Lavar dinero —como explicaron a este autor tres grandes especialistas en la mafia, Lacey, Deitche y Sáenz— significa borrar el origen ilegal del capital. Al ser el juego una actividad legal y pública en la Cuba pre revolucionaria no había necesidad alguna de «lavar» su origen.
Tampoco necesitaban del Banco Atlántico de Barletta para transferirlo, ya que Amleto Battisti tenía su propio banco