Por otro lado, como afirma el historiador colombiano Sáenz Rovner79 el tráfico de narcóticos a través de Cuba (donde el consumo era mínimo) era una actividad reservada a grupos reducidos de criminales de origen principalmente europeo —no a la mafia italoamericana—, ya que las ganancias eran menores que las reportadas por el juego que era una actividad legal, razón por la cual quien podía dedicarse a los casinos no se mezclaba en negocios ilegales que pusieran en peligro la «gallina de los huevos de oro». Según explica Sáenz Rovner:
Como lo demuestran los documentos de las archivos cubanos y norteamericanos, la mafia concentró sus negocios en Cuba principalmente en los casinos y la industria turística, no como el escritor cubano Enrique Cirules ha afirmado, en el tráfico de drogas.80
Como se ha explicado, el Banco Atlántico fue inspeccionado en tres ocasiones —una vez al año, que era lo establecido por la ley para cualquier entidad bancaria— y nunca fue sancionado o intervenido por manejos turbios. Quien, como Enrique Cirules, desconfíe de la calidad u honestidad de esas inspecciones debiera proveer alguna explicación al hecho de que el Trust Company of Cuba —reconocido como una de las entidades bancarias más eficaces y poderosas de todo el mundo en aquel momento— adquiriese el Banco Atlántico, después de someterlo —como corresponde antes de una adquisición— a detallado escrutinio.
Una observación de un inspector bancario, sobre la necesidad de «vigilar de cerca»