Capítulo 3

 

Llevaron a Marcus al set para las fotografías a los pocos minutos de que terminaran de maquillarlo, tenía el deseo de pasar su mano por su rostro, todo esto le parecía muy extraño y levemente incómodo.

Alguien le indicó que se parara delante de un escritorio viejo y elegante, él era más del gusto moderno pero no estaba mal.

Bien —dijo una suave voz y levantó la vista.

La misma mujer de antes, Katy recordó, estaba de pie a unos pasos de él con una cámara fotográfica en sus manos.

Arrugó su frente.

Al ver que la miraba ella se limpio la garganta y se acercó a él.

—La fotógrafa tuvo un pequeño problema así que voy a tomar su lugar, así no nos retrasaremos —él miró alrededor, todos parecían seguros de esto —no se preocupe, se lo que hago, yo también soy fotógrafa.

Entonces ¿por qué trabajaba de asistente? se preguntó internamente Marcus.

—¿Esto no causara problemas? —preguntó, la mujer negó.

—No, nosotros somos capaces de hacer el trabajo de Cristin, incluso mejor —ella abrió los ojos como si se acabara de dar cuenta de lo que había dicho, algunas personas a su alrededor se rieron un poco —mm… bien, mejor hagamos esto.

La mujer le hizo posar de diferentes formas, casi siempre preguntándole si se sentía cómodo, parecía muy preocupada por eso. Luego de 15 minutos le pidió que se cambiara de ropa y se movieron por el set, cerca de una ventana y un enorme sofá, por último se puso unos Jeans azules, una camiseta y zapatos cómodos, ropa casual, no muy diferente de lo que usaba en su casa y regresó al set.

Katy y un grupo de personas hablaban muy cerca.

—¿Dónde me pongo? —preguntó, todos lo miraron, Katy le sonrió.

Vamos a subir.

—Subir.

Ella apuntó hacia arriba.

—Vamos a la azotea.

Azotea, pensó.

Todas las personas a su alrededor comenzaron a subir, él se encontró mirándolas sin saber que hacer. Katy se paró a su lado y la miro, sonreía.

—Sígame —le dijo y lo hizo.

Cuando llegaron arriba todos estaban organizando el lugar, ella se alejó de él para mirar alrededor y luego le pidió a alguien una silla, la pusieron a unos metros del borde, ella le indicó que se sentara.

Esta vez solo le dijo que le tomaría algunas fotografías sentado y las otras con él moviéndose por la azotea como quisiera.

Lo ultimo fue lo mas extraño, porque en verdad se movió por el lugar, simplemente mirando alrededor, hacia el parque que se veía a lo lejos o la gente que pasaba cerca del edificio, incluso sonrió cuando ella se acercó peligrosamente al borde mientras lo fotografiaba y otra persona le gritó que se alejara del lugar, Katy solo hizo una mueca pero obedeció.

Al acabar todos aplaudieron y sonrieron, se veían muy relajados, ella se le acerco.

—Gracias por todo —le dijo sonriendo, él sonrió de vuelta, raro.

¿Qué pasara ahora? —le preguntó.

La gente estaba guardando las cosas.

—Editaremos las imágenes, se le enviaran copias y se le indicaran cuales saldrán en el siguiente numero de la revista con la entrevista que le realizaron —él asintió y la miró fijamente, ella se removió un tanto inquieta causando que sonriera, le hacia mucha gracias ponerla incomoda.

Bien, estaré esperando las imágenes.

—Lo llevare al camerino —asintió.

Mientras regresaban al camerino, algunas personas la felicitaron por el trabajo y las imágenes, ella solo sonrió. Al llegar al camerino ella esperó fuera a que se cambiara, no tardo mucho.

Abrió la puerta y la llamó, ella entró a la habitación.

Ahí está toda la ropa —él apuntó la ropa en una silla, ella se acercó y pasó muy cerca de él, la observó detenidamente.

—Gracias —le dijo y comenzó a ordenarla.

¿Cómo es que terminaste trabajando de asistente si eres fotógrafa?

—Me he hecho esa pregunta muchas veces —le oyó decir, ella se tensó y lo miró —mm, quiero decir, yo…es que —se sonrojó y él sonrió suavemente, ella suspiro —llevó mucho tiempo trabajando aquí.

Pues deberías buscar trabajo en otro lado —le dijo.

Ella lo pensó.

—Lo sé, pero hasta que lo encuentre seguiré aquí —lo miró.

Katy se movió hacia la mesa para tomar una bolsa, eso causo que quedara muy cerca de él, no se movió. La mujer huele bien, pensó y se inclinó levemente hacia ella, Katy levantó la vista justo en ese momento, sonrió.

Yo… —dijo ella suavemente.

Él vio cómo su lengua, pequeña y rosada, aparecía para humedecer sus labios, eso era todo lo que podía soportar.

Sin pensarlo se agachó y tocó sus labios con los suyos, ella se congeló, lo sintió enseguida, pero tampoco lo alejo. Moviéndose un poco afirmó su cabeza con una mano y se movió contra ella, acariciándola lentamente, sonrió levemente cuando la escuchó gemir. Usando su lengua la persuadió de separar sus labios, cuando lo logró dejo de ser amable y la besó como quería, se maravillo de que ella le respondiera con la misma intensidad.

Rápidamente la levantó para sentarla en la mesa, eso la dejaba en una mejor posición. Marcus se acomodó  entre sus piernas y siguió besándola, intensamente. Jugó con sus labios, mordiéndolos y chupándolos. Sintió las manos de Katy posarse en su pecho y deseó desesperadamente que bajaran por su vientre y más abajo. Por ahora se conformaría con eso.

Marcus se movió por su mejilla y llego a su oído, mordió su lóbulo suavemente.

—Qué… —le oyó decir, la beso para evitar que no lo detuviera.

—Katy —dijo una mujer desde la puerta, ambos se tensaron —pero qué…

—Oh no —le oyó decir a Katy, la miró.

Mm —la mujer los miro a ambos —lamento la interrumpió — les dijo lentamente, observó a Katy que seguía sentada en la mesa con él entre sus piernas, ella lo empujo levemente y se movió.

¿Qué…qué pasa? —preguntó ella.

—Es Cristin —ella miró a ambas mujeres, Katy hizo una mueca —viene para acá, 10 minutos.

—Rayos —dijo Katy.

Sí, todos pensamos igual.

—Mm —Katy lo miró —es mejor que se vaya señor Barahona.

¿Qué, señor… —preguntó él, la miró confundido.

Sí, es lo mejor —dijo la otra mujer.

—Gloria, acompáñalo afuera —la mujer asintió —por la parte de atrás —dijo Katy más suavemente, volvió a mirarlas confundido.

Claro —dijo la mujer y sonrió.

Bien —Katy paso a su lado, lo miró antes de salir —un gusto conocerlo.

Con eso desapareció, él miró a Gloria.

La mujer sonrió enseguida.

—Ella es así.

—Así, ¿Cómo?— le preguntó, tomó su chaqueta y la siguió.

—Así, demasiado tímida —caminaron por el pasillo —probablemente solo lograste besarla porque la tomaste por sorpresas —miró a la mujer a su lado, ella sonreía abiertamente —si no, hubiera salido corriendo enseguida.

Se detuvieron delante de una puerta y bajaron unas escaleras.

—¿Así que debo tomarla por sorpresa? —le preguntó luego de un rato, la mujer asintió.

—Si quieres algo con ella, es la única manera.

Él rio, pues sí, es algo que no olvidaría.