Históricas meteduras de pata
Sin duda el principal motivo por el que detienen a la gente es porque empieza a hacer acciones cuando ya son conocidos por la policía. El error más común de los activistas es empezar su activismo con métodos legales —manifestaciones, charlas, etc.—. Cuando llevan ya un tiempo con esta estrategia se dan cuenta de que para acabar con la explotación animal no es suficiente pedir a los explotadores que detengan sus actividades y lo deben hacer por sí mismos. Es entonces cuando comienzan las liberaciones y sabotajes, pero en ese momento la policía ya los conoce.
Seguramente el segundo motivo más frecuente es hacer las acciones en tu misma ciudad, lo que convierte a los activistas que viven en ella en los principales sospechosos. Una ocasión en la que se fusionaron ambas circunstancias fue en el arresto del italiano Sergio Maria Steffani. Cuando ya era conocido por ser uno de los miembros más activos de la campaña Chiudere Morini se colocaron dispositivos incendiarios con bombonas de camping gas en una carnicería de su pequeña ciudad; pero no sólo era su ciudad, sino que la carnicería estaba situada en la calle en la que vivía su novia. Como era de esperar, la policía entró en su casa y la registró. Encontró una bolsa de una tienda en la que se vendían bombonas de camping gas. La policía pidió a los propietarios de la tienda que mirasen si habían vendido ahí a un mismo cliente dos bombonas de camping gas con otros artículos que habían sido usados para hacer el artefacto.
El resultado fue positivo, y la tienda tenía registrado el momento y la caja en la que se había producido esa venta. Cogieron las grabaciones de las cámaras de seguridad que enfocaban esa caja y se podía ver a Sergio pagando en esa caja en el momento en el que se había vendido el material. Casualmente, Sergio compró el material sólo un día antes de que se produjese el ataque.
Conclusión: Si vas a hacer acciones intenta no ser conocido en el movimiento. Ten especial cuidado si haces acciones cerca de la ciudad en la que vives. Nunca compres el material cerca de tu casa y cómpralo con la máxima antelación posible para que las grabaciones de las cámaras de seguridad no estén disponibles para la policía.
En Finlandia ha habido varios arrestos relacionados con el clima. En una ocasión se detuvo a un activista que reventó los cristales de una peletería de su calle con un martillo. Era de noche y había caído una ligera capa de nieve. El activista salió de su casa cuando no había nadie, se dirigió a la peletería, rompió los cristales y regresó. A la mañana siguiente las huellas que habían quedado sobre la nieve no dejaban lugar a duda, se dirigían desde el portal de la casa del activista a la peletería y de la peletería otra vez al portal.
También en Finlandia, un grupo de activistas realizó una liberación de visones. Cuando se dirigían al lugar, caminando sobre la nieve, uno de los activistas escupió. Al día siguiente la policía siguió las huellas de los activistas para ver si en el camino podían encontrar algo de interés. Al lado de las huellas encontraron un punto en la nieve derretido y descubrieron que era un escupitajo. La saliva había quedado congelada, la cogieron y la analizaron para obtener el ADN. Esto sirvió para el arresto del activista y como prueba en el juicio.
Conclusión: La nieve debe ser siempre tenida en cuenta, ya que puede aportar innumerables pruebas a la policía.
Durante la década de los 90 en la ciudad de Manchester había una gran actividad del ALF. No había muchos activistas, pero los que había eran muy activos. Prácticamente todas las noches los jóvenes compañeros salían a hacer sabotajes y algunos de ellos se encuentran en la cárcel hoy en día por seguir en la lucha. Una de sus actividades favoritas era romper ventanas de las carnicerías lanzando canicas con un tirachinas desde el coche. El resultado eran pequeños agujeros en los escaparates pero que agrietaban todo el cristal. A un carnicero se le ocurrió poner pequeños cuadrados de cristal pegados a los agujeros y al cabo del tiempo muchos escaparates estaban completamente llenos de estos cuadraditos de cristal y totalmente agrietados.
