre el movimiento proletario. Con estos conocimientos y una auténtica determinación, empezó a diseñar un grupo por la liberación animal más revolucionario, un grupo que verdaderamente pudiera lograr la liberación animal.
Todo el tiempo en el que Ronnie estaba en la cárcel se acordaba de los animales encarcelados. A diferencia de los presos humanos, éstos no tienen una fecha de salida a la libertad, toda su espera es para recibir sufrimiento y muerte. Mientras estaba encerrado pensaba en lo indefensos que están los animales y en lo que necesitan que alguien se ponga en pie para luchar en su nombre. El hecho de estar encerrado en una jaula como los animales a los que Ronnie estaba decidido a ayudar, le dio un nuevo sentido de comprensión y solidaridad. Por encima de todo, le dio incluso más fuerza para luchar por la liberación animal.
Tras su liberación, Ronnie reunió a lo que quedaba de la Banda. También pudo encontrar un par de decenas más de nuevos reclutas para la acción ilegal por la liberación animal. Con los consejos de Ronnie, el nuevo grupo (de 30 personas aproximadamente) podía labrarse un futuro. Con Ronnie como guía, el grupo podía desarrollar y expandir el trabajo de la Band of Mercy. Se trataba de un grupo revolucionario y todo el mundo lo sabía.
El único problema del grupo era el nombre de la Band of Mercy. Ese nombre ya no era apropiado. No se ajustaba al nuevo sentimiento revolucionario, hacía falta otro nombre, un nombre que atormentase a los explotadores, un nombre cuya sola mención representase al movimiento revolucionario, un nombre que fuese más que un nombre. Con todo esto en la cabeza, Ronnie eligió el nombre de Animal Liberation Front, el ALF.