Abramelin, Stoker y el nazionalsocialismo

En el año de gracia de Nuestro Señor de 1418, Segismundo de Luxemburgo (1387-1437) emperador de Alemania (1411-1433), y rey de Hungría y Bohemia (1420) fundó la Orden del Dragón

[149] con misión muy principal de enfrentarse y derrotar al turco. Sin embargo parece que detrás de esta cristiana misión existían otras oscuras maniobras.

En 1978 Jean-Paul Bourre publicó una interesantísima monografía titulada Le Culte du vampirisme aujourd’hui: j’ai rencontré les morts-vivants

[150] a la que siguió tres años después Dracula et les Vampires
[151] en las que se han sentado las bases de lo que se conoce sobre, la historia y actualidad de la magia póstuma
[152].

Siguiendo a este autor, un adepto de la actualidad ha divulgado que una secta del Antiguo Egipto reveló a Abramelin

[153] llamado el Mago enormes conocimientos esotéricos. Entre las enseñanzas recibidas se encontraban las técnicas para alcanzar la inmortalidad, basadas en el culto a Seth y a Osiris. Abramelin es conocido por el famoso volumen La magia sagrada
[154] que el judío Abraham escribió como legado a su hijo Lamech.

Según el propio Abraham, (nacido probablemente en 1362), tras un periplo lleno de fracasos en sus intentos por hacerse con conocimientos reales en las Altas Ciencias

[155], conoce a Abramelin quien le muestra todo lo que hasta ese momento no había podido aprender. De regreso a Europa, permanece en Constantinopla durante dos meses debido a una enfermedad, para embarcar luego hacia Venecia, donde tras pasar unos días descansando, se traslada a Trieste y luego cruzando Dalmacia alcanza el hogar paterno. Esto es lo que nos cuenta el propio mago judío.

Pero sobre esta escala en Venecia, se ha insinuado que podría tratarse de una oportunidad para transmitir sus enseñanzas. Estas se habrían perpetuado alcanzando gran fama como centro de iniciación la ciudad de los canales que, como se sabe, fue construida por los romanos sobre centenares de islotes de la laguna del Adriático en donde es creencia se practicaban cultos sangrientos. Ya en la segunda mitad del siglo xviiifue descubierto en la biblioteca de la Marciana de esta ciudad, el único ejemplar conocido

[156] de La magia sagrada
[157]. El hallazgo sería obra de Antoine René Voyer D’Argenson, marqués de Paulny, quien por esas fechas se dedicaba a conseguir material para la biblioteca del Arsenal, en París, donde continúa en la actualidad. Jean-Paul Bourre sostiene que no es casualidad el que aparezcan en la ciudad de los canales, de forma periódica cadáveres sin sangre de personas presuntamente sacrificadas
[158].

El excelso discípulo de Abramelin, en su misión «apostólica» tuvo gran influencia en los medios políticos de Europa. Personaje reclamado por los nobles principales del centro-este europeo, se convertiría en consejero oculto de Segismundo, un rey provisto de una notable capacidad para la representación, y más preocupado por que se le reconociera su status de Emperador que de gobierno real. Bajo los consejos de este extraño maestro de ceremonias seguidor de Abramelin, funda la Orden del Dragón Invertido

[159], cuya misión es preservar los secretos de la «sangre eterna».

Dice la historia que en 1418 muere Mircea Cel Batrin, llamado el Viejo, a la sazón voivoda de Valaquia. En el año 1436 su hijo, Vlad Dracul fue erigido nuevo voivoda pero ya antes, en 1431lo había armado caballero de la Orden del Dragón en Buda

[160]. Vlad II, como se llamará desde entonces se arrodilló ante Segismundo jurando
[161]:

¡Graciosísima majestad! Presto el juramento de lealtad y, junto a todos los boyardos y gentes a mí sujetos, juro y prometo, sin perfidia ni engaño, lealtad y obediencia a Vuestra Majestad y sucesores, así como a la corona de Hungría. Que Dios y la cruz de Cristo me ayuden.

