Al tratar de solucionar su problema con la voz, Alexander descubrió que no podía llegar muy lejos mediante la «intervención cortical directa» ni manipulando los detalles del reflejo (es decir, intentando «poner» la cabeza hacia delante y arriba). En cambio, tuvo que refinar su capacidad de opción a fin de que el «puedes actuar» dirigido al mecanismo reflejo que permite adoptar plenamente la posición erguida fuera eficaz.
Dewey comprendió todo el significado de este descubrimiento cuando escribió:
Este descubrimiento corrige el concepto ordinario del reflejo condicionado. Tal y como suele entenderse, este último convierte al individuo en una marioneta pasiva sometida a manipulaciones externas. El descubrimiento de un control central que condiciona todas las demás reacciones somete al factor condicionante a una instrucción consciente y permite que el individuo tome posesión de su propio potencial por medio de sus actividades coordinadas.