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Theo lleva unos vaqueros tan ajustados que parece que los lleve tatuados en los muslos y un chaleco de cuero. Estoy segura de que se toma esto de vestirse como si tuviera que ir a una fiesta de disfraces. Hoy va de miembro increíblemente cachas y macizorro de los Ángeles del Infierno.
—¿No te da vergüenza mirarme así los músculos? —dice mientras abre la nevera. Saca dos batidos extrañísimos y me lanza uno—. Ten. Eso impedirá que tengas raquitismo.
Estoy sentada en un taburete de la cocina, leyendo. Esta casa gigantesca me la ha vuelto a jugar: creía que estaba sola. Si hubiese sabido que Theo estaba en casa, no habría salido de mi habitación con la mascarilla de arcilla en la cara. No tengo el mejor de los aspectos, con disfraz o sin él.
—¿Qué mierdas es esto?
Tomo un sorbo del batido; es de color verde, turbio, y tiene un sabor repugnante. Lucho para contener una arcada.
—Zumo de col rizada, jengibre, pepino y remolacha. Creo que debería haber empezado dándote uno con un poco más de fruta. No me acordaba de que no eres una bebedora de batidos détox muy evolucionada.
—¿Bebedora de batidos evolucionada? ¿Lo dices en serio? ¿Sabes qué? A veces, hablar contigo es como estar viendo un reality —digo—. Es divertido solo porque no puede ser real.
—Pues esto es totalmente real, nena.
Theo vuelve a enseñarme sus impresionantes músculos.
—No están mal —digo, refiriéndome a sus brazos—. Me gusta tu look motero.
—¿Motero? Pero ¡si voy de roquero!
—También me gusta.
—Pero de roquero sanote y musculitos, no de roquero hecho polvo y esquelético, ¿sabes?
—No, no, el primero, desde luego.
Theo parece aliviado y por primera vez me doy cuenta de que a lo mejor no es el Señor Segurodesímismo a todas horas. Ahora que sé qué puedo esperar, tomo otro sorbo de batido. Curiosamente, hay algo virtuoso en su repugnancia. No sé todavía si me da asco o me encanta, cosa que, casualmente, es justo lo que siento respecto a Theo.
—¿Vas a ir a la fiesta de Heather esta noche? Será increíble. Su padre y su nueva novia están en Tailandia, y el tipo tiene un casoplón enorme en las colinas. Están forrados.
Un momento, Alguien utilizó la palabra «casoplón» hace poco. Ya, pero eso no quiere decir nada, me digo.
Es una palabra que dice mucha gente, ¿verdad?
Miro a Theo y me señalo la mascarilla.
—¿Qué te parece?
—Oh, no. Por favor, no me obligues a compadecerme de ti y a llevarte conmigo a la fiesta...
—Es una invitación muy tentadora, pero no, gracias. Tengo que hacer deberes.
—No te creo. Es sábado por la noche.
—No tengo nada que ponerme.
—Eso sí me lo creo, pero qué te apuestas a que podemos improvisar algo.
—De verdad, te agradezco la compasión y todo eso, pero a lo mejor la próxima vez, ¿vale?
—Tú te lo pierdes —dice, y se levanta de un salto del taburete e intenta entrechocarme el puño—. No te fumes toda mi hierba mientras estoy fuera.
Para: Alguien
(alguien@gmail.com)
De: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com)
Asunto: Sábado noche
¿Estás en la fiesta de Heather?
Para: Jessie A.
Holmes (jesster567@gmail.com)
De: Alguien (alguien@gmail.com)
Asunto: bueno, casi domingo por la mañana
a lo mejor. ¿y tú?
Para: Alguien
(alguien@gmail.com)
De: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com)
Asunto: No es verdad. Faltan aún dos horas
Si estuvieras en la fiesta, ¿no sabrías ya si yo estoy también o no?
Para: Jessie A.
Holmes (jesster567@gmail.com)
De: Alguien (alguien@gmail.com)
Asunto: vale, tú ganas. sábado noche
no vayas de listilla conmigo. las fiestas de Heather son MULTITUDINARIAS.
Para: Alguien
(alguien@gmail.com)
De: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com)
Asunto: Te has rendido enseguida
Es a ti a quien le gusta ir de listillo.
Para: Jessie A.
Holmes (jesster567@gmail.com)
De: Alguien (alguien@gmail.com)
Asunto: me gusta que seas capaz...
cuenta esta como nuestra primera pelea? ;)
Para: Alguien
(alguien@gmail.com)
De: Jessie A. Holmes (jesster567@gmail.com)
Asunto: ??
K fuerte... ¿No me digas que me acabas de poner un emoji...?
Para: Jessie A.
