Presentación
La ciencia ficción es, probablemente, la literatura que mejor define nuestro presente cambiante. No en vano, desde la extrapolación y la metáfora del futuro, es la narrativa que más se preocupa acerca de los problemas, desafíos y oportunidades que brinda nuestra sociedad actual y venidera, y su propósito no es otro que analizar una realidad en continuo cambio.
Al margen de su etiqueta comercial, que algunos estudiosos tachan de incorrecta (en puridad, el término anglosajón science fiction debería haberse traducido como ficción científica), cabe señalar que esta temática comprende no solo narraciones basadas en aspectos científicos y/o tecnológicos sino también, y sobre todo, aquellas que afectan directamente a las relaciones humanas y los conflictos sociales, como no podía ser de otra manera tratándose de un género literario.
En el último cuarto de siglo se ha dado un paso de gigante en cuanto a su normalización respecto a los lectores, publicaciones, editoriales, prensa y crítica académica. Hoy día la ciencia ficción impregna todos los órdenes de nuestra vida y es perfectamente natural mantener una conversación formada sobre avances futuros en ingeniería genética, clonación, implantes cibernéticos, criogenia, ciberespacio, inteligencia artificial, revolución informática, viajes espaciales y en el tiempo, futuro de la humanidad y del planeta Tierra e, incluso, sobre un posible contacto con una inteligencia extraterrestre, temas que hasta hace poco eran terreno exclusivo de científicos y aficionados a las publicaciones especializadas. La ciencia ficción es, pues, una herramienta magnífica para especular acerca de nuestra relación con el mundo y, en particular, con los avances científicos, y ofrece una gran oportunidad para conocernos mejor como seres humanos.
Pese a todo, es curiosa la imagen icónica que arrastra el género para un amplio imaginario colectivo, que tiende a asociar ciencia ficción con naves espaciales batallando en el espacio, pistolas de rayos desintegradores, malévolos alienígenas que invaden nuestro planeta y fornidos héroes al rescate de bellas damiselas en apuros; una situación que no suele ocurrir en otros géneros como el policíaco, el western o la novela histórica, que se recuerdan siempre por sus mejores títulos. Ciertamente, este tipo de obras siguen formando parte del acervo del género, y a ello sin duda ha contribuido de manera notable el séptimo arte con sus —en general— carísimos efectos especiales y pésimos guiones, pero esa imagen trasnochada, ingenua, ridícula, escapista y literariamente intrascendente está quedando afortunadamente atrás, arrinconada en el baúl de los recuerdos por obras excelentes escritas por grandes narradores actuales de prestigio.
Así, al margen de que porten o no una etiqueta genérica, podemos encontrar ciencia ficción literaria de calidad en libros como La carretera de Cormac McCarthy (novela sobre la paternidad enmarcada en un entorno postapocalíptico, ganadora del premio Pulitzer en 2007), La conjura contra América de Philip Roth (ejercicio de historia alternativa en la que el premio Príncipe de Asturias de las Letras fabula en torno al ascenso del fascismo en la América previa a la Segunda Guerra Mundial), El cuento de la criada de Margaret Atwood (en la que la también premio Príncipe de Asturias de las Letras imagina un estado totalitario, puritano y opresor, en el que se instrumentaliza el papel de la mujer), El sindicato de policía yiddish de Michael Chabon (una trama detectivesca ambientada en un mundo alternativo donde el estado de Israel nunca existió y la diáspora judía se concentra en una ciudad remota de Alaska), La mujer del viajero del tiempo de Audrey Niffenegger (una excelente historia romántica sobre viajes en el tiempo), Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro (obra distópica que plantea con inusitada sensibilidad el uso terapéutico generalizado de clones humanos), La chica mecánica de Paolo Bacigalupi (un relato realista que destapa el uso perverso de la ingeniería genética al servicio de los grandes intereses económicos de las corporaciones multinacionales). o El mapa del tiempo de Félix J. Palma (una encantadora trama victoriana que homenajea las grandes novelas clásicas de H.G. Wells, y que mereció el premio Ateneo de Sevilla en 2008), primera parte de una trilogía cuya segunda entrega es El mapa del cielo (2012) y cuya culminación se espera con verdadera pasión.
