II
Jacobo II era un rey y tenía la pretensión de ser un general. Gustábale rodearse de oficiales jóvenes, gustábale presentarse en público a caballo con casco y corona, y saliendo por debajo del casco y desbordándose por encima de la coraza, una gran peluca; especie de estatua ecuestre de la guerra imbécil.
Conquistóle su amistad las buenas gracias del joven lord David. Sintió aquel realista ser hijo de un republicano un padre renegado no perjudica a una fortuna de corte que empieza. El rey hizo a lord David gentilhombre de cámara, con mil libras de premio. Era un bonito ascenso. Un gentilhombre de cámara duerme todas las noches cerca del rey en una cama de quita y pon. Hay doce gentilhombres y se relevan.
Lord David fue, en aquel puesto, el jefe de la cebadera del rey, el que da la cebada a los caballos, disfrutando doscientas setenta libras de sueldo. Tuvo bajo sus órdenes los cinco cocheros del rey, sus cinco postillones, sus cinco palafreneros, sus doce lacayos y sus cuatro portasillas. Gobernó los seis caballos de carrera que sostiene el rey en Haymarket y que cuestan seiscientas libras anuales a Su Majestad. Estuvo encargado de la guardarropía del rey, que proporciona los trajes de ceremonia a los caballeros de la Jarretiera. Fue saludado hasta el suelo por el ujier de la varanegra, que está al servicio del rey. Este ujier, en tiempo de Jacobo II, era el caballero Duppa. La magnífica corte de Inglaterra es un modelo de hospitalidad. Lord David presidió, como uno de los doce, los banquetes y recepciones. Tuvo la gloria de estar en pie detrás del rey en los días de ofrenda, cuando el rey da a la iglezia el byzantium de oro, los días de collar, cuando el rey lleva el collar de su orden, y los días de comunión, cuando nadie comulga, a excepción del rey y de los príncipes. El fue quien, el Jueves Santo, introdujo cerca de Su Majestad los doce pobres a quienes el rey da tantas monedas de plata como años tiene de vida, y tantos chelines como años de reinado. Cuando el rey estaba enfermo, tuvo el cargo de llamar, para asistir a Su Majestad, a los dos criados de la capellanía, que son sacerdotes, y de privar que los médicos se aproximasen sin permiso del consejo de Estado. Además, fue teniente coronel del regimiento escocés de la guardia real, que bate la marcha de Escocia.
En carácter de tal, hizo varias campañas muy gloriosas, porque era un animoso hombre de guerra. Era un señor bravo, bien formado, guapo, generoso, muy alto de talla y de buenas maneras. Su persona se parecía a su calidad. Era tan alto de estatura como de nacimiento. Por un momento estuvo casi a punto de ser nombrado grom of the stoale, lo cual le hubiera dado el privilegio de poner la camisa al rey, más para eso hay que ser príncipe o par.
Crear un par es mucho. Es crear un señorío, y eso forma envidiosos. Es un favor, y un favor da al rey un amigo y cien enemigos, sin contar con que el amigo se vuelve ingrato. Jacobo II, por política, creaba difícilmente esas plazas, pero no tenía dificultad en transferirlas. Una dignidad de par transferida no produce emoción. Es simplemente un hombre que continúa. Esto no indispone a la lordship.
La buena voluntad del rey, no se resistía a introducir a lord David Dirry-Moir en la cámara alta, con tal que fuese por la puerta de una substitución. Su Majestad no deseaba otra cosa que tener una ocasión de convertir a David Dirry-Moir de lord de cortesía en lord de derecho.