EMPATÍA CON EL PACIENTE

La relación que se establece entre el sujeto a hipnotizar y el hipnólogo es muy especial. Entran en juego muchos factores que pueden resultar negativos si no los tiene usted muy en cuenta. Por ejemplo, si cuando vaya a hipnotizar está absorto o preocupado por problemas personales, eso puede ser suficiente para que no logre llevar a buen término la inducción. Existe un lenguaje no verbal que el sujeto capta de manera intuitiva y que perjudica la terapia.

En el apartado centrado en las habilidades de relación se encontrarían aquellos requisitos previos básicos para establecer una buena relación terapéutica. En este apartado convendría destacar, siguiendo las orientaciones de Ruiz y Villalobos (1994) y Ruiz (1998): «Un interés genuino por las personas y su bienestar; el autoconocimiento; el conocimiento y cumplimiento de las cuestiones éticas relacionadas con el desempeño profesional; la honestidad; el respeto y la empatía». Se buscaría crear una relación, elemento común a todo proceso terapéutico, que proporcione a los clientes la suficiente seguridad como para revelar y trabajar su problema. Hay que tener presente que en muchas ocasiones el acudir a terapia es vivido por parte del paciente como un fracaso personal, ya que se percibe incapaz de manejar su vida. En estas circunstancias crear un clima donde la persona se sienta respetada, no juzgada y entendida facilitará la colaboración y la implicación en el proceso de cambio. Como ya se ha comentado anteriormente la empatía hace referencia a la habilidad para ponerse en el lugar del otro y desde ahí comprender sus emociones, pensamientos y conductas, dándoles a entender que les comprendemos (Weiner, 1975). Como señalan Ruiz y Villalobos (1994), un terapeuta empático ha de ser capaz de entender adecuadamente no solo los pensamientos y sentimientos que el paciente está expresando, reconociendo su significado, sino también las implicaciones emocionales, conductuales y cognitivas que tienen en su vida. La importancia de esta habilidad en el desarrollo terapéutico se plasma de diferentes formas, ayudando su presencia en los distintos momentos de la intervención, así como se puede ver dificultado y entorpecido el proceso cuando hay una carencia de dicha habilidad por parte del terapeuta (M. José Carrasco Galán, doctora en psicología).