Pero la ciencia ficción no está formada únicamente por novelas. De hecho, la narrativa breve ha sido uno de los espacios donde más y mejor se ha desarrollado el género a lo largo de toda su historia. Relatos y novelas cortas que exploran ideas originales e intelectualmente provocadoras, que plantean probables situaciones de conflicto y nuevos cursos de acción para la humanidad o un grupo determinado de personas, y que suelen responder al condicional contrafáctico: «¿Qué habría pasado si…?».
Podemos citar multitud de relatos memorables: antologías emblemáticas como Crónicas marcianas de Ray Bradbury, Visiones Peligrosas de Harlan Ellison, Mirrorshades de Bruce Sterling, Axiomático de Greg Egan o La historia de tu vida de Ted Chiang; cuentos brillantes de verdaderos especialistas como J.G. Ballard, Philip K. Dick, George R.R. Martin, Ursula K. Le Guin, Theodore Sturgeon, Roger Zelazny, Alfred Bester, James Tiptree, Jr., William Gibson, Arthur C. Clarke, Cordwainer Smith, Connie Willis, Vernor Vinge… y, por supuesto, autores españoles como Juan Miguel Aguilera y Javier Redal, Rafael Marín, Elia Barceló, César Mallorquí, Rodolfo Martínez, Javier Negrete, Félix J. Palma, León Arsenal, Eduardo Vaquerizo, Ramón Muñoz, y un largo etcétera; cuentos ampliados posteriormente al mucho más comercial formato de novela («El juego de Ender» de Orson Scott Card); relatos publicados de forma independiente, reunidos luego para formar una única obra (Fundación de Isaac Asimov, Dune de Frank Herbert); y hasta largometrajes basados en relatos (2001. Una odisea en el espacio de Stanley Kubrick está basado en el cuento «El centinela» del citado Clarke).
La presente antología surge como un intento por dar a conocer a un público amplio la mejor literatura de ciencia ficción que se escribe hoy día en formato breve, y fomentar al mismo tiempo la producción de obras escritas originalmente en español. Traducciones y textos autóctonos publicados en igualdad de condiciones en cuanto a espacio y nivel de exigencia especulativo y literario. Un proyecto ilusionante conformado por un equipo humano de auténticos profesionales, entre traductores especializados en narrativa de ciencia ficción, colaboradores a la búsqueda de material extranjero, ilustrador y coordinador/seleccionador.
Tras la excelente acogida dispensada al primer volumen publicado por la pequeña editorial Sportula, Terra Nova inicia ahora su andadura en el sello Fantascy. Un libro compuesto por once narraciones cortas, seis de ellas traducidas del inglés y seleccionadas de entre más de un centenar de relatos publicados en los últimos años. El objetivo es indudablemente ambicioso: incluir solo lo mejor de entre lo mejor, aquellas historias más cercanas a las preocupaciones e inquietudes del ciudadano medio y con referentes socioculturales próximos. Naturalmente, muchos relatos espléndidos han quedado en el camino, pero esperamos recuperarlos en próximos volúmenes.
Afortunadamente, aunque mayoritaria, la mejor ciencia ficción que se escribe hoy día no procede exclusivamente de Estados Unidos, ni siquiera de países anglosajones, sino de todas las culturas del mundo, países otrora remotos como Australia, China o Finlandia, y esperemos que muy pronto también se exporte de España y Latinoamérica. Sirva de ejemplo la presente antología, que de los ocho escritores extranjeros incluidos solo uno es natural de Estados Unidos, aunque bien es cierto que la mayoría escribe directamente en inglés, una colonización cultural que esperamos sea pronto contrarrestada por la buena narrativa en español y otras culturas emergentes.
Estoy seguro de que las historias que aquí les presentamos, sorprendentes, terribles y maravillosas, escritas por las mejores firmas del momento y en gran parte galardonadas y/o finalistas de los más prestigiosos premios internacionales, suscitarán su atención e interés. Están narradas de una forma engañosamente sencilla, que no oculta su gran riqueza de matices, emotividad y profundidad humana; una narrativa accesible para cualquier lector que fomenta el pensamiento crítico y se sustancia en tramas que denuncian el totalitarismo, la dominación de la mujer y el desprecio por los derechos humanos, junto a sobrecogedores testimonios de guerra, perturbadoras fantasías políticas, inusuales historias de amor, comprometidas propuestas éticas y poéticas, apologías de la belleza y la música. Ahora depende de ustedes, los lectores, que este apasionante proyecto que es Terra Nova sea acogido con éxito y tenga una pronta continuidad. Per aspera ad astra.
MARIANO VILLARREAL