A cara descubierta. Keith Mann
Keith Mann, fue arrestado una noche de 1991 cuando se dirigía con una amiga a quemar diez camiones de una granja de Kent. En esta entrevista realizada en abril de 2004 para la revista Sombras y Cizallas, nos cuenta su historia y su visión optimista del movimiento en el estado español. Lejos de haberse cansado después de tanto tiempo en el movimiento, Keith sigue luchando como el primer día.
En el momento en el que se llevó a cabo la entrevista estaba en espera de un juicio por una liberación de ratones que tuvo lugar en uno de los laboratorios más protegidos de Inglaterra en diciembre del 2003. En el juicio reconoció su participación.
Sombras y Cizallas: ¿Cómo entraste a formar parte del movimiento de liberación animal?
Keith Mann: Ha sido influencia de mi madre. Siempre he sido amigo de los animales y, antes de ser lo suficientemente mayor como para ayudar, ya expresaba mi rechazo a la crueldad. Mucho después de esto, en 1982, dejé la escuela y me convertí en lo que llaman un extremista.
En aquellas fechas hubo uno de esos aumentos inspiradores que vive el movimiento cada pocos años; cuando sin motivo aparente las acciones aumentan en número o agresividad y los medios de comunicación no pueden ocultar nuestra existencia. Lo experimentamos en Reino Unido a finales de los años 80 contra la industria peletera, a principios de los 90 con la exportación de animales vivos y, más recientemente, atacando a criadores de animales para la vivisección en respuesta a las huelgas de hambre de Barry Horne.
En los primeros años de los años 80 las Animal Liberation Leagues atacaban centros de explotación animal a plena luz del día obligando a las cadenas de televisión a emitir imágenes que inspiraron a toda una generación de activistas, a mí incluido.
Empecé a buscar información en toda fuente que encontraba, y cuando ya había aprendido mucho me fue imposible seguir llevando la forma de vida que se considera normal.
SyC: ¿Puedes hablarnos un poco más de las Animal Liberation Leagues? ¿Qué tipo de ataques hacían?
KM: Sus ataques eran invasiones masivas. Las Animal Liberation Leagues Central, Sur y Este llevaban a cabo investigaciones de laboratorios y granjas para conseguir información y pruebas. A veces había involucrados cientos de activistas. Eran efectivas en sus ataques, pero corrían un alto riesgo y mucha gente entró en la cárcel a pesar de que su objetivo no era causar daños ni rescatar animales. ¡Pero por supuesto eso ocurrió! Sí, al forzar a mostrar imágenes de abuso hacia los animales en programas de televisión y en las noticias que el público veía por primera vez.
SyC: Durante la década de los 90 vivías en la ciudad más activa y posiblemente en el momento más activo de la historia del ALF ¿Qué nos puedes contar del movimiento en Manchester en aquella época?
KM: Durante muchos años de campaña Manchester tuvo una proporción de buenos activistas inusualmente alta. Vivían en la zona a principios de los 90 y se inspiraban unos a otros simplemente trabajando. Esto causó una explosión de actividad en todos los niveles, por toda la zona y mucho más lejos.
El error que cometimos fue confiarnos demasiado al pensar que éramos invencibles. En lugar de buscar la variedad y probar otras tácticas teníamos una gran tendencia a usar continuamente los mismos métodos. Por ejemplo, se quemaban repetidamente flotas de camiones cárnicos, o se daban vueltas con el coche para romper cristales con tirachinas, o se volvía varias veces a las mismas granjas.
Al cabo del tiempo se hace fácil entrometerse en nuestro camino y bloquearnos. Es un fallo que cometemos desde hace mucho pero del que podemos aprender ahora. ¡Golpea y corre! ¡Vuelve a atacar otro día!
SyC: Ayudaste a escribir uno de los manuales más famosos del ALF: Into the 90‘s. ¿Cómo unos chavales tan jóvenes adquieren los conocimientos para convertirse en expertos en destruir la explotación animal y salvar vidas?
KM: Se me acusó de haber distribuido Into the 90´s, pero ni se me llevó a juicio ni se me condenó por ello. Aunque este tipo de publicaciones son buenas para intercambiar ideas, no hay nada como usar la imaginación y las ganas de probar cosas nuevas. Esto es lo que destruye la explotación animal y salva vidas. ¿Quién necesita hoy en día que le expliquen cómo disolver la pintura de un coche o cómo romper una ventana?
Into the 90‘s y otras publicaciones similares servían para intercambiar ideas con gente que pensase como tú y son herramientas muy útiles, pero no hay nada como los esfuerzos de otros activistas para inspirarte a actuar.
SyC: Fuiste encarcelado en 1992. ¿Qué hiciste? Si fue por la manifestación en respuesta al asesinato de Mike Hill, ¿por qué ninguno de vosotros llevaba la cara tapada?
KM: Me metieron en la cárcel en el año 91 por varios delitos relacionados con acciones del ALF. Me condenaron a catorce años, que se redujeron a once tras recurrir. Era una sentencia cruel y excesiva, ¡pero a la vez era un piropo, pensé!
