Ursel Scheffler
Todo lo que Paulina sabe

Paulina no sabe ponerse con las manos o la cabeza en el suelo y los pies para arriba. Tiene miedo de los leones y de los elefantes. Tampoco sabe columpiarse en el trapecio ni dar volteretas en el aire.

No sabe cantar o tocar la trompeta. Ni siquiera puede estar con el vestido de lentejuelas junto al prestidigitador para alcanzarle las cosas. No sabe bailar, no sabe cabalgar, no sabe…

¿Qué es lo que sabe, finalmente?

De cualquier manera hace años que está en el circo.

Paulina es la vieja dama amable que se sienta en la taquilla de la entrada y vende las entradas del circo. Pero no solamente vende las entradas. Sabe hacer muchas más cosas.

Sabe escuchar y contar historias.

Sabe aplacar las riñas y consolar.

Sabe reír y llorar con los demás.

Sabe coser vestidos para las muñecas.

Sabe reparar los juguetes que se han estropeado.

Sabe preparar un té de hierbas para la tos.

Y contra el aburrimiento, siempre tiene una receta.

Además sabe hacer los mejores pasteles de manzana de todo el mundo. Hasta el director dice que Paulina es la persona más importante del circo.

Y seguro que no lo dice solamente porque le gusten mucho los pasteles de manzana.