De nuevo, para la increíble editora Natashya Wilson, por su perspicacia y su dedicación. No se asustó ni una sola vez cuando le dije: «No lo sé. Ya lo pensaré después». Lo cual describe mi proceso de creación.
A la gente maravillosa de Harlequin, que me aceptaron y me convirtieron en una más.
A P. C. Cast, Rachel Caine, Marley Gibson, Rosemary Clement-Moore, Linda Gerber y Tina Ferraro, por ayudarme. ¡Estoy en deuda con ustedes, señoras!
A Pennye Edwards, la mejor suegra del mundo. Ella me mantuvo cuerda mientras escribía este libro. Bueno, tan cuerda como puede estar una chica como yo.
A mi amor. Cuando me encerraba en mi cueva a escribir, él se aseguraba de que la bestia estuviera alimentada. Aunque tuviera que meter la comida por debajo de la puerta y salir corriendo para salvar la vida.
A Jill Monroe y a Kresley Cole. Si no estuviera casada ya, y ellas no estuvieran casadas ya, me casaría con ellas. De verdad.
Y en esta ocasión, no voy a dedicarme este libro a mí misma. Voy a dedicárselo al tinte que utilizo, castaño oscuro. Después de escribir este libro, necesito más que nunca ese tinte milagroso.