Generalmente en los sabotajes participaban dos o tres personas, pero a veces una sola persona hacía todo el trabajo. Esto suponía que la persona que conducía a la vez tenía que usar el tirachinas. En una ocasión un activista decidió ir a dar una vuelta con su coche y su tirachinas a buscar carnicerías. Iba conduciendo, redujo la velocidad al acercarse al objetivo, cargó, apuntó, lanzó y ¡PLAS! Oyó un sonido intenso al lado de él; se había olvidado de bajar su propia ventanilla y el cristal se había hecho añicos.
Otra vez, utilizando la misma técnica, esta misma persona lanzó la canica, rebotó sobre el cristal de la carnicería y golpeó en la ventanilla trasera del coche destrozándola.
Conclusión: si vas a disparar con un tirachinas desde tu coche, al menos baja la ventanilla.
Otra de las personas que participaba en el deporte de romper ventanas de carnicerías en Manchester era John Smith, que actualmente cumple una condena de doce años de cárcel por su participación en la campaña SNGP. Tras los innumerables ataques contra las mismas carnicerías de Manchester los carniceros al final decidieron cubrir los escaparates con persianas metálicas. A alguien se le ocurrió golpear con un mazo las persianas para romper el escaparate que había detrás, o si había huecos entre las persianas golpear con una barra de acero a través de ellos.
Una carnicería parecía ser especialmente interesante para los activistas. Varias veces por semana era visitada por el ALF. El propietario decidió colocar unas persianas más resistentes de lo habitual, pero los activistas no se dieron por vencidos y decidieron buscar una vía alternativa para romper el cristal e intentar arruinar al vendedor de cadáveres. John fue la persona a la que se le ocurrió la ingeniosa idea: robó un coche y lo estampó contra la carnicería. Como ya se había atacado decenas de veces, la policía estaba en el lugar esperando. Ellos esperaban ver a un grupo de activistas acercarse con martillos o tirachinas a romper el escaparate, pero lo que vieron fue un coche amarillo que pasaba por la calle y de pronto giraba bruscamente y se estampaba contra el escaparate.
Sin duda a la policía este nuevo método le cogió por sorpresa. La alarma de la carnicería había saltado cuando tres activistas salieron corriendo del coche. Pero uno de ellos, John estaba un poco aturdido porque no llevaba puesto el cinturón de seguridad en el golpe, y tuvo que regresar porque además se le habían caído las gafas. Cuando las fue a coger la policía se le echó encima. Los otros dos activistas consiguieron huir a pesar de que decenas de coches patrulla e incluso un helicóptero estaba tras ellos. Uno de los dos activistas se escondió durante horas debajo de unas bolsas de basura de un edificio hasta que disminuyó la presencia policial.
Conclusión: No se debe atacar el mismo objetivo muchas veces seguidas porque la policía te puede estar esperando. Si robas un coche y lo estrellas contra un centro de explotación, ponte el cinturón de seguridad y no uses gafas.
En 1988 en Inglaterra, varias personas planeaban rescatar a un delfín de la diminuta piscina de un delfinario. A pocos metros del delfinario se encontraba el mar. Durante las visitas previas que los activistas hicieron al lugar una persona vio desde un hotel como los activistas saltaban el muro y entraban. Cuando la policía llegó detuvo a tres de los cuatro activistas, el cuarto logró huir. La policía dio con el coche en el que habían llegado y lo cubrieron completamente de un polvo que utilizan para encontrar huellas dactilares. Dentro del maletero había una cartera, la cartera del activista que había logrado escapar. Los policías en lugar de abrirla para ver a quien pertenecía la cubrieron también de polvo para encontrar huellas dactilares del propietario. Gracias a la estupidez de la policía el activista nunca fue arrestado y el delfinario fue cerrado tras una campaña legal resultante de los arrestos.
Conclusión: si eres un activista, nunca te dejes tu documentación en el coche mientras haces una acción. Si eres policía y ves una cartera, ábrela para ver lo que hay dentro.