Holmes (jesster567@gmail.com)
De: Alguien (alguien@gmail.com)
Asunto: ... de mantener dos conversaciones a la vez
técnicamente, era un emoticono. y tú has respondido con un «K fuerte», así que estoy seguro de que estamos en paz. no quiero ponerme en plan retro contigo, pero ¿pasamos a mensajería instantánea o al chat o algo? esto de actualizar el correo cada dos segundos es muy cansino. aunque echaré de menos los asuntos de tus mensajes...
Yo: |
Ya está. |
Alguien: |
aaah, esto es mucho mejor. |
Yo: |
¿A que sí? Sí. Aunque no es por ponerme en plan futurista, así, a lo loco, contigo, pero también podríamos hablar por whatsapp, ¿eh? Así es como se comunica la gente normal. |
Alguien: |
y dejar el anonimato? ni hablar. bueno, sábado noche. o casi domingo por la mañana. lo que sea. en la fiesta o no? |
Yo: |
No. ¿Y tú? |
Alguien: |
estaba, sí. pero ahora ya no. ahora estoy sentado en el coche hablándote con los deditos. espera, ¿eso ha sonado sucio? no era mi intención. a no ser que te haya gustado. |
Yo: |
Creo que voy a ignorar tu comentario. |
Alguien: |
por favor, hazlo. toda esta historia del anonimato me hace decir tonterías. |
Yo: |
Es que lo del anonimato ES una tontería. |
Alguien: |
tú crees? yo no estoy tan seguro, pero en resumiendo, es lo que hay. |
Yo: |
«en resumiendo» está mal dicho. Se dice «en resumen». |
Alguien: |
qué sabelotodo. me doy por corregido. y también por vencido. |
Yo: |
Eres un payaso, dicho con todo el cariño del mundo. |
Alguien: |
ya estás mejor? estabas un poco chof esta semana, a principios. estaba preocupado. |
Yo: |
Mucho mejor. Gracias por preguntar. ¿Y tú qué tal? ¿Cómo te va todo? |
Alguien: |
bien, sí, supongo. no estoy en mi mejor año. |
Yo: |
Sé lo que es eso. |
Alguien: |
ah, sí? pues la verdad, espero que no, pero sospecho que sí lo sabes. tienes los ojos tristes. |
Yo: |
¿De verdad? ¿Y cuándo me has visto los ojos? |
Alguien: |
no te los he visto. no muy bien. y me refiero más bien a tu frente. tienes la frente triste. |
Yo: |
No tengo ni idea de qué hacer con esa información. ¿Bótox? |
Alguien: |
y la chica de Chicago se transforma en la típica californiana. pero no. |
Dejo de escribir. Me palpo la frente. Es verdad que tengo tendencia a arrugar el entrecejo, lo he hecho siempre. Mi madre ya me advertía que me iba a salir una arruga permanente si seguía frunciendo el ceño, igual que ella. Pero la suya era un signo de admiración justo en medio de su frente. Irradiaba entusiasmo, felicidad incluso. No preocupación.
¿Parezco triste a todas horas? Espero que no. No quiero ser la chica triste del insti. Esa no soy yo. En realidad, eso no es cierto. Esto es más cierto: no es como quiero que se me conozca en el insti.
Alguien: |
sigues ahí? he dicho algo malo? para que conste, a mí me gusta tu frente tal y como es. |
Yo: |
Solo estaba pensando. Perdona. |
Alguien: |
arghhh, no hagas eso! podrías hacerte daño. |
Yo: |
Bueno, háblame de la fiesta. #laquesolosaledefiestaensucabeza |
Alguien: |
bah. la típica fiesta de instituto, solo que había un dj famoso del que no había oído hablar en mi vida y que el padre de Heather tiene una casa alucinante y que todo el mundo iba bastante mamado. |
Yo: |
¿Y tú? |
Alguien: |
no, yo conduzco. no me apetecía pasarme. además, sabía que no me iba a quedar mucho rato. |
Yo: |
Solo has hecho acto de presencia. |
Alguien: |
no sé. es que me parece todo tan... absurdo y aburrido... |
Yo: |
Sé lo que quieres decir. En Chicago era lo mismo, solo que en vez de ir a una mansión de lujo superguay con un DJ famoso, íbamos a la bolera. Pero sí, aun así... |
Alguien: |
absurdo y aburrido. pero no es eso exactamente. quiero decir pequeño. todo me parece pequeño e insignificante. |
Yo: |
Y a pesar de eso, de vital importancia para todos los demás y, si me apuras, puede que un poquito importante para ti también, lo cual es aún más vergonzoso en sí mismo. ¿Tiene algún sentido lo que digo? |
Alguien: |
totalmente. por si te sirve de alguna cosa, hay algo que sí me parece importante: hablar contigo. |
Yo: |
¿Ah, sí? |
Alguien: |
sí. |