Fotos 6, 7, 8
En un sobre de papel traslúcido hay tres fotos muy parecidas. En las tres se ve a Blanca. En la primera está sentada en un sillón y tiene en sus brazos un bebé de pocas semanas, a juzgar por su tamaño, envuelto en largos paños bordados llenos de encajes. Blanca abraza al bebé como si fuera un pájaro que pudiera echarse a volar de un momento a otro y mira arrobada la carita redonda de ojos cerrados y pelusa rubia. Es aún muy joven pero lleva el pelo en un recogido tipo banana para parecer mayor. También su vestido —lo poco que se ve de él— es discreto, oscuro, quizás azul marino porque el hilo de perlas destaca mucho sobre el fondo, y no puede ser negro ya que presentar al primer hijo es una ocasión de gozo. El fondo es neutro; podría haber sido tomada en cualquier parte.
En la segunda, Blanca está embarazada de muchos meses. Su enorme vientre queda apenas disimulado por un vestido amplio pero, al contrario de lo que se solía hacer en la época, parece que ha querido mostrarlo a la cámara, orgullosa del bebé que está a punto de llegar. Su expresión es curiosa; en ella se mezclan el orgullo y la felicidad que asociamos con la llegada de un bebé con otro tipo de emociones menos habituales: una especie de arrogancia que se muestra en las manos colocadas sobre la barriga hinchada y un algo oscuro en la mirada que podría ser miedo, o conciencia de culpa, como si hubiera hecho algo malo pero hubiera decidido aceptarlo y enfrentarse a las consecuencias, como si en vez de ser una mujer casada, ya madre de una niña, fuera una primeriza, sorprendida aún por la maternidad, o una muchacha soltera que de todas formas ha decidido tenerlo y quiere dejar claro que no se arrepiente.
En la tercera, Blanca vuelve a estar embarazada. Han debido de pasar unos cuantos años porque detrás de ella, al fondo, algo desenfocados, se ve a los dos niños anteriores sentados en la alfombra jugando con unos cromos o estampas. La mayor tiene el pelo ondulado, tan rubio que casi parece blanco, y tendrá unos cuatro o cinco años; el segundo es moreno, con pelo rizado y andará sobre los dos. Blanca lleva la melena más corta y con más volumen y parece serena, mejor establecida en su papel de madre. Se la ve contenta, sentada en una silla de hierro en la terraza mientras los niños juegan dentro. Ya tiene una niña y un niño. Quizá piensa que tiene que disfrutar de este embarazo porque puede ser el último.
Al dorso de las fotografías se lee, respectivamente: «Alicia, Goyito, Helena». Y las fechas.