TRANSCRIPCIÓN DE LA DECLARACIÓN TOMADA A NOELIA SULLCANI durante la investigación del caso por el asesinato de Eva Gonzalvo.
FECHA: 11 de octubre de 1985 ( segunda parte. Continuación).
(Omitido).
INT. 1: ¿Por qué no llamó a la policía, en lugar de darles la información sobre el paradero de su hermano a aquellos dos hombres?
N. SULLCANI: Porque Silvera era policía.
INT. 1: Pero él no estaba allí en calidad de comisario…
N. SULLCANI: ¿Y cómo iba yo a saberlo?
INT. 1: ¿Se identificó él como tal?
N. SULLCANI: Ambos se identificaron a la empleada que los recibió. Fue ella quien me dijo que era policía.
INT. 1: Así que usted entendió, por lo que le dijo su empleada, que estaba tratando con un policía.
N. SULLCANI: Sí, así es.
INT. 1: Hablemos ahora de la noche en la que murió Eva Gonzalvo. ¿Conocía usted a la víctima?
N. SULLCANI: Me la presentó mi marido durante aquella fiesta.
INT. 1: ¿Quién le dijo su marido que era?
N. SULLCANI: Una chica que pronto trabajaría en una de sus producciones. Actriz.
INT. 1: Su marido es productor cinematográfico, ¿verdad?
N. SULLCANI: Sí.
INT. 1: ¿Puede decirnos su nombre, para que conste en la grabación?
N. SULLCANI: Vicente Canals.
INT. 1: ¿Qué tipo de producciones realiza?
N. SULLCANI: Eróticas…
INT. 1: Bien. Así que Eva iba a participar en una de esas películas…
N. SULLCANI: Eso parece.
INT. 1: ¿Habló usted con ella?
N. SULLCANI: Crucé un par de palabras. No era más que otra paletilla en busca de fama que se había topado con el crudo mundo del artisteo.
INT. 1: Su hermano, Mauro Delucchi, también estaba en esa fiesta…
N. SULLCANI: Mi hermano iba a todas las fiestas desde que se afincó en Madrid.
INT. 1: ¿Tras la muerte de Irene Arnaiz?
N. SULLCANI: En efecto.
INT. 1: ¿Vivía con ustedes?
N. SULLCANI: No. Pero casi siempre estaba con mi marido. Formaba parte de su grupo…
INT. 1: Hábleme de ese grupo.
(Hay un silencio).
N. SULLCANI: Mi marido fundó una especie de club hace años, si es que puede llamarse así. Gente selecta, íntima; muy íntima. Un grupo cerrado que, aparte de hacer negocios, se reunía para llevar a cabo sus fantasías más depravadas… Aunque él se lo podrá explicar mejor, si quiere. Yo no sé con detalle lo que hacen ni lo que dejan de hacer. Solo sé que la muerte de esa chica tuvo que ver con ellos.
INT. 1: Vayamos por partes, señora Sullcani. Además de su marido y de su hermano, ¿quién forma parte de ese club?
N. SULLCANI: Eso no puedo decírselo. Lo siento. La gente que está dentro es gente con mucho poder…
INT. 1: Acaba de declarar que la muerte de Eva Gonzalvo está relacionada…
N. SULLCANI: Ya le he dicho que lo siento. Todo lo que he hecho hasta ahora ha sido para proteger a mi marido, pero también a toda esa gente. ¿Cree, si no, que iba a encubrir un crimen tan atroz?
INT. 1: Usted confesó al comisario Silvera y a Héctor Selman que lo hizo para librar a su hermano de otro encierro…
N. SULLCANI: En parte, les mentí. El plan me hubiese permitido hacerlo, pero no era el objetivo principal. En realidad, accedí a llevarlo a cabo…
INT. 1: Espere un momento… ¿Accedió a llevarlo a cabo? ¿Significa eso que no fue idea suya?
N. SULLCANI: ¡Por Dios, desde luego que no! Me sentí horrorizada cuando me enteré de lo que había sucedido. Lo primero que quise fue entregar a mi hermano. Ya no podía más con la situación. Estaba harta de protegerlo, y él siempre volvía a las andadas. Pero mi marido y sus amigos estaban detrás. Y si lo entregaba saldrían sus nombres. Y eso no lo pueden permitir. Nunca lo harán.
