Warrack cita otro ejemplo de los principios de Alexander en acción, esta vez en una clase de canto. Tasker les explicó a los alumnos que se trataba, sobre todo, de una clase de audición. Empezó cantando una melodía sencilla mientras los niños practicaban la inhibición e instrucción. Luego les pidió que se adelantaran y le cantaran la melodía cuando se sintieran lo suficientemente seguros. Durante las dos primeras clases, no lo hizo nadie. En la tercera, uno de los alumnos se alzó y cantó la melodía sin esfuerzo;pronto fue seguido por varios otros. No se utilizaron recompensas externas, y los niños que no se sentían preparados para cantar no fueron presionados en modo alguno. «Al terminar el curso, los niños cantaban alegremente varias canciones al unísono, con perfecta entonación...»
Joyce Roberts, por derecho propio excelente profesora de Alexander, hizo los siguientes comentarios tras observar la clase de Tasker:
La técnica de Alexander se aplicaba a... estar sentado, hablar, levantarse para realizar una tarea ordinaria. Los alumnos eran de todas las edades a partir de los cinco años, y muchos de ellos sufrían graves problemas de incapacidad, pero la concentración, el control y la conciencia que manifestaban resultaba imponente. Todos los alumnos eran capaces, cuando así se les requería, de detener la desastrosa reacción inmediata a un estímulo, pensar en un «medio por el cual», esperar hasta formarse una imagen mental perfectamente clara de lo que había que hacer y a continuación, con tranquila confianza, dejar que sucediera. Los espectadores podían entonces tener un atisbo de lo que aquel individuo era capaz, de qué potencialidades encerraba, esperando ser liberadas y desarrolladas.