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El consejo anterior se refería a la importancia de practicar cuando estamos frescos. Este tiene que ver con otra clase de frescura, la que existe en el momento inmediatamente posterior a una actuación, una competición o la disputa de un partido. Es probable que en ese momento practicar sea lo que menos te apetezca del mundo. Pero es lo primero que deberías hacer, a menos que tu agotamiento sea máximo, porque hacerlo te ayudará a acotar tus puntos débiles y a remediarlos. Como dijo el golfista Jack Nicklaus: «Mis prácticas más productivas las consigo siempre después de un partido real. En esos momentos, mis errores están frescos en mi mente y puedo ir al tee de prácticas y trabajar específicamente sobre ellos».