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Cualquiera podría adorar Venecia por su belleza, pero en Cannaregio lo que a uno le cautiva es su personalidad. Al lado de Strada Nuova se halla el diminuto Gueto, monumento vivo a la contribución de la comunidad judía de Venecia. Entre la gótica belleza de la Madonna dell’Orto y la renacentista de la Chiesa di Santa Maria dei Miracoli, las pisadas resuenan a lo largo de la triste Fondamenta Misericordia.
Lo mejor en un día
Hay que desviarse del Ponte di Rialto para descubrir la pequeña capilla que marca un punto de inflexión en la historia del arte: Chiesa di Santa Maria dei Miracoli (Clicar). Se camina por Fondamenta Nuove, y se dobla la esquina para ver la iglesia barroca de I Gesuiti. Se sigue la apropiadamente llamada Fondamenta Zen y la de nombre inapropiado Fondamenta della Misericordia hacia Chiesa della Madonna dell’Orto (Clicar), adornada con obras maestras de Tintoretto.
Hay que hallar el alejado Anice Stellato (Clicar) para tomar platos de marisco inspirados en la estelar ruta de comercio. Se explora el islote que ofreció refugio de la Inquisición, sacó de apuros al imperio veneciano y provocó un renacimiento en el pensamiento: el Gueto (Clicar), hogar histórico de la comunidad judía de Venecia. Después hay que reponerse con helado de pistacho en Gelateria Ca’ d’Oro (Clicar) y gozar de las vistas del Gran Canal y de obras maestras robadas dentro del palacio gótico Ca’ d’Oro (Clicar).
Se reserva para cenar en Ai Promessi Sposi (Clicar) o se hace una comida a base de cicheti (Clicar).
Para salir de noche por Cannaregio como un veneciano, véase Clicar.