RECONOCIMIENTOS

Debo expresar mi más sincero agradecimiento a muchas personas por una amplia variedad de razones:

Al Dr. Phil Coburn por su experto asesoramiento, su mente retorcida y sus momentos de champán; a Carol Bristol por su ayuda en todo lo relacionado con los procedimientos policiales; al profesor Sebastian Lucas del hospital de St. Thomas; a Nick Jordán, Bernadette Ford y David Holdstock, todos ellos de la oficina de prensa de la policía metropolitana; a Carolina Allum; a Hilary Hale, mi brillante editora y, a todos en Little y Brown por un entusiasmo sin límite; a Sarah Lutyens, mi agente, por el mobiliario; a Rachel Daniels del London Management; a Peter Cocks por las fotos; a Howard Pratt por los sonidos; a Mike Jun por sus chistes; a Paul Thorne por sus lecturas de a bordo.

Y a mi madre, Pat Thompson, por treinta y nueve años. Recuerda lo que dijiste de chillar en las librerías...