48 En estos asuntos Zapatero hace gala de un falso progresismo y de un feminismo a ultranza. Prueba de que su postura no puede calificarse dogmáticamente de «progresista» son las recientes declaraciones del presidente de Ecuador, Correa, al que supongo que nadie acusará de reaccionario. El 28 de diciembre de 2013, Rafael Correa hizo una dura crítica de la ideología de género. Dijo respetar a quienes la defienden, pero rechazó que «traten de imponer sus creencias a todos», como es la idea de que «no existe hombre y mujer natural, que el sexo biológico no determina al hombre y a la mujer, sino las “condiciones sociales”. Y que uno tiene “derecho” a la libertad de elegir incluso si uno es hombre o mujer. ¡Vamos, por favor! ¡Eso no resiste el menor análisis!». Denunció el adoctrinamiento en esa ideología a la que tildó de «peligrosísima» en muchos centros escolares. Mostró su radical oposición al aborto y defendió la familia natural, aunque con ello se arriesgara a ser considerado un «cavernícola» y «conservador». Por supuesto, comparto cuanto dijo y valoro la valentía del presidente ecuatoriano. Correa lidera el partido Alianza País, que se define revolucionario de izquierdas y pretende conducir a Ecuador hacia «el socialismo del siglo XXI» o «socialismo del buen vivir».