DE LOS RESIDUOS BAJO LAS UÑAS

¿De qué hablar, del botón aún

y los posos que quedaron,

de ceniceros, Luz y Sonido,

de lo que se dejó, sobró;

del interés de las cuentas pequeñas

y del tiempo que nos queda?

¿De qué hablar, del amor?

¿De qué? ¿Del amor otra vez?

¿De qué? Como si sólo el amor contara

y cada uno no estuviera solo con sus heces,

solo en el retrete

con sus uñas: totalmente solo.

Eso se abre al rascar, no se cura

y acumula residuos bajo las uñas:

no me separaré, no me las limpiaré

y alejaré todo instrumento

duro: porque el amor va con avaricia

a la cama y la mesa, pero no se lava.

¿De qué, si no del amor?

Hablaré de las reservas, cuando somos diligentes,

y de residuos grasos, negros y duramente ganados,

de cuando estamos exhaustos

y nuestras uñas, dos por diez,

están sucias de intercambiar miradas.