Interior, Gallerie dell’Accademia.
SYLVAIN SONNET / CORBIS ©
Apenas académica, sus salas contienen mayores dosis de intriga, amor prohibido y politiqueo que la mayoría de las extravagantes fiestas venecianas. El antiguo complejo del convento de Santa Maria della Carità guardó su serena compostura durante siglos, pero desde que Napoleón alojara aquí sus trofeos de arte veneciano en 1807, las paredes han sido testigo de un incesante drama pictórico. La última entrada se realiza 45 minutos antes del cierre.
Indispensable
Carpaccio
Parece inminente la llegada de ovnis al inquietante cielo del truculento Los diez mil mártires del monte Ararat (sala 2), de Carpaccio.
Tintoretto
Obra del maestro veneciano del Renacimiento, La creación de los animales (sala 6) es un fantástico bestiario en el que se demuestra que Dios no escatimó esfuerzos al ‘inventar’ el pescado.
Tiziano
Su Pietà (sala 6) quizá fuera terminada póstumamente por Palma el Joven, pero lo que más llama la atención son las zonas donde aplicó pintura directamente con las manos y su autorretrato junto a una columna.
El Veronés
Recientemente restaurado, Cena en casa de Levi (sala 10) se titulaba La Última Cena, hasta que la Inquisición condenó a su autor por representar perros y borrachos junto a apóstoles. El Veronés solo accedió a cambiar el título.
Salas de retratos
Contémplense sin prisas el expresivo Retrato de un joven, de Lorenzo Lotto; la cruda sinceridad del autorretrato de Rosalba; y el violinista enamorado en Lección de danza, de Pietro Longhi.
Sala dell’Albergo
Esta sala luce un intrincado techo grabado y alberga la Presentación de la Virgen (1534-1539) de Tiziano y una envolvente obra maestra de Antonio Vivarini realizada de 1441 a 1450.