Otro famoso error cometido por el enemigo fue cuando apareció debajo del coche de un conocido participante de la caza de zorros una bomba con clavos. Alguien llamó a la policía advirtiendo del hallazgo, el departamento de explosivos llegó al lugar y la desactivó. Era un hecho raro ya que muy pocas veces el movimiento por la liberación animal había utilizado explosivos en sus acciones. La policía abrió el coche del cazador y en el suelo encontró un clavo idéntico al utilizado en la bomba. Los investigadores barajaron dos posibilidades, la primera que los activistas abriesen la puerta del coche sin forzarla, dejasen el clavo y volviesen a cerrar la puerta con cerrojo; la segunda que el propio cazador hubiese colocado la bomba para desacreditar al movimiento por la liberación animal y fuese tan estúpido de olvidarse un clavo dentro del coche. Al final el cazador tuvo que reconocer que había sido él quien había colocado el explosivo. El cazador recibió una condena de nueve meses de cárcel a pesar de que el artefacto podría haber matado a alguien. Jamás un activista por la liberación animal ha recibido una condena tan baja por dispositivos incendiarios que ni siquiera pueden matar.
Conclusión: si quieres volar por los aires tu propio coche, no dejes metralla dentro.
Las alarmas también pueden poner a los activistas en una situación comprometida. Durante una liberación en Inglaterra en un laboratorio saltaron las alarmas, y a la vez que se oían, las luces del lugar se encendieron. Los activistas salieron corriendo y se metieron al bosque. El dueño del coche con el que habían llegado, cuando fue a abrirlo para huir del lugar, se dio cuenta de que las llaves se las había llevado un amigo que había desaparecido en el bosque. Estuvo esperando un rato a que éste llegara, pero al ver que no volvía y que la policía pronto llegaría, tuvo que romper la ventana del coche, sacar todas las herramientas y cajas para transportar a los animales, esconderlos y huir. Cuando la policía llegó se encontró con el coche de uno de los activistas más conocidos del ALF en Inglaterra. En el juicio no se demostró que había participado en el ataque, aunque era evidente.
Conclusión: Cuando hagas una acción el coche debe aparcarse lejos del objetivo, y las llaves del coche deben esconderse cerca del coche, ya que de esta forma si detienen al conductor, los demás activistas siguen teniendo un vehículo para huir.
Otra situación en las que las alarmas fueron claves en un arresto fue en Finlandia durante un ataque a una granja de pieles. Los activistas vieron un instrumento que parecía una alarma, pero decidieron ignorarla y seguir con la acción. Cuando entraron a una de las naves de cría se encontraron con el granjero que les apuntaba con una escopeta de caza. El granjero empezó a dispararles y varios de ellos fueron hospitalizados en estado grave, con perforación de pulmones, etc. Por desgracia ese instrumento era una alarma silenciosa, y no un modelo diseñado para ahuyentar a los intrusos.
Conclusión: antes de atacar un objetivo debes saber si hay alarmas o no. Para ello ve unos días antes, revisa el lugar, camina por los lugares por los que pasarás durante la acción, sal fuera del recinto y espera varias horas. Si llega la policía o sale el granjero, puede ser síntoma de que hay una alarma silenciosa.
Hace ya muchos años, una célula del ALF se disponía a atacar con dispositivos incendiarios HLS. Aparcaron en mitad de la noche, en un lugar que consideraban seguro para discutir los últimos detalles. De repente, se acercó una patrulla militar. El coche había sido aparcado en una de las entradas de un recinto militar y, por supuesto, los militares querían saber qué hacían ahí. No tenían preparada una historia coherente para contarles y salir del paso, así que los militares hicieron un registro del vehículo. Al encontrar los dispositivos varios activistas salieron corriendo, pero otros, Barry Horne, Michael Shanahan y Gari Allen fueron detenidos.
Conclusión: ten siempre preparada una coartada y una explicación por si eres interrogado antes de ser arrestado, y nunca aparques frente a una base militar.