(Hay un silencio).
INT. 1: ¿Quién tramó el plan?
N. SULLCANI: No lo sé. Vicente me pidió que representara mi papel. Pero dudo que la trama la ideara él. Nunca ha sido tan inteligente como para montar algo como esto…
INT. 1: Y usted accedió para protegerlo…
N. SULLCANI: ¿Y qué podía hacer? Trató de convencerme con la excusa de que podríamos salvar a mi hermano. Por última vez. Pero, en el fondo, aunque no me hubiese convencido, tampoco tenía otra opción. Esa gente nos hubiese matado en vida…
INT. 1: Cuénteme qué sucedió aquella noche.
(Pausa).
N. SULLCANI: Nos fuimos de la discoteca a eso de las cuatro de la mañana. Vicente había quedado con el resto del grupo en casa, y yo tomé otro taxi.
INT. 1: ¿Usted no lo acompañó?
N. SULLCANI: Evidentemente, no. Una cosa es que mire hacia otro lado y otra muy distinta es que tenga que soportarlo.
INT. 1: ¿Y dónde fue usted a esas horas?
N. SULLCANI: Es una indiscreción por su parte, inspector.
INT. 1: No es curiosidad, señora Sullcani. Créame. ¿Puede responder, por favor?
N. SULLCANI: A casa de un amigo.
INT. 1: Un amigo…
N. SULLCANI: Así es.
INT. 1: Está bien. Continúe, por favor.
N. SULLCANI: Regresé a eso de las seis y media de la mañana. Todo el mundo se había ido y la casa estaba en silencio. Pero cuando me disponía a subir a la habitación, escuché ruido abajo. Allí es donde mi marido tiene montada su sala de recreo… bajé y lo encontré junto a mi hermano. Vicente estaba muy nervioso. Sobre la cama, las sábanas cubrían el cuerpo. Vi sobresalir los pies de una persona y entonces entendí que algo iba mal. Y me asusté.
INT. 1: ¿Cómo reaccionaron cuando la vieron aparecer?
N. SULLCANI: Mi marido me dijo que había sido un accidente. Cuando me enseñaron el cuerpo de la chica y vi los golpes y moratones, supe que eran obra de mi hermano.
INT. 1: ¿Lo confesó él entonces?
N. SULLCANI: No hizo falta. Aún estaba aturdido cuando llegué, como sucedía siempre al final de una de sus crisis epilépticas.
INT. 1: ¿Y qué le contaron? ¿Cómo había sucedido?
N. SULLCANI: Mauro había llevado a la chica y la habían invitado a consumir cocaína. Luego había tratado de convencerla para mantener relaciones con todos, como era habitual. Prefiero no tener que entrar en detalles, inspector.
INT. 1: No será necesario.
N. SULLCANI: Al parecer, la chica se arrepintió en ese momento de haber buscado una salida en el tipo de películas que hace mi marido, pensando que aquello que le estaban proponiendo era una especie de prueba que tenía que pasar para conseguir un papel. Pero era demasiado tarde. En realidad, no se trataba de un casting. Algunos se conformaron con violarla. Sin embargo, parece que otros se mostraron defraudados con su comportamiento, pues no querían que fuese forzado. Mi hermano se vio presionado y empezó a perder los papeles. Nunca ha llevado bien que la gente no haga lo que él quiere, y no quería quedar mal delante del resto. La chica estaba muy asustada, y su miedo se trasladó a Mauro. (Hay un silencio). Luego, parece que sufrió la crisis epiléptica.
(Silencio).
INT. 1: Dígame: ¿su hermano golpeó y asfixió a Eva Gonzalvo y nadie hizo nada para detenerlo?
N. SULLCANI: Cuando Mauro tenía una de esas… crisis, se volvía tan agresivo que cualquiera que hubiese tratado de detenerlo habría sufrido las consecuencias. Lo sé porque lo he vivido.
INT. 1: ¿Su hermano no estaba recibiendo ningún tratamiento?
N. SULLCANI: Sí. Supongo que seguía medicándose. Siempre lo ha hecho, inspector. Sin embargo, en su enfermedad, un abuso de alcohol o su mezcla con otros fármacos puede hacer que la medicación no sea efectiva. Y, últimamente, Mauro bebía demasiado.
(Pausa).
INT. 1: Cuando usted vio el cuerpo, ¿ya tenía una bala en la cabeza?
(Silencio).
N. SULLCANI: No.
INT. 1: Así que, en aquel momento, la chica estaba viva…
N. SULLCANI: No lo parecía. Y, de hecho, no he sabido que estaba viva hasta que usted me ha leído el informe. Me dijeron que teníamos que librarnos del cuerpo, pero yo estaba muy asustada. Por todo. Pero sobre todo por mi hermano. También sentía rabia. Tantos años cuidando de él y nada había cambiado; de nada había servido. Me desmoralicé, y lo único que tenía en mi cabeza era castigarlo. Acabar de una vez con aquel monstruo. Le dije a Vicente que iba a llamar a la policía. Que no lo aguantaba más. Pero me persuadió para que pensara con frialdad.
INT. 1: ¿Aludiendo al resto del grupo?
N. SULLCANI: Desde luego.
INT. 1: Y a usted le pareció razón suficiente.
N. SULLCANI: Usted no es consciente del poder que ostenta cada una de esas personas. Si lo fuese, me entendería.
INT. 1: Lo dudo. Dígame: ¿qué decidieron, entonces?
N. SULLCANI: Deshacernos del cuerpo y preparar un plan. Vicente me aseguró que echaría mano de sus contactos policiales para salir de aquella.
INT. 1: ¿Se refería al subcomisario Samuel Dávalos?
N. SULLCANI: No sé a quién se refería exactamente.
INT. 1: ¿Cómo se deshicieron del cuerpo?
N. SULLCANI: Lo metieron en el todoterreno de mi hermano y se fueron. No supe a dónde.
INT. 1: ¿Los dos?
N. SULLCANI: Sí.
INT. 1: Cuando regresaron, ¿le contaron que a la chica le habían disparado porque seguía viva?
N. SULLCANI: No.
INT. 1: ¿Tiene su marido un arma? ¿Una Beretta de nueve milímetros?
N. SULLCANI: Sí.
INT. 1: ¿Tiene licencia?
N. SULLCANI: Desde luego.
INT. 1: Así que usted no sabe quién disparó a Eva Gonzalvo de los dos…
(Silencio).
N. SULLCANI: Acabo de decírselo: ni siquiera me contaron que seguía viva.
INT. 1: ¿Fue Vicente Canals, su marido, quien le pidió a usted que participara en la puesta en escena del plan?
N. SULLCANI: Creo que ya he contestado a eso antes.
INT. 1: Y no sabe quién elaboró el plan…
N. SULLCANI: No. No lo sé.
INT. 1: ¿Puede asegurarnos que toda su participación estuvo guiada por otra u otras personas y que usted no hizo nada por cuenta propia?
N. SULLCANI: Fue mi marido en todo momento el que me dijo lo que tenía que hacer, con quién debía verme y qué tenía que decir.
INT. 1: Pero usted cree que había otra persona detrás de él que había tramado todo.
N. SULLCANI: Como le he dicho, mi marido no tiene la inteligencia para tramar algo tan elaborado.
INT. 1: ¿Cómo se siente ahora, después de todo lo que ha ocurrido, señora Sullcani?
N. SULLCANI: Me siento utilizada y engañada por mi marido, y sé que si no hubiese aceptado su imposición, ahora todo sería muy distinto… veo que no solo mi hermano volvió a ser víctima del pasado. Yo también. Y he actuado de la misma manera.
INT. 1: ¿Se sintió coaccionada?
N. SULLCANI: En parte, sí. Me sentí presionada por las circunstancias, y por el entorno de Vicente. Y creo que, finalmente, pesó también el amor hacia él. No quería que le pasase nada por culpa de mi hermano.
INT. 1: Una última pregunta: ¿tiene constancia de que el grupo del que forma parte el señor Canals esté involucrado en actividades delictivas como el proxenetismo?
N. SULLCANI: No lo sé. Ya no podría poner la mano en el fuego por nada ni por nadie…