Después del asesinato de Mike Hill fui acusado de haber organizado el disturbio que se produjo en casa de su asesino, simplemente porque estuve ahí y hablé con la prensa. Había unas pocas caras tapadas entre la gente porque se esperaba una fuerte presencia policial. Nosotros estábamos ahí solamente para evitar que los cazadores saliesen a matar y para intentar que no se olvidase la muerte de Mike. El ataque fue una explosión espontánea de odio ante la muerte de un joven y encantador amigo.
SyC: Te arrestaron de nuevo en 1994 y recibiste la segunda sentencia más larga de la historia del ALF hasta el momento. Cuéntanos qué hiciste, ¿cómo se planeó la acción y qué fallos cometiste?
KM: Arrestado en 1991 escapé un año y medio más tarde y no fui recapturado y sentenciado hasta finales de 1994. Sin entrar en detalles —porque son demasiados— fui declarado culpable de delitos relativamente pequeños como escribir textos que incitaban a cometer actos ilegales, causar daños a camiones valorados en 6000 libras y escaparme de la cárcel. Fui condenado a catorce años, ¡como parte de un supuesto pacto con la acusación!
No lo volvería a hacer. Los errores que cometí fue intentar hacer demasiado e ignorar las señales de peligro.
SyC: Siempre he pensado que la condena era por intentar quemar camiones; no creo que eso se pueda considerar un delito menor.
KM: Todos los cargos eran relativamente menores. Me condenaron a tres años por posesión de compuestos explosivos, que era en realidad un bote de matapolillas, cuatro años por causar daños de 6000 libras a camiones de un matadero, dos por escaparme de la cárcel, tres por incitar a cometer actos ilegales. También cumplí condena por incendio frustrado.
SyC: Recibiste un increíble apoyo del exterior cuando estabas en la cárcel. Dos campañas empezaron para ayudarte, la VPSG (Grupo de Apoyo a Presos Veganos) y la JFKMC (Campaña por la Justicia para Keith Mann). Pero también tuviste algún problema con gente como Dave Hammond. ¿Qué nos podrías contar de tu estancia en la cárcel y cómo escapaste de ella?
KM: El periodo en prisión tiene sus subidas y sus bajadas, igual que la vida fuera de esas paredes. Una de las cosas buenas fue el enorme apoyo que recibí de todas partes del planeta. Por supuesto no todo era diversión. La manera de superar los momentos difíciles era pensar en los animales enjaulados y en lo mucho peor que es para ellos. Encuentro algo contradictorio obtener beneficio del sufrimiento de otros, pero me inspira a actuar y creo que debería hacerlo con todos nosotros.
Me fugué porque estaba decidido a hacerlo, y lo hice utilizando la imaginación. Una vez más hay demasiados detalles de los que hablar, así que tendréis que esperar al libro en el que estoy trabajando —se refiere al libro ya publicado From Dusk Till Down—.
SyC: ¿Has oído algo del FLA en España? ¿Cuál es tu opinión? Aquí se han hecho liberaciones de visones, conejos y todo tipo de animales, y algunas de ellas han sido muy atacadas en la prensa e incluso dentro del movimiento.
KM: Me gusta estar informado de las acciones que se hacen por todo el mundo y me da energía el aumento. ¡España está brillando estos últimos años y no ha pasado desapercibida! Hay varias fotos de las acciones que comentas en la última revista del Grupo de Apoyo al Frente de Liberación Animal del Reino Unido. Leyendo sobre la liberación de visones (se refiere a los 6500 visones liberados en Galicia en abril del 2004), nunca ha habido reportajes de prensa favorables a estas liberaciones en Reino Unido. Pero en realidad las poblaciones de visones aquí son culpa de los granjeros que los introdujeron —no son autóctonos— y los ataques del ALF son responsables de un porcentaje muy pequeño dentro de los 100.000 visones que hay en libertad aquí. ¡Gracias a estos ataques hace poco el gobierno acabó tomando la decisión de prohibir las granjas peleteras e incluso los granjeros empezaban a apoyar esta prohibición para poder recibir subvenciones y salir del infierno a la vez! Y los visones no viven en jaulas. ¡Al parecer, tampoco lo hacen los conejos en España!
Todos tenemos una montaña que subir y debemos animar a otros en el camino. Cada acción que se lleva a acabo no sólo afecta a los explotadores, también se infecta a las mentes ignorantes con nuestro mensaje, también inspira a otros y nos permite trabajar sabiendo que somos muchos y que nunca estaremos solos. ¡El hecho de que el movimiento esté creciendo en España nos da energía a los activistas del Reino Unido!
SyC: ¿Qué consejos darías a los activistas de España para hacer un movimiento de liberación animal más fuerte?
