El propio Magnus estableció la comparación con el comportamiento humano, subrayando la importancia de los reflejos de corrección para asegurar el retorno a un estado equilibrado de reposo. «De esta manera», indicó, «todos los sentidos del cuerpo recobran su relación precisa con el mundo exterior». Vemos, pues, que las investigaciones de Magnus proponen otra manera de comprender el mal uso —en términos de interferencia con el retorno reflejo a un estado equilibrado de reposo— y sugieren que la técnica Alexander puede entenderse como un medio para liberarnos delas interferencias del hábito en nuestros propios reflejos «de corrección».
Uno de los objetivos de una clase de técnica Alexander es dar al alumno la experiencia de un funcionamiento equilibrado del Control Primario, no como un finen sí mismo, sino como una preparación para la acción. Sé, por mi propia experiencia, que cuando este Uso equilibrado se mantiene en el movimiento, la calidad de la acción cambia. El movimiento se hace más ligero y fácil, la respiración se vuelve más rítmica y los estímulos internos (propioceptivos) se perciben al mismo tiempo que los estímulos externos (perceptivos), creando una experiencia integrada del medio ambiente. En otras palabras, se obtiene una mejor sensación de dónde está uno (y, aveces, incluso de quién es uno).
Frank Jones ha obtenido pruebas experimentales que confirman estas aseveraciones. Utilizando fotografía de imagen múltiple, técnicas electromiográficas, fotografías de rayos X y otros recursos, ha demostrado que la modificación del equilibrio de la cabeza que se logra con la aplicación de la técnica Alexander favorece lo que él denomina el «sistema antigravitatorio» humano. Este sistema, compuesto por la columna vertebral, tejido conjuntivo y músculos especializados, y que sirve en efecto para mantener erguidas a las personas, es esencial para la vida y funciona durante todo el tiempo con distintos grados de eficiencia.
La técnica Alexander favorece la extensión de músculos de la columna que habitualmente permanecen contraídos, con el resultado de que la posición erguida cuenta con el apoyo de un mejor equilibrio de los sistemas esquelético y muscular. Este equilibrio se refleja en un mejor tono muscular, con la correspondiente expansión de la columna. En esta expansión, tienen un papel clave los discos cartilaginosos intervertebrales, rellenos de fluido. Cuando los músculos y los huesos comienzan funcionar de forma equilibrada, disminuye la presión indebida sobre estos discos y se posibilita su expansión. Posiblemente, este fenómeno constituye uno de los principales factores que dan lugar a la experiencia cinestésica de ligereza y al aumento de estatura que caracterizan los efectos de la técnica.
Quizás el aspecto más interesante del trabajo de Jones sea su investigación de la«pauta de sobresalto», la reacción estereotipada ante un ruido repentino. La reacción característica comienza con una alteración en la relación de cabeza, cuello y torso, y continúa con la elevación de los hombros y la puesta en tensión de pecho y rodillas.
Todo ello resulta en una pérdida de tono en el sistema antigravitatorio. Jones informa que «cuando el estímulo era lo bastante intenso como para provocar una reacción, ésta representaba en los músculos del cuello y, en muchos casos, no se presentaba en ninguna otra parte».{25}
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El mal uso continuado desvirtúa la sensación de lo que es cómodo y, con el tiempo, vuelve engañosas las percepciones. |
El profesor Dart ha descrito la pauta de sobresalto como una reacción prototípica al temor. Jones, que la denomina un paradigma de mala postura, ha demostrado que varía muy poco de una persona a otra y que sirve de modelo para otras pautas de reacción más lentas. También hace notar que el temor, la angustia, la fatiga y el dolor se acompañan de desviaciones posturales de la norma semejantes a las que se observan en la pauta de sobresalto. Cuando se cae en un estado de depresión, dolor o miedo, el equilibrio de cabeza, cuello y torso se ve considerablemente alterado. Además, cuando se supera el período difícil, a menudo se mantiene el hábito de llevar la cabeza en una posición desequilibrada. Mis propias observaciones me han convencido de que la mayoría de las personas pasan gran parte de su tiempo en una forma modificada de la pauta de sobresalto y de que, por desgracia, en numerosas personas de edad esta pauta se ha convertido en una forma de ser permanente.
Afortunadamente, tenemos una posibilidad de opción. La importancia del Control Primario reside en el hecho de que actúa como una clave para la coordinación de todo el organismo. Si podemos alcanzar una plena comprensión de todas las sutilezas del equilibrio de la cabeza, entonces seremos capaces de hacernos responsables de nuestros propios reflejos de corrección y, con ello, nos liberaremos de las reacciones de actitud fijas. Dicho de otra forma, cuando aprendemos a reconocer conscientemente nuestro estado equilibrado de reposo, aumentamos la posibilidad de que nuestros actos sean reacciones espontáneas a la situación del momento en vez de venir prefijados por los residuos inconscientes de nuestro pasado.