OBISPO CORNELIO DE LEÓN A FELIPE II

Lisboa, 8 de octubre de 1588

Por la obligación de capellán y vasallo de V. M. Y dolido por haber vuelto esta Armada sin el efecto que todos deseábamos, me atrevo a deciros lo que acerca de ello siento.

Yo entiendo que V. M. debe ordenar que la Armada salga de donde está y vaya a Irlanda rápidamente por las siguientes razones:

Lo primero por la brevedad, que es ahorrar un año salir ahora y no aguardar a la primavera que viene, y estando el enemigo ahora descuidado podría ser más fácil derrotarlo.

Lo segundo, por la facilidad de la jornada, porque V. M. podría ordenar que los barcos fueran derechos a la ciudad de Waterford, un puerto de Irlanda que está a solo 100 leguas desde La Coruña, con mar sosegado y seguro. La boca del puerto de Waterford es angosta y dentro tiene tanta anchura y fondo que pueden caber en él trescientos navíos gruesos.

En esta ciudad, además, son todos católicos y a la entrada hay una fortaleza pequeña con tres o cuatro tiros sin pólvora y sin guarnición desde hace muchos años, según los informes que allí hemos recogido.

De suerte que siendo católicos y deseosos de ser súbditos de V. M., me parece negocio de un solo día el tomar el puerto y la ciudad. Se podría cerrar el puerto con una cadena en la parte más angosta, y la ciudad y la tierra está bastante abastecida de pan, carne y pescados para la Armada. Todo menos vino, que allí no hay.

La tercera razón por la cual creo que V. M. debe atacar ahora es porque toda Irlanda es tierra de católicos y amiga de españoles y descendientes de ellos, y enemiga de los ingleses y deseosa de estar sujeta a la ley de Dios y a V. M. Y así, cuando los señores de aquella isla me enviaron de embajador a V. M., me dijeron muchas veces que os suplicara fueseis servido de darles por rey de Irlanda a uno de los príncipes hijos vuestros, y los recibieseis por vasallos, que tal cosa les sería muy grata y de mucho contento.

Con esto me parece que dentro de dos meses V. M. sería dueño de toda Irlanda, y para más seguridad —si V. M. me da licencia— yo iría con la Armada para acordar a los grandes y gente principal irlandeses lo que ellos me pidieron. Y si Dios fuese servido que V. M. estuviese este invierno en Irlanda podría en marzo próximo realizar la jornada de Inglaterra con mucha más seguridad y brevedad; pues hay solo 30 leguas desde una isla a la otra.

Nuestro Señor guarde a V. M.