Cuando se producen disturbios en manifestaciones pueden producirse detenciones. En Inglaterra, se hizo habitual hacer grandes manifestaciones frente a laboratorios de vivisección, y mientras tanto un grupo reducido de activistas iba a la parte de atrás y atacaba el objetivo. En los laboratorios Unilever (1984) un grupo de activistas fue a la parte de atrás, había un muro que les impedía alcanzar la puerta trasera del laboratorio, pero con un toro mecánico que se habían dejado fuera del recinto tiraron el muro abajo. Los activistas entraron al laboratorio, rescataron varios animales, destrozaron equipo y ventanas, el suelo del laboratorio quedó cubierto de cristales. Al huir casi todos los activistas salieron de la ciudad en furgonetas, pero la policía, que contaba con ello, puso varios puestos de control en las principales salidas de la localidad y paraban a todas las furgonetas. A los activistas que consideraban sospechosos les quitaron los zapatos y los llevaron a analizar. En algunos de los zapatos encontraron diminutos cristales incrustados en la suela. Los cristales tienen unas características específicas que los diferencian entre sí, lo que sirvió como prueba para condenarles en un juicio posterior.
Generalmente cuando se produce un disturbio en una manifestación, los participantes se preocupan únicamente de cubrirse la cara. En realidad esto no tiene mucho sentido porque la policía si cree que hay posibilidad de un disturbio graba con videocámaras a las personas y así tienen registrada la ropa que lleva cada manifestante. Si te cubres la cara en el disturbio, pero sigues con la misma ropa en la huida, la policía no tendrá problema en relacionar tu ropa con el disturbio y tu cara con la ropa.
Conclusión: Si vas a hacer una acción intenta hacerlo en situaciones en las que la policía no esté presente. Si aun así decides utilizar las manifestaciones para atacar, cámbiate totalmente de ropa en la huida.
Hace unos años se celebró una feria internacional de peletería en Helsinki. Representantes de la industria peletera de todos los sectores y de todos los países acudieron a la cita. Los activistas por la liberación animal también hicieron acto de presencia. Durante todos los días que duró la feria, los siguieron a los hoteles, visitas turísticas, etc. El grupo de encapuchados creyó tener un golpe de suerte al encontrar frente a la feria un autobús lleno de japoneses que se disponían a entrar. Los activistas apedrearon el autobús, mientras los japoneses, desde el interior, estaban atemorizados. No daban crédito a lo que veían, un grupo de gente con pasamontañas apedreándoles enfurecidos. Al día siguiente, los activistas se enteraron por los periódicos que los japoneses que había en ese autobús estaban haciendo una ruta turística y no tenían absolutamente nada que ver con la industria peletera.
Conclusión: antes de atacar, asegúrate de que tu objetivo es lo que estás pensando.
También en Finlandia, tras una liberación de visones, cuando la policía fue avisada cortó la carretera que iba desde la granja a una ciudad en la que había varios activistas. Detuvo un coche que consideraban sospechoso y se encontraron con varios activistas conocidos. Registraron el coche y encontraron un pelo marrón. Llevaron el pelo al laboratorio y analizaron su ADN, así descubrieron que era de visón. Esta prueba fue suficiente para condenarlos en el juicio.
Conclusión: si eres un activista conocido, después de una acción no vuelvas directamente a tu casa. Si has estado en contacto con animales, llena el coche con pelos de otros animales y luego límpialo. De esta forma, habrá tantos pelos que impedirás que la policía encuentre el pelo del animal que están buscando.
Roberto Duria es uno de los activistas más conocidos en Italia por sus monumentales meteduras de pata. Lleva desde los años 80 haciendo acciones del ALF. Algunos ven en él una persona de gran corazón porque la enorme represión que ha tenido que soportar aun no ha conseguido detenerle. Otros ven en él un peligro, ya que por sus fallos la policía ha logrado arrestar a muchos activistas. En 1993 Roberto se dirigió con varios compañeros a la granja de vivisección Morini y la policía estaba ahí esperándoles. No habían tenido ningún reparo en planear la acción dentro de sus casas —con micrófonos— e incluso habían hecho comentarios por teléfono —pinchados.
Otra vez la policía lo arrestó dentro de una granja de visones con una chica a la que había conocido dos días antes haciendo autostop. Hace unos tres años se hizo una liberación de visones en Italia y Roberto envió una carta al propietario de la granja para mostrar su apoyo a la acción, al final de la carta le escribió: “volveremos a sacar a los visones que dejamos atrás”. No tuvo ningún inconveniente en firmar la carta con su propio nombre y poner su dirección en el remite. Por supuesto, fue condenado por amenazas y sólo un milagro hizo que no le condenasen por la liberación.
