Todos queremos mejorar nuestras habilidades deprisa; hoy mismo, si no antes. Pero lo cierto es que el talento se desarrolla despacio. No se nos ocurriría criticar a un plantón por no ser todavía un alto roble; del mismo modo, tampoco deberíamos disgustarnos por que la red de nuestras habilidades se encuentre aún en fase de crecimiento. Al contrario, lo que debemos hacer es construirla con prácticas intensas diarias.
Para ello, ayuda «pensar como un jardinero y trabajar como un carpintero». Se trata de un dicho que oí durante mi visita al Club de Tenis Spartak. Piensa con paciencia, sin juzgar. Trabaja con constancia, estratégicamente, sabiendo que todas las piezas están conectadas con un todo mayor.