KM: Lo que hay que entender es que España —al igual que otros países— no está en la situación del Reino Unido, y no hay que tener la sensación de que tendría que ser así. Aquí ha habido un movimiento agitándose por un cambio durante 40 años y todavía seguimos luchando con los números, la forma de financiarnos y conseguir una buena cobertura de prensa. Todo esto supone un trabajo duro e incluso la tarea más sencilla puede convertirse en costosa, pero el trabajo duro es la solución. No importa que no se vean los resultados positivos de las palabras o las acciones, lo que importa es que se haga. Mi consejo es que se haga todo lo que se pueda, siendo conscientes de que estamos por delante de nuestro tiempo y que después los demás nos seguirán.
¡Eso es exactamente lo que se está haciendo en España! Indistintamente de la fuerza que tenga el egoísmo y la maldad, nadie puede con la fuerza de la compasión humana, todos los que estamos en esta lucha estamos al frente de esa compasión. La fuerza de nuestro movimiento reside en las manos de aquellos que tenemos el conocimiento y la determinación para cambiar las cosas.
SyC: Ahora parece que en Inglaterra el ALF no es tan activo como hace diez años. ¿Crees que campañas como Stop Huntingdon Animal Cruelty (SHAC), Save Newchurch Guinea Pigs (SNGP) o SPEAK (campaña contra los laboratorios de la Universidad de Oxford) han tenido o tienen algo que ver?
KM: Ha habido un cambio claro en el enfoque general de los ataques a la explotación animal en Reino Unido durante los últimos años como respuesta a las campañas legales. Se unen así todas las formas de ataque dando como resultado una fuerza muy difícil de detener. A pesar de lo que se pueda pensar, raras veces hay un gran número de activistas trabajando juntos en campañas del ALF. De hecho, generalmente, todo lo que ocurre es gracias a unas pocas personas. Además hay muchas acciones de las que no se hace comunicado hoy en día por las lecciones que aprendimos en el pasado al confiar en la prensa.
A esto se suma que ha habido un claro cambio en el enfoque. Mientras antes se hacían muchas acciones atacando la industria peletera y cárnica, ahora el enfoque se centra en los vivisectores y en campañas concretas. ¿Esto es bueno o malo? La mayoría de los activistas parecen haber decidido que éste es el camino a seguir y mi opinión no les cambiaría de parecer.
Tal y como están las cosas en Inglaterra manifestarse es cada vez más arriesgado y no es raro ser arrestado por ello a causa de un montón de nuevas leyes. La predicción es que en el futuro veremos un aumento de acciones directas ilegales mientras otras formas de protesta se hagan menos atractivas.
SyC: ¿Qué opinas de la “norma” del ALF sobre no usar la violencia física hacia los explotadores de animales?
KM: Que el ALF tenga una política de no violencia es comprensible y puede que incluso admirable, pero no entiendo por qué no ha habido más individuos que hayan recurrido al ataque físico más frecuentemente. Queda muy bien que no usemos la violencia contra los explotadores de animales, pero estoy seguro de que si los animales pudiesen expresarse pedirían que se usase la violencia más a menudo.
SyC: Fuiste arrestado hace poco por el rescate de animales en el laboratorio Wickham, ¿durante cuánto tiempo va a estar la policía acosándote?, ¿has sido arrestado muchas otras veces?
KM: He sido arrestado más veces de las que pueda recordar. En estos momentos estoy en libertad bajo fianza por la liberación de Wickham Laboratories hasta finales de abril, cuando comparezca en el juicio.
Supongo que seré atacado mientras sea alguien visible dentro del movimiento; así es como funciona. De todas formas tengo que decir que las detenciones no siempre son infundadas. En muchas ocasiones he ido por la vía “ilegal” y se me ha declarado inocente. Si no fuésemos tan efectivos no pondrían tantos medios para detenernos. De hecho es algo bueno porque nos muestra lo que a veces no podemos ver, que estamos trastornando el status quo.
SyC: ¿Qué haces hoy en día por los animales?
KM: Todo lo que puedo. Es lo único que me preocupa realmente —aparte de la gente cercana a mí, por supuesto—. Es algo que me motiva, algo que siento que debo hacer. No puedo evitarlo. Desde su punto de vista soy un fanático, en realidad lo que ocurre es que estoy totalmente comprometido y determinado a cambiar el máximo número de vidas mientras esté aquí. Así es como lo veo. Llevo tanto tiempo enfrentándome a la explotación animal que no podría dormir si ahora no fuese un activo objetor.
SyC: ¿Cuáles son los mayores errores que has cometido como activista por la liberación animal?
KM: Probablemente el mayor error que cometí fue creer en las formas legales de protesta antes de darme cuenta de que el ALF es el camino más efectivo. En aquel momento ya me conocían las autoridades y ya era su objetivo cuando hacía acciones. ¡Piensa lo que puedes conseguir siendo un activista del ALF desconocido en un movimiento más amplio!
Mucha suerte, sois buena gente. Nos estáis inspirando igual que nosotros os inspiramos a vosotros.
¡Salid fuera y cambiad el mundo!
¡Por la liberación animal!