Agradecimiento

En 1988 acabé un poema escrito en chino, se llamaba «No llores, río Jade» y dio título a una recopilación que debía publicarse al año siguiente. En 1989 corregí las galeradas en Estados Unidos, pero lo que sucedió en Pekín aquel verano trágico impidió la publicación en China tanto de los poemas como de la introducción escrita por mi amigo Xu Guoliang, a quien deseo expresar una vez más mi agradecimiento y mis disculpas. Al cabo de veinte años, aquellas galeradas finalmente se convirtieron en el poema en inglés que aparece en El crimen del lago, con la salvedad de que el primero era ficticio, mientras que el segundo es real y mucho más catastrófico.

Una vez más, quiero dar las gracias a mi editor, Keith Kahla, por su extraordinaria labor editorial, y a mi correctora de estilo, Margit Longbrake, la cual dio a luz a su hija, Jane Ray Longbrake McKeown, nada más iniciar el trabajo de corrección, que finalizó con esmero en yuezi (el primer mes de maternidad).