En enero de 2006 en una región italiana se quemaron varios camiones cárnicos en una acción. Dos semanas más tarde, en el mes de febrero y en la misma zona se volvieron a quemar camiones cárnicos. La policía detuvo un coche a pocos kilómetros del lugar. Sus ocupantes llevaban restos de gasolina en la ropa. Uno de los detenidos era Roberto Duria, al que encontraron un comunicado de la acción preparado para ser enviado. En el calabozo, uno de los activistas cometió otro error que pagará todo el grupo. No sólo confesó haber participado en la acción de esa noche, sino que reconoció haber participado en la de dos semanas antes. Actualmente Roberto se encuentra en arresto domiciliario esperando un juicio en el que se le piden seis años de cárcel, pero él sigue haciendo de las suyas. Un grupo bienestarista cuyo trabajo principal es hacer denuncias a explotadores condenó públicamente una liberación hecha en la universidad de Milán. Roberto les ha amenazado en una carta pública con frases como “Sabemos quienes sois y donde vivís” y “El ALF os lo hará pagar”.
Conclusión: no basta tener muchas ganas de defender a los animales, también es necesario tener unos conocimientos básicos de seguridad y un mínimo de sentido común.
Actualmente hay varias personas cumpliendo doce años de condena por “amenazas” contra la familia Hall, propietarios de la granja de cobayas de Newchurch. Una de las pruebas que utilizaron contra ellos fueron unos teléfonos móviles que encontraron en casa de Jonny Ablewhite y de John Smith. Estos teléfonos habían sido manipulados para que sólo se pudiese llamar entre ellos. Los análisis que hizo la policía de restos de ADN demostraron que los teléfonos habían sido manipulados por John Smith. Además mediante triangulación, se comprobó que ambos teléfonos móviles habían sido utilizados en la zona en la que se habían realizado tres acciones distintas, en diferentes fechas. Esto era un indicio de que los propietarios de los móviles habían podido participar en las acciones. La policía confiscó sus ordenadores y recuperaron archivos que no habían sido borrados con el programa PGP y que también constituían indicios. A pesar de que no se pudo demostrar que ninguno de los acusados había participado en ninguna de las acciones, han recibido la máxima condena por amenazas y chantaje, ya que el juez dio por hecho que habían participado en el robo del cadáver de un miembro de la familia Hall.
Conclusión: no utilices nunca el teléfono móvil en las acciones. Si se usa, utilizar uno que sólo vaya a ser usado en una única acción, que vaya a llamar a otro móvil que sólo se vaya a utilizar para esa acción concreta y después deshazte inmediatamente de ambos teléfonos. Los documentos de ordenador deben encriptarse y borrarse siempre con PGP.
Hace pocos años comenzó en Inglaterra un programa de exterminio de tejones en terrenos públicos por ser considerados por el gobierno una plaga. Según los promotores esta especie “estaba destruyendo los ecosistemas”. Al parecer, su mentalidad especista no les permitía darse cuenta de que si hay una especie que destruye el medio ambiente es la humana.
El ejército fue el principal implicado en la masacre y el ALF su principal opositor. Prácticamente todas las noches diferentes grupos se introducían en terrenos militares por todo el país para sabotear sus vehículos y liberar de las trampas a los tejones que quedaban atrapados.
En una ocasión un coche, poco después del anochecer, dejó a cuatro activistas a las afueras de un campo de maniobras donde se habían puesto trampas. Los compañeros se pasarían toda la noche buscándolas para liberar a los tejones y destruirlas. Antes del amanecer les recogería otro activista en un punto que habían fijado a las afueras de un pueblo cercano. Cuando los cuatro activistas llegaron al punto de encuentro había un coche aparcado. Agotados tras una noche de intensa actividad, se metieron sin quitarse los pasamontañas. Sin embargo, el coche que había en ese lugar no era de su compañero sino de un desconocido que había aparcado ahí por casualidad. Es difícil saber quién se dio un susto mayor, si los activistas o el dueño del coche. Afortunadamente, no hubo arrestados.
Conclusión: antes de entrar a un coche tras una acción, asegúrate de quién es su propietario.