A lo que correspondió el rey:

Declaro que tú y tus territorios pasen a formar parte de mi patrimonio, y te considero con los mismos derechos y posesiones que mis voivodas.

Esta ceremonia de vasallaje que se corresponde con los usos de la época entra en contradicción, al menos aparente, con el objetivo oculto de la orden draconiana. Mas sigamos con la parte esotérica de esta narración.

En esa época de continuas luchas y vida efímera, Segismundo amó con locura a Bárbara de Cilly su segunda esposa, llamada por algunos la Mesalina

[162] de Alemania por su vida disoluta, auténtica musa de la orden. Fallecida ésta, utilizó los ritos de Seth-Osiris para resucitar a la muerta, prosiguiendo así con la eslabonada vampírica
[163].

Bárbara de Cilly sería inhumada en el castillo de Varazdin, en Servia, en una zona próxima y limítrofe con los Cárpatos. Por ello no se extrañan los doctos de la aparición en 1936 de numerosos cadáveres sin sangre por tales pagos. Cuenta también Jean-Paul Bourre

[164], que en el castillo de Krasznahorka, en el norte de Hungría, puede contemplarse el cadáver intacto de Zsofia Seredy, antigua señora de esos lares, que descansa desde hace más de doscientos años. Y añade: «De vez en cuando, su traje se deshace, converso en polvo y es necesario vestirla de nuevo con un traje negro, pero ella es imperecedera. También es curioso advertir que tiene el antebrazo derecho un poco alzado y que hace un signo con el dedo». Más adelante añade: «Por ese signo se reconoce a los adeptos de la antigua magia turca a la que hacía referencia Von Sebottendorf, gran maestre de la sociedad Thule
[165]. El índice levantado corresponde al fuego
[166]».

Como ya se ha señalado más arriba, el escritor Bram Stoker, estuvo relacionado con algunos miembros de la Golden Dawn, de quienes conoció los secretos de Abramelin, que poco antes había descubierto Samuel Liddell McGregor Mathers en la biblioteca del Arsenal

[167]. En el transcurso de los rituales que realizó esta orden hermética
[168] establece comunicación con Vlad Drakulea
[169], el hijo de Vlad Drakul y que Bram Stoker ha inmortalizado como el Príncipe de los muertos-vivientes.

La hermética Aurora Dorada (Golden Dawn), mantuvo diversos contactos con la secta alemana Thule, a través sobre todo de Alesteir Crowley

[170] y S. L. M. Mathers, gran maestre de la orden, a quienes Von Sebottendorf había conocido en Londres. No resulta pues casualidad que el emblema de la secta alemana fueran dos estacas cruzadas
[171]. Estaca es icono con el que es recordado Vlad III, llamado «Tepes», «el empalador», a la vez que presente en el óbito definitivo de los vampiros de Stoker.

No fue azar tampoco que la magia póstuma de Abramelin tuviera un fuerte auge en el este de Europa. El objetivo consistía en recuperar en esas tierras los viejos misterios chamánicos de Zalmoxis.

Zalmoxis, fue un legislador de los escitas, tracios y tártaros, que en buena medida poblaron las tierras de Transilvania. Dejó excelentes leyes, a juzgar por la conducta de los escitas, de quienes los historiadores alaban su sabiduría, ecuanimidad y palabra.

En su afán de convencer a los tracios de que el alma es inmortal, y que está destinada a otros goces de ultratumba, y tras diversos fracasos, se encerró en un subterráneo para que se le creyese muerto. Luego, al cabo de tres años reapareció, y todos se convencieron de la veracidad de su doctrina al tomarle por un no-muerto.

Elevado a la categoría de dios, sus rituales se celebraban en cuevas de difícil acceso situadas en altas cimas. Firmes creyentes en la magia póstuma, los adeptos adelantados eran sacrificados al lanzarlos sobre una red de estacas afiladas clavadas en el suelo

[172]. Siete días después, aquellos cuerpos maltratados, salían de sus tumbas…