[1] GRATIO, 1, llama a las técnicas cinegéticas «artes que alegran a los cazadores». <<
[2] Al tiempo que el poeta expone su intención no épica, parece haber aquí un reflejo, a la inversa, de la inseguridad general de los campos en la difícil época que le tocó vivir. <<
[3] Las musas, habitantes del monte Helicón en Beocia (Aonia), estimulan al poeta, así como Apolo, al que está consagrada la fuente Castalia en el Parnaso. — Al hablar de «nuevas copas» parece que Nemesiano se refiere a que aborda un tipo de poesía nuevo para él. <<
[4] Es esto pura imitación literaria (por ejemplo, de LUCRECIO, I 924-928), pues el arte cinegética es tema ya tratado en Roma por Gratio. <<
[5] Dentro de la indeterminación que reina en la Antigüedad a propósito de las atribuciones de las musas, a Calíope se le asigna la poesía épica, y a ello parece aludir aquí el poeta, por ser ya un género bien cultivado entre los romanos. <<
[6] Níobe, tan soberbia como su padre Tántalo y madre de siete varones y siete hembras habidos en su matrimonio con Anfión, rey de Tebas, prohibió a las tebanas que adoraran a Latona, madre de Apolo y Ártemis, por considerarse ella superior en dignidad, dada su condición de nieta y nuera de Júpiter. Los dioses hermanos vengaron la ofensa inferida a su madre matando sucesivamente con sus flechas a los catorce hijos de Níobe, con lo que ésta ya no pudo jactarse de su descendencia, muy superior en número a la de Latona, y terminó metamorfoseada en roca de la que fluyen perpetuas lágrimas (OVIDIO, Metam. VI 148-312). <<
[7] Véase n. 56 a las Bucólicas de Nemesiano. <<
[8] Alusión a la muerte de Penteo (véase n. 55 a las Bucólicas de Nemesiano). <<
[9] Los hijos de Antíope, Anfión y Zeto, habidos por ésta de su unión con Júpiter, vengaron los malos tratos inferidos a su madre por Lico, rey de Tebas, y su esposa Dirce, atando a ésta a los cuernos de un toro, que la despedazó. <<
[10] Enómao, rey de Pisa (Élide), a fin de no conceder la mano de su hermosísima hija Hipodamía, ponía como condición a los numerosos pretendientes que lo vencieran en una larga carrera de carros, competición que el rey ganaba indefectiblemente y que suponía para el derrotado la muerte. Fue Pélope quien, mediante la traición del auriga de Enómao, consiguió la victoria. <<
[11] Habiendo huido Dánao de Egipto por temor a sus cincuenta sobrinos, los Egíptidas, y siendo ya rey de Argos, accedió aparentemente a que éstos se casaran con sus cincuenta hijas, las Danaides; pero les ordenó que la noche de bodas dieran muerte a sus maridos, lo que todas cumplieron excepto Hiperm(n)estra. <<
[12] Biblis concibió un amor incestuoso por su hermano gemelo Cauno, al que persiguió por Caria y Licia, terminando convertida en fuente (OVIDIO, Metam. IX 454-665). <<
[13] Mirra, hija de Cíniras, rey de Chipre, enamorada de su padre, llegó mediante engaño a consumar su amor. Al descubrir aquel la impostura intentó matarla a espada, pero Mirra huyó hasta la tierra de los sabeos (Arabia), donde es transformada en el árbol de la mirra, de cuya corteza saldrá, como fruto del incestuoso amor, Adonis (OVIDIO, Metam. X 311-514). <<
[14] Cadmo, al término de su vida, fue transformado en serpiente, lo que le había sido profetizado cuando mató a la serpiente hija de Marte (OVIDIO, Metam. IV 563-603). <<
[15] Para evitar los celos de Juno, Júpiter convirtió inútilmente a su amante lo en una vaca, pues se vio obligado a regalarla a su esposa ante la insistencia de ésta. La diosa, sabedora del engaño, confió su custodia a la implacable vigilancia de Argos Panoptes, monstruo con el cuerpo lleno de ojos con los que, tras su muerte a manos de Mercurio, Juno adornó la cola del pavo real (OVIDIO, Metam. I 583-723). <<
[16] Dentro de las muchas variantes que conoce el mito de las hermanas Procne y Filomela, Nemesiano hace a Filomela esposa (y no cuñada) de Tereo, rey de Tracia, quien habría violado a su cuñada Procne; en venganza, aquélla mató a su propio hijo Itis para que sirviera de manjar a su esposo, que, al advertir el crimen, salió en persecución de ambas hermanas con intención de matarlas; pero éstas fueron convertidas en ruiseñor y golondrina, en tanto que el propio Tereo se transformaba en abubilla (cf. OVIDIO, Metam. VI 424-674). <<
[17] Hijo del Sol, Faetonte, al conocer su origen, pide a su padre que le deje conducir su cuadriga. No pudiendo dominar la fogosidad de los caballos del Sol, se sale de la ruta habitual, amenazando abrasar cielo y tierra, por lo que Júpiter se ve obligado a fulminarlo, cayendo Faetonte en el río Erídano, identificado generalmente con el Po. Es llorado por sus hermanas las Helíades, que se transforman en álamos y sus lágrimas en gotas de ámbar, y por su amigo Cieno, rey de Liguria, cuyos cabellos se metamorfosean en blancas plumas y él mismo en cisne (OVIDIO, Metam. II 19-380). <<
[18] Los descendientes de Tántalo, sobre todo sus nietos Atreo y Tiestes y sus bisnietos Agamenón y Menelao, son célebres por los crímenes y desgracias en que se vieron envueltos. Recuerda el poeta, en particular, el odio existente entre Atreo y Tiestes en su disputa por el trono de Micenas, que culminó en el banquete que el primero ofreció al segundo, sirviéndole a éste como manjar a sus hijos asesinados. El Sol (Titán) retrocedió horrorizado. <<
[19] En venganza por haber sido repudiada por Jasón para casarse con Glauce, Medea, hija del rey de Cólquide, regaló a su rival un peplo y una corona que ardieron al ponérselos. <<
[20] Cuando Minos asediaba Mégara, Escila, hija de Niso, rey de la ciudad, enamorada de aquél le cortó a su padre un cabello de púrpura que tenía entre sus canas y que era la garantía de su reino, no siendo luego recompensada su traición (OVIDIO, Metam. VIII 1-151). <<
[21] Hechicera como Medea, de la que es tía, ejerce sus artes sobre los compañeros de Ulises, a los que transforma en animales (HOMERO, Odisea X 133-574). <<
[22] Antígona, contra la orden expresa de Creonte, rinde honras fúnebres a su hermano Polinices, muerto en el asedio a Tebas. <<
[23] En estos versos que siguen a la exposición del tema del poema y preceden a la dedicatoria alude Nemesiano a su obra anterior, de menores vuelos, que debe de ser las Bucólicas, así como en los versos siguientes proyecta un poema épico, que no consta que llegara a escribir. El paralelismo con las tres obras de Virgilio es claro, siendo en este caso la Cinegética, por su carácter de poema didáctico, la obra correspondiente a las Geórgicas virgilianas. También se percibe aquí una ilusión del poeta por salir literariamente de su patria chica y llegar a Roma, pues, si bien para navegar de Cartago a la capital del Imperio se necesita el Noto, viento del Sur, es claro que la referencia a las tempestades del Adriático es puramente literaria. <<
[24] Para el valor cronológico de estos versos, véase, Introducción, págs. 145 y 149. Los ríos aquí citados simbolizan, respectivamente, las fronteras septentrional, oriental, occidental (el Arar es el Saona) y meridional del Imperio. <<
[25] No hay constancia histórica de que Carino haya guerreado en Germania y Britania, si bien tanto él como su padre y su hermano llevaron, entre otros, los títulos de Germánico y Britanico. Los éxitos atribuidos a Numeriano pertenecen en rigor a Caro, su padre, que conquistó Ctesifonte, en Persia. La referencia a Babilonia, para la que no hay datos históricos y deshabitada ya, al parecer, en el s. I, debe de ser puramente literaria. <<
[26] No puede menos de verse aquí una alusión al carácter decisorio de las legiones en la elección de emperador en la llamada «anarquía militar» del s. III, cuyo ciclo pronto va a ser cerrado por obra de Diocleciano. <<
[27] Se trata, en este último caso, de una enseña de origen bárbaro que se introduce, en el s. III, en el ejército romano como insignia de cohorte. <<
[28] La invocación a la hija de Latona, la diosa de la caza, Diana (o Febe, lo mismo que su hermano Apolo es llamado también Febo), la hace el poeta casi al final del largo proemio, en tanto que en Gratio abre el poema. <<
[29] Dríades y náyades aparecen también juntas en Buc. II 20-21 y en CALPURNIO, II 14 (véase n. 30 a su traducción). El poeta utiliza aquí, en tercer lugar, el nombre genérico de ninfas para referirse a las de las fuentes, distinguiéndolas así de las náyades (véase, en cambio, GRATIO, 17-18). Las oréades aparecen, igualmente, en CALPURNIO, IV 136 (véase n. 110 a su traducción). Aunque sin genealogía. Eco es una ninfa con personalidad muy definida (véase OVIDIO, Metam. III 356-401), que destaca frente al carácter gregario que tienen las acompañantes de Diana. <<
[30] Aunque esta condena, indirecta ciertamente, de pleitos, avatares políticos, guerras y ambición de riquezas conseguidas con el comercio marítimo no deja de ser tradicional, para los lectores de Nemesiano debía de tener actualidad lo referente a las revueltas civiles y a la guerra en general (véase n. 26). <<
[31] Igualmente GRATIO, 150-151, considera primordial el cuidado de los perros. <<
[32] También JENOFONTE, Cineg. VII 1, señala, por su parte, el invierno como la mejor época para cubrir a las perras, a fin de que las crías nazcan en primavera. — Según la tradición (OVIDIO, Fastos I 39-44), a partir del reinado de Numa Pompilio el año dejó de tener diez meses y de empezar en marzo, dando el dios Jano su nombre al mes de enero (Ianuarius) y pasando el año a ser de doce meses. <<
[33] Ambas razas, que solían cruzarse, vuelven a ser citadas conjuntamente en los vv. 224-225 (cf., también, para los lacedemonios, GRATIO 212, y para los molosos, ID. 181 y 197, y n. 59 a su traducción). <<
[34] Cf. la descripción del metagonte ideal, en GRATIO, 269-278. <<
[35] Similares consejos, en GRATIO 263-265, pero Nemesiano insistirá, a continuación, en que haya una diferencia de edad entre el macho y la hembra. <<
[36] Cf. GRATIO, 288-289. <<
[37] Para Lucífero, véase n. 150 a la traducción de Calpurnio. Podría también traducirse «el resplandor de la luz», referido al sol. <<
[38] Cf. GRATIO, 298-299. <<
[39] El epíteto conviene estrictamente al coágulo de la leche y no al suero. Ambos son ricos en sustancias alimenticias. <<
[40] El poeta dice Ceres empleando una bien conocida metonimia. Por VARRÓN, Economía rural II 9, 10, puede deducirse que se trata de pan de cebada o «pella». <<
[41] El comienzo del verano coincidía con la entrada del sol en el signo de Cáncer. <<
[42] Si se acepta la lectura de los códices: pandere «abrir», en vez de la conjetura mandere «morder», habría que traducir esta frase: «o abrir, astillándolos, los batientes de las puertas». <<
[43] Véase n. 40. <<
[44] JENOFONTE, Cineg. VII 6, aconseja, por el contrario, una edad más temprana: ocho meses para las hembras y diez para los machos. <<
[45] Atenea, que pasaba por haber introducido el olivo en el Ática para ganarse el favor de sus habitantes, es llamada Tritónide por haber nacido junto al río Tritón o ser, según otra versión, hija de la laguna homónima en el norte de África. — El remedio que aconseja aquí el poeta es una mezcla de aceite con vinagre o agraz. <<
[46] GRATIO 408-426, que se extiende a propósito de los remedios para la sarna, no cita esto último. <<
[47] Se asociaban con frecuencia las enfermedades a la alteración del aire y los astros (cf. GRATIO, 375), identificada aquí con un eclipse de sol. La última oración podría también traducirse: «y saca la pálida cabeza fuera de su órbita atónita». <<
[48] La entrada del sol en la constelación de Leo coincidía con la época de mayor calor (en tiempos de Hiparco, s. II a. C., hacia el 23 de julio). <<
[49] Sobre las numerosas aplicaciones medicinales del castóreo, cf. PLINIO, Hist. Nat. XXXII 26-31. <<
[50] Cf. GRATIO, 383-407. Nemesiano ha invertido el orden, tratando antes de la sarna, además de aconsejar un remedio distinto para la rabia; pero hay una coincidencia genérica en las causas de las enfermedades, que ambos poetas toman de la tradición, particularmente de LUCRECIO, VI 1090-1137. <<
[51] Cf. v. 107. <<
[52] Cf. GRATIO, 174-181. <<
[53] No es posible precisar si el poeta se refiere a Hispania o a la Iberia asiática, la actual Georgia. <<
[54] No se ha conservado esa parte, si es que el poeta la escribió. <<
[55] Cf. GRATIO, 501-504. <<
[56] Para esta descripción, cf. VIRGILIO, Geórg. III 79-85. <<
[57] Esta manera de referirse a la mítica columna de Hércules situada en Hispania (el Peñón de Gibraltar) supone que el autor escribe desde África. <<
[58] Cf. GRATIO, 513-517, mucho más parco al hablar de los caballos hispanos. Cf., también, OPIANO, Cineg. 278-288, que alaba su rapidez, pero censura su escasa resistencia. <<
[59] Pueblo del norte de África, vecino de los mauritanos. <<
[60] Al carecer de riendas, se le gobernaba con una especie de lazo corredizo a modo de collera. Por otra parte, el que el poeta use sin transición el singular revela que no hace distinción entre los dos caballos africanos que acaba de citar. <<
[61] AUSONIO, Acc. de gracias al emper. Graciano XIV 65, hace referencia a este verso al expresar su admiración por el poeta, al que nombra así indirectamente. <<
[62] Esta comparación está inspirada en VIRGILIO, Eneida I 124-127, y Geórg. III 196-201 (aquí Bóreas se ha latinizado en Aquilón). Bóreas, hijo de Astreo y la Aurora, es el viento del Norte, que se caracteriza en la realidad y en el mito por su violencia y que, para los griegos, soplaba lógicamente de Tracia. <<
[63] Cf. GRATIO, 517-522, para los caballos africanos. <<
[64] VEGECIO, Mulomed. I 22, precisa que la sangría se hace en la cerviz del animal para evitar una mezcla de la sangre vieja y la nueva. <<
[65] Para las diferencias entre las tres clases de redes, véanse nn. 16 y 17 a la traducción de Gratio, y los dibujos en la pág. 147 de la edición de VOLPILHAC, base de esta traducción. <<
[66] Puede también entenderse que las medidas afectan, igualmente, al espesor de la cuerda de lino con que se fabrican las redes, y no sólo a las mallas. <<
[67] Entiéndase: veloces, pues no se trata de la caza de pájaros. <<
[68] Cf. GRATIO, 75-88. <<