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TRANSCRIPCIÓN DEL SEGUNDO INTERROGATORIO A SAMUEL DÁVALOS, subcomisario del Cuerpo Superior de Policía, durante la investigación del caso por el asesinato de Eva Gonzalvo.

 

FECHA: 9 de octubre de 1985.

 

INT. 2: Para que conste: el objeto de este interrogatorio es modificar la primera declaración del día 6 de octubre del presente año, tomada al subcomisario de policía Samuel Dávalos, a petición expresa de este. Señor Dávalos, ¿por qué ha tomado esta decisión?

S. DÁVALOS: Por consejo de mi abogado.

INT. 2: ¿Considera que su primera versión sobre los hechos que se investigan no fue fidedigna?

S. DÁVALOS: En ese momento estaba confuso por el viaje y los calmantes que me habían suministrado.

INT. 2: ¿Y ahora se encuentra en plenas facultades?

S. DÁVALOS: Sí.

INT. 2: Ha sido bien aconsejado, desde luego. Es usted consciente de que colaborando le irá mejor, ¿cierto?

S. DÁVALOS: Creo que es innegable la denuncia que pesa sobre mí. Y no quiero que nadie aproveche la situación para cargarme más responsabilidad de la que he tenido. Contestaré a todas las preguntas, siempre y cuando conozca las respuestas. Quiero que quede clara mi intención de colaborar en la resolución del asesinato de Eva Gonzalvo.

INT. 2: Queda clara. Empecemos. Azagra, cuando quiera.

INT. 1: ¿Se ratifica en la versión que dio en el primer interrogatorio sobre la manera en la que contactaron con usted para que se hiciera con los servicios de un detective privado de confianza?

S. DÁVALOS: No.

INT. 1: ¿Cómo fue, entonces?

S. DÁVALOS: Noelia Sullcani se puso en contacto conmigo directamente. No hubo intermediarios.

INT. 1: ¿Qué día se puso en contacto con usted?

S. DÁVALOS: No recuerdo exactamente. El 22 o el 23 de septiembre.

INT. 1: La muerte de Eva Gonzalvo se produjo el 18 de septiembre, cinco días antes de esa fecha. ¿Sabía usted entonces algo de aquel crimen?

S. DÁVALOS: No. No sabía nada.

INT. 1: ¿Le comentó la señora Sullcani cuál era el motivo por el que necesitaba un detective de confianza?

S. DÁVALOS: Me dijo que estaban metidos en un lío muy gordo, pero no entró en detalles.

INT. 1: Metidos ¿quiénes?

S. DÁVALOS: No lo sé.

INT. 1: Pero usted entendió que el asunto era delicado y que afectaba a varias personas, además de a la señora Sullcani.

S. DÁVALOS: Sí. Eso fue lo que entendí.

INT. 1: Y, conociendo esos ambientes, ¿no puede especular sobre quiénes podrían ser esas personas?

S. DÁVALOS: No. Hay mucha gente alrededor de esa familia. Mucha gente de confianza.

INT. 2: ¿Cuál es su relación con la señora Sullcani?

S. DÁVALOS: Somos amigos.

INT. 2: ¿Muy amigos?

S. DÁVALOS: Amigos.

INT. 2: ¿Le ha pedido algún otro favor desde que se conocen, aprovechando su calidad de policía?

S. DÁVALOS: Los amigos se hacen favores…, pero ninguno que tuviera que ver con mi cargo.

INT. 2: ¿Hace cuánto tiempo que se conocen?

S. DÁVALOS: Unos años. No lo sé. Cinco o seis. Pero con quien he tenido más relación es con su marido.

INT. 2: Gracias. Puede continuar, Azagra.

INT. 1: ¿Intuyó o llegó a sospechar en algún momento que pudiera haber un crimen de por medio?

S. DÁVALOS: No. Tanto como un crimen…, no.

INT. 1: ¿Alguna otra vez se había dado una situación similar?

S. DÁVALOS: No que yo haya visto en estos años, al menos entre la gente que conozco.

INT. 1: ¿Mantiene que el día 23 se tomó unas copas con Germán Silvera y le propuso que se hiciera cargo del caso?

S. DÁVALOS: Desde luego.

INT. 1: ¿No le produjo curiosidad saber de qué iba todo aquello?

S. DÁVALOS: Por supuesto. Pero con esta gente es mejor ser discreto, y yo no quería defraudar a Noelia ni a su marido.

INT. 1: Pero el comisario Silvera lo mantuvo informado…

S. DÁVALOS: Más o menos.

INT. 1: La señora Sullcani se hizo pasar por otra mujer cuando se entrevistó con Selman. ¿Se lo contaron a usted?

S. DÁVALOS: Sí.

INT. 1: ¿Y le encontró algún sentido a por qué había actuado así?

S. DÁVALOS: No. Lo cierto es que me resultó muy extraño. Por eso decidí mantenerme con los ojos bien abiertos, a la espera de ver por dónde iban los tiros.

INT. 1: Hasta el día en que Silvera y usted se tomaron el aperitivo en la ronda de Toledo, ¿cierto?

S. DÁVALOS: Cierto. Aquel día entendí que las cosas no iban bien. Germán me comentó que Noelia le había pedido a Héctor que dejara el caso. Quería que se lo pasara a la policía. Y Héctor había decidido continuar por libre.

INT. 1: ¿Por qué trató de disuadirlo?

S. DÁVALOS: Porque yo he visto cómo se las gasta esa gente. Y conocía un caso similar con otro detective tiempo atrás. Pero, lo confieso, sobre todo me importaba mi reputación. Si Héctor actuaba por su cuenta, ellos me culparían a mí por haberles recomendado a un tipo que les iba a dar problemas.

INT. 1: ¿Qué pensó cuando Silvera le dijo que Selman sería difícil de convencer?

S. DÁVALOS: Pensé que llevaba razón. Por lo poco que lo conozco, sé que ese tío es muy terco.

INT. 1: Y tomó usted cartas en el asunto…

S. DÁVALOS: Me puse en contacto con Noelia y la puse al corriente.

INT. 1: ¿Y ella cómo reaccionó?

S. DÁVALOS: Se cabreó. Se